Detrás del mejor pañal existe una gran labor de investigación

Y es por ello por lo que merece la pena pagar un poco más.

Pañales Pampers
Ina Strohbücker

Cuando te conviertes en madre, la necesidad de dar lo mejor a tu hijo nace dentro de ti. Es inevitable buscar y comparar hasta dar con los productos que mejor cuiden de nuestros retoños. Con esa idea, Procter & Gamble, la multinacional propietaria de Dodot entre otras muchísimas marcas, crea sus pañales que se venden en todo el mundo. Pero en Procter no solo se preocupan por alcanzar los niveles máximos de calidad, si no que se esfuerzan en hacerlo provocando el menor daño posible al medio ambiente.

Aunque en España sus pañales se comercializan bajo la marca de Dodot, en el resto del mundo se llaman Pampers, y son millones las familias que los eligen por su gran calidad. Y es que esta calidad no es fruto de la casualidad, si no de una gran labor de investigación y apuesta por la innovación.

De hecho, en el departamento de innovación de Procter & Gamble trabajan más de 6.700 personas repartidos en sus centros de investigación repartidos por varios países de todo el mundo. En Europa cuentan con 4 centros de innovación en Londres, New Castle, Bruselas y Schwalbach, una pequeña localidad residencial cerca de Frankfurt, que junto a las sedes de Cincinnati, en Estados Unidos, Beijing en China y Sao Paulo en Brasil, es donde se desarrollan todas las investigaciones y avances que luego aplican a sus pañales.

Hemos viajado hasta el centro de innovación alemán para ver con nuestros propios ojos todo el trabajo que hay detrás de un pañal Dodot antes de darle el ok para comercializarlo.

En el centro de Innovación de Schwalbach trabajan 350 empleados de Procter que, con la ayuda de más de 1.200 madres y padres que se ofrecen voluntarios cada año para probar los pañales, analizan y estudian todo lo que pueden mejorar para ofrecer cada vez un mejor producto. Se calcula que cada año se testean unos 50.000 pañales que han usado bebés reales entre 6 y 18 meses y es que para tener una visión exacta de los resultados, no basta con pruebas de laboratorio.

Centro de innovación de Procter en Alemania
Ina Strohbücker

Las familias acuden al centro cada semana a recoger los pañales que luego traen de vuelta para que los investigadores puedan medir los muchos parámetros que tienen en cuenta para sus estudios: la comodidad del bebé, las posibles fugas, las horas que lo ha llevado puesto, cómo reacciona su piel, etc... con estos millones de datos, se mejoran cada año los pañales Dodot y Pampers.

Además de rellenar unas fichas sencillas de uso del producto, las familias también pasan en el centro de innovación unas pocas horas a la semana para que se puedan hacer pruebas a los pañales mientras los usan los bebés.

Centro de innovación de Procter en Alemania
Ina Strohbücker

El entorno en el que los bebés y niños pequeños esperan para que les tomen los datos está totalmente preparado y adaptado para ellos, siendo lo más parecido a una guardería o ludoteca que puedas imaginas.

Las salas de toma de datos también están perfectamente adaptadas a ellos y no dirías que estás en un centro de innovación e investigación. Los bebés no sufren ningún estrés ya que para ellos es como un juego y en todo momento están acompañados por sus padres.

Centro de innovación de Procter en Alemania
Ina Strohbücker

Todo este trabajo de investigación es por lo que el precio de un pañal Dodot es algo más elevado que uno de marca blanca, pero realmente cuando lo compras, tendrás la seguridad de que ha sido probado por muchas familias antes que tú y habrá pasado por millones de pruebas hasta dar con él.

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