Tener un segundo hijo causa más estrés y empeora la salud mental de los padres

Según un estudio australiano, los efectos negativos de tener un hijo, como el estrés, se acentúan más después de tener el segundo.

Madre con dos hijos
Getty Images

Tener hijos te cambia la vida por completo: a veces te la hace más dulce y otras, más estresante. Con sus pros y con sus contras, hay personas que siempre han tenido claro que quieren formar una familia y tener hijos. Algunos incluso saben con exactitud cuántos niños querrían tener en el futuro: uno, dos, tres… Sin embargo, después de conocer los resultados del siguiente estudio, lo mismo cambian de idea. Y es que según una nueva investigación realizada en Australia, tener un segundo hijo causa más estrés y empeora la salud mental de los padres, especialmente la de las madres.

El estudio tiene en cuenta que en Australia la crianza de los hijos es una labor de la que habitualmente se hacen cargo las madres (la mayoría de ellas se toman un año de baja maternal y algunas incluso dejan su trabajo para siempre) mientras que los padres suelen mantener su jornada laboral intacta, lo que hace que estos efectos negativos de tener un segundo hijo afecten más a las mujeres que a los hombres.

Para llegar a esta conclusión, el estudio ha analizado los datos de los últimos dieciséis años de la encuesta “Dinámicas del Hogar, Ingresos y Trabajo en Australia” (Household, Income and Labour Dynamics in Australia, HILDA), a través de los cuales se refleja que el nacimiento del primer hijo y el nacimiento del segundo hijo causan el mismo estrés en los padres y afectan de igual manera a su salud mental. Sin embargo, mientras que con el primer hijo estos efectos negativos se van reduciendo de forma progresiva pasados unos meses, no ocurre lo mismo tras el nacimiento del segundo, a partir del cual la salud mental de las madres suele mantenerse en niveles bajos durante años.

Y es que a pesar de que podamos pensar que con el segundo hijo estaremos más preparadas pues ya tenemos experiencia, lo cierto es que la falta de tiempo (que probablemente ya teníamos con el primer hijo) se intensifica todavía más con el segundo y nos juega una mala pasada que se traduce en estrés, según demuestra el estudio.

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