Un hombre emprende una aventura de dos meses para asistir al nacimiento de su hijo

Su mujer acababa de emigrar a Argentina cuando se dio cuenta de que estaba embarazada. Cuando él se enteró, aun sin dinero, dejó todo lo que tenía para reunirse con ella.

Reinaldo Perger y Fabiola Navarro
Reinaldo PergerFacebook

¿Hasta dónde serías capaz de llegar para asistir al nacimiento de tu hijo? El venezolano Reinaldo Perger (23 años) no pone límites al responder a esta pregunta. Así lo ha demostrado durante dos meses en los que ha recorrido medio subcontinente sudamericano para acompañar a su novia, Fabiola Navarro, de 24 años, en el parto. La pareja descubrió que esperaban un bebé justo cuando Fabiola, también venezolana, acababa de emigrar a Argentina.

Ya durante el viaje a Argentina Fabiola sintió náuseas y mareos, a los que no dio demasiada importancia pues los atribuyó al zarandeo del autobús en el que hizo el largo recorrido. Sin embargo, tras realizarse el test de embarazo, sus dudas se disiparon. Estaba embarazada. Y por supuesto, se lo comunicó rápidamente a Reinaldo, quien no tenía dinero ni para un billete de autobús. Los problemas económicos no frenaron a este hombre que, con su mochila en la espalda, emprendió el viaje a Argentina a pie a pesar de no haberse curado de un esguince de tobillo que había padecido. Y así fue como a pie y haciendo autostop, Reinaldo se encaminó en una aventura que duraría dos meses y que tendría un final feliz.

El trayecto de Reinaldo fue el mismo que recorren multitud de venezolanos que migran para huir de la crisis humanitaria que sufren en su país de origen: de Venezuela a Colombia, de Colombia a Ecuador, de Ecuador a Perú, de Perú a Bolivia y de Bolivia a Argentina. Perger ha confesado a los medios de comunicación que en más de una ocasión pensó en dar la vuelta y volver a Venezuela, pero su pareja y su futuro hijo le esperaban y eso le hizo seguir adelante pese a las calamidades del viaje. Con ampollas en los pies y el tobillo hinchado, conoció a unos pescadores en Perú que le ofrecieron trabajo a cambio de dinero y ropa nueva. Reinaldo aceptó, aunque no sabía nadar. Pasó diez días en alta mar mientras su novia esperaba impaciente su llegada, sin apenas saber cómo le estaba yendo el viaje.

Fue el pasado 24 de diciembre cuando Reinaldo entró en Salta, provincia del norte de Argentina, donde una buena mujer que se enteró de su historia le abrió las puertas de su casa, le invitó a comer y le hizo un regalo de Navidad muy especial: un billete de autobús a la estación de Retiro, Buenos Aires. Por fin pudieron estar juntos y fundirse en un gran abrazo.

Actualmente, Reinaldo ha conseguido un trabajo a tiempo parcial en un gimnasio y la pareja sueña con poder estabilizarse en Argentina y, en un futuro, cuando el niño crezca, visitar la tierra natal de Fabiola, Isla Margarita, una zona paradisiaca del Caribe. Ambos viven en un apartamento en Bella vista, lejos del ajetreo de Buenos Aires y más lejos aún del lugar en que se conocieron.

Tras dos meses de aventura, por fin la pareja está unida, esperando a que nazca el bebé, al que llamarán Matías. Eso sí, juntos.

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