Cómo influyen los youtubers, instagramers e influencers en los niños

Dado que el 72% de los niños de entre 6 y 11 años tiene un perfil en alguna red social, es muy importante que los padres nos informemos sobre los peligros y ventajas del mundo digital y se los sepamos transmitir a nuestros hijos.

los youtubers a los que siguen los niños
Getty Images

Según algunos estudios, más del 70 por ciento de los niños y niñas de entre 6 y 11 años tiene un perfil en alguna red social. Pero, ¿saben los padres y los profesores qué publican los menores en las redes sociales? ¿Conocen el placer que experimentan ante un like? ¿Cuántas horas se pasan viendo a un “gametuber” o a una influencer? ¿Qué pasaría si un youtuber de éxito incitara a sus millones de seguidores a seguir determinadas ideas políticas? ¿Se pueden canalizar sus habilidades digitales para que se ganen la vida con ello? A estas y otras preguntas responden todo tipo especialistas en el mundo digital y la educación en el libro Mi vida por un “like” de David Ruipérez.

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En sus páginas se desgrana cómo nos ha cambiado un mundo digital en una época en la que los padres se preocupan cada vez más del uso que hacen sus hijos de los móviles y las redes sociales. Ignorar que forma parte de la vida de nuestros hijos sería poner una venda en los ojos a la realidad. Las redes sociales son una potente herramienta de comunicación que hay que saber controlar con el fin de enseñar a niños y jóvenes a usarlas de forma adecuada. Entender el fenómeno cuanto antes es la clave para guiar a nuestros hijos en su vida digital.

“Nuestros hijos, como nosotros, vivimos pendientes de lo que pasa en una pantalla de seis pulgadas. Les vemos con el móvil en la mano sin saber si está viendo cómo fabricar un bolso con unos retales, los looks que son tendencia, a unos fanáticos degollando a un inocente o vídeos de personas que se caen y casi se quedan parapléjicos. Por supuesto ignoramos lo que comparten y publican. Con tal de conseguir el éxito en las redes sociales apuestan por hacerse selfies extremos y peligrosos o fotos sensuales de las que se arrepientan toda la vida, que son oro puro para los depravados. Estamos muy ciegos, aunque nos mostremos tranquilos porque está en el sofá de casa y no en un banco de la calle haciendo botellón”, explica David Ruipérez.

“No todo es negativo –añade-, hay un potencial enorme en las redes para aprender, para divulgar tus habilidades, el arte, la música, pero nadie tiene un manual de instrucciones. Niños y niñas muy pequeños quieren ser estrellas de YouTube o Instagram porque creen que les lloverá el dinero y los regalos caros por un trabajo que les parece sencillo y divertido. ¿Para qué estudiar?”.

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