Viajaba con su bebé enferma y un desconocido le cedió su asiento en primera clase

Una azafata se acercó a la madre y le dijo que había un hombre que quería ceder su asiento en primera clase para que estuvieran más cómodas.

Kelsey Zwick y su bebé
FacebookKelsey Zwick

Todos sabemos el estrés que supone viajar con un bebé, sobre todo en avión o tren. Esta tensión se multiplica si nuestro pequeño rompe a llorar y si molesta al resto de pasajeros. Los bebés no suelen llevar bien estar quietos mucho tiempo en una misma posición y terminan poniéndose nerviosos, lo que suele derivar en un llanto difícil de calmar. Pero si además el pequeño está enfermo, la situación se complica bastante. Y si no, que se lo digan a Kelsey Zwick, una mujer con una hija de 11 meses llamada Lucy, con la que tiene que viajar regularmente desde Orlando a Filadelfia para tratar la enfermedad pulmonar que padece la pequeña.

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Lucy nació prematura y sus problemas respiratorios hacen que necesite una máquina de oxígeno durante los vuelos y también mientras duerme. Si viajar en avión con un bebé ya implica de por sí ir muy cargados, este plus no lo hace más sencillo. De esta manera, madre e hija se embarcaron en un vuelo de American Airlines y se acomodaron en sus asientos de clase turista en la parte trasera del avión. De pronto, una azafata se acercó a la Kelsey y le dijo que un pasajero que viajaba en primera clase quería cambiarles su asiento para que estuvieran más cómodas.

“¡No pude contener las lágrimas, lloré por el pasillo mientras mi hija Lucy se reía!

El desinteresado acto del desconocido hizo que Kelsey recordara que existen personas buenas y bondadosas. Quería agradecérselo de una forma especial, pero no sabía ni su nombre. Por ello, compartió en Facebook una publicación contando su historia para localizar al pasajero “AA588 del asiento 2D”. Rápidamente la historia se hizo viral. La publicación ha sido compartida más de 500 mil veces y ha obtenido más de 800 mil reacciones.

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Fue la propia aerolínea la que se puso en contacto con el amable pasajero, llamado Jason Kunselman, un ingeniero industrial de Pensilvania que suele viajar mucho por negocios. Kunselman vio embarcar a la madre con el bebé y no pudo hacer otra cosa más que ofrecerles su asiento en primera clase. ¡Bravo, bravo y bravo por él!

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