Javier Urra: "Sobreproteger a los niños les resta autonomía, libertad e independencia"

Hablamos con el psicólogo Javier Urra sobre su libro "Déjale crecer o tu hijo en vez e un árbol fuerte será un bonsái", donde nos cuenta los peligros de sobreproteger a los niños y cómo afectará esa sobreprotección en su vida adulta.

Padres llevando a su hija de la mano
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Sobreproteger no es educar, de esta premisa parte el libro “Déjale Crecer o tu hijo en vez de un árbol fuerte será un bonsái” del psicólogo Javier Urra, quien defiende que hemos de educar a los niños para que puedan afrontar la vida real con sus dificultades, que no hemos de evitarles los problemas sino brindarles las herramientas para poder solucionarlos por sí mismos, que debemos enseñarles a ser autónomos, a tener la libertad de tomar sus propias decisiones aun pudiendo equivocarse, que hemos de prepararles para gestionar la frustración y hacerles entender que las cosas no siempre salen como uno quiere y que hay que aceptarlo y también enseñarles a ser creativos para buscar soluciones diferentes. Según Urra, para que un niño aprenda a levantarse, es necesario que se caiga de vez en cuando. En su libro, entre otras cuestiones, explica los peligros de la sobreprotección y cómo afectará a nuestro hijo en su futura vida adulta. Y créedme, afectará y mucho. Y tú, ¿quieres que tu hijo sea un árbol fuerte o un bonsái?

Déjale crecer o tu hijo en vez de un árbol fuerte será un bonsái, Javier Urra, La esfera de libros
La esfera de libros

1. ¿En qué consiste sobreproteger a los hijos?

“Hay una diferenciación entre proteger y sobreproteger. Proteger es esencial porque los chicos corren riesgos, como por ejemplo ser víctima de acoso escolar. En ese sentido los padres tenemos que estar encima de nuestros hijos. Pero sobreproteger es ver a dos niños que están en un jardín jugando y se pelean mínimamente y ya llegar en plan casco azul, es impedir a los profesores hacer su función, es insultar a un entrenador de fútbol porque no saca a mi hijo en el partido de hoy, es buscar excusas para todo, sobreproteger es restarle autonomía, libertad e independencia a nuestro hijo”.

2. ¿Cómo influye la sobreprotección en la personalidad de los hijos?

    “Sobreproteger a nuestros hijos acaba generando unos niños narcisistas, nihilistas, cuyo principio filosófico es ‘primero yo y luego yo’, que tienen mucha dificultad para ponerse en el lugar del otro, que no aceptan un ‘no’ y que van a tener problemas con el jefe, en el trabajo, cuando por ejemplo se les diga que tienen que hacer algo, que van a tener problemas con la pareja porque van a intentar imponer siempre lo suyo y no van a entender que la otra parte tiene también sus propios derechos, sus propias ilusiones y sus propias motivaciones, y a veces los va a hacer indefensos. Indefensos en la sociedad porque no van a tener la capacidad de generar un grupo de iguales, de ser creativos — porque no han tenido que pensar, que innovar, ni que resolver— sino que siempre lo han hecho por ellos”.

    3. ¿Crees que los padres que sobreprotegen a sus hijos lo hacen de forma consciente?

      “No lo tengo tan claro. Algunos lo hacen de manera subconsciente o inconsciente y te dirán ‘yo no tuve tanto y quiero que mi hijo tenga más, ‘yo sufrí una cierta austeridad y quiero que mi hijo no la sufra’, ¿eso es verdad? Lo dudo. Sería verdad si me lo dicen dos generaciones anteriores o la generación después de la guerra. Luego hay padres que quieren estar en todo momento con sus hijos, que les supervisan en todo momento, por ejemplo cuando están con sus amigos. No pasa nada, hay que dejar ellos se organicen solos, no tenemos que estar todo el día agotados con el niño ni ser “padres dron”. Y por supuesto, hay padres que simplemente no saben educar, que no tienen los criterios mínimos de educar, de qué es la psicología evolutiva. Tú tienes que saber que cuando un niño cumple 7 años alcanza neurológicamente ciertos avances y que antes son los va a alcanzar, por lo tanto no le pidas a un niño de 7 años lo que no puede hacer".

      4. La razón fundamental de la sobreprotección es el miedo, ¿miedo a qué?

        "Los padres tienen sus propios miedos, angustias, tienen que demostrarse a sí mismos que son buenos padres, se lo tienen que demostrar a su pareja... También hay muchos miedos difusos: a que nuestro hijo no sea como queremos que sea, a que los niños corran y jueguen en la calle, a que nuestro hijo sufra… Hemos hecho una sociedad del miedo en la que queremos tener una seguridad absoluta y eso no es posible. Sin embargo, a través de la educación sí hay cosas que podemos evitarle: si tú le haces sano, si le gustan los campamentos, si es deportista, yo no digo que no vaya a entrar en contacto con la droga, pero muy posiblemente no se quede enganchado. Esto es esencial. Si tú lo educas en valores, en virtudes, no machacará a sus trabajadores. ¿Tú puedes evitar lo que va a hacer tu hijo? Yo creo que en gran medida sí. Si educas a tu hijo para que le guste el deporte, si está apuntado en actividades de creatividad, de arte, todo eso hará que sea mucho más sano y que, por tanto, evite riesgos".

        5. También has mencionado el sentimiento de culpa, ¿por qué las madres se sienten culpables?

          “El sentimiento de culpa es más una percepción emocional que una realidad. Vamos a ver, usted ha sido madre, y ha sido su decisión, podría no haberlo sido. Por tanto, al niño ya le ha aportado la vida, que no es poco. Si usted no lo hubiera decidido, su hijo no hubiera nacido. ¿Eso quiere decir que su hijo le tiene que estar agradecido toda su vida? No, pero usted es quien le ha traído al mundo. En segundo lugar, usted se desvive por su hijo. Cuando ha estado enfermo le ha llevado al pediatra, cuando ha llorado por las noches se ha levantado a consolarle, pero luego llega una momento en la que usted tiene que trabajar, que tener sus propias amigas, sus propias cenas con la pareja, y claro, también querría hacer más por su hijo. La pregunta es ¿deberíamos hacer más? Si yo tengo un vaso lleno de agua, ¿qué consigo si lo pongo debajo del grifo? Que se derrame. Es verdad que el vaso no se rompe, pero ¿para qué quiero derramarlo? Un hijo necesita a sus padres un tiempo, a sus hermanos si los tiene, a sus amigos, a sus abuelos… pero no tiene por qué estar todo el día con sus padres.

          Y luego está ese comentario a los demás de “es que yo querría estar siempre con mis hijos”, pero si yo quiero a una persona, ¿quiero estar todo el tiempo con ella? En absoluto, es más, si estoy todo el rato con esa persona, la cosa se nublará. Hay tiempo para estar con los hijos, para estar con las amigas, con la pareja, para estar sola. Y eso te hace tener deseos de estar con unos o con otros. Pero esa necesidad, ese vínculo tan próximo, ese apego, ese cordón umbilical, se entiende con un bebé, pero de un niño de 8 o 9 años un padre tiene que saber despegarse.

          6. ¿Cuáles son los peligros de sobreproteger a los hijos?

          "Yo creo que la inteligencia en gran medida es generalizar pensamientos y anticipar. Pero claro, si tú le vas a dar todo resuelto, el niño no va a tener la necesidad de pensar qué voy a hacer hoy o qué voy a hacer mañana, pensará: ‘ya me lo darán’ y eso es un problema que derivará en:

          • Incapacidad de prever, de anticipar
          • Incapacidad para defenderse en la escuela
          • Incapacidad ante la violencia de género
          • Incapacidad para aceptar la ruptura por parte de la otra persona
          • Búsqueda de atajos como el alcohol y las drogas
          • Incapacidad para buscar soluciones
          • Incapacidad de adaptarse a las situaciones nuevas...

            Los niños sobreprotegidos son como el cristal, duros pero frágiles".

            7. ¿La sobreprotección puede dar lugar a niños violentos hacia sus padres?

              “Sin duda, es causa efecto. Si tu sobreproteges a un niño y le das todo, el problema es que lo va a acabar exigiendo, o incluso va a amenazar y chantajear para conseguir sus objetivos porque siempre ha tenido al otro lado a alguien que ha dicho que sí. Los padres tienen que poner límites y no educar en el ‘yo’, sino en que lo importante es el ‘tú’".

              8. Claves para no sobreproteger a nuestros hijos

                "La clave para no sobreproteger a nuestros hijos es entender los riesgos, los peligros que conlleva para poder prevenirlos. Desde que son niños hay que enseñarles, espacialmente, a dar respuesta a las exigencias de la vida, a saber aceptar la frustración, a diferir las gratificaciones, a ponerle humor a situaciones que no lo llevan…"

                9. Si ya tenemos a un niño sobreprotegido, ¿cómo podemos corregirlo?

                  "Lo primero, siendo conscientes de que está sobreprotegido. Segundo, viendo qué criterios son ya inadmisibles, parando ese curso y sabiendo que vamos a pasar una mala etapa, porque todo lo que sea intentar ganar terreno va a ser muy difícil porque el terreno conquistado por el niño es un terreno en el que no va a permitir que se vuelva a atrás. En definitiva, hemos de saber que vamos a pasar por una muy mala etapa pero que es mucho mejor que te tires de la bicicleta cuando se inicie la bajada y notas que no hay frenos a que sigas cogiendo velocidad porque ya no te vas a poder tirar".

                  Javier Urra es psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, y en la actualidad presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA GINSO para padres e hijos en conflicto y de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP).


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