Cómo lograr que tu hijo no tenga miedo a ir al médico

Por lo general, a los niños no les gustan las visitas al médico. Por esta razón, debemos intentar hacerle ver que ir a la consulta es bueno para él y tratar de que vea al doctor como algo positivo y no, como un enemigo.

 

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Cómo preparar a tu hijo para ir al médico

Es normal que cuando anunciamos a nuestro hijo que tenemos que ir al médico o al pediatra, este muestre preocupación o incluso miedo ante esta circunstancia. En las visitas al médico, ya sea para una revisión o para un diagnóstico o tratamiento de una enfermedad concreta, los niños pueden sentirse invadidos en su intimidad ya que el doctor suele realizar exploraciones que nuestro hijo no está acostumbrado a soportar. Por este motivo es posible que tenga miedo o sentimiento de culpa (a veces el niño puede sentir que la enfermedad es causa de algo que él ha hecho mal).

No todos los niños reaccionan igual cuando sienten algún temor, pueden expresarlo directamente o pueden mantenerlos en secreto y no querer hablar sobre ellos. En ambos casos puedes ayudarle a superar sus miedos, aunque en el segundo tenemos que empezar por conseguir que confíe en nosotros. Conociendo el motivo de sus temores será más fácil contrarrestarlos.

En la mente de nuestro hijo pueden aparecer distintos motivos para temer la visita al médico, los más habituales son:

- El dolor. Sobre todo a la posibilidad de un pinchazo, experiencias pasadas o los episodios de vacunación pueden dejar huella en los niños, esto es habitual entre los niños de 5 a 11 años.
- El propio médico. No todos los profesionales tienen la misma habilidad para tratar con los pequeños y estos pueden tener malas experiencias de otras visitas.
- Miedo a tener una enfermedad peligrosa. A veces los niños pueden exagerar en su mente el alcance de la enfermedad y las consecuencias que puedan derivarse de la visita, como tener que ser hospitalizados u operados con la consecuente separación de sus padres.

También pueden sufrir angustia por tener sentimiento de culpa, pueden pensar que su malestar o enfermedad obedece a algo que han hecho o dejado de hacer.

¿Cómo preparar a nuestro hijo para evitar sus temores al médico?

Es muy importante conseguir comunicarnos con él, que confíe en nosotros y nos cuente si tiene algún miedo y por qué. Siempre le debemos hablar de forma clara y entendible, con sinceridad y procurando que nos vea a nosotros seguros sobre lo que vamos a hacer, eso reforzará su confianza y hará más fácil que nos cuente sus preocupaciones.

Diferenciando sobre el tipo de visita, revisión rutinaria o para diagnosticar o tratar una enfermedad, vamos a ver algunos consejos para erradicar sus miedos.

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Visitas de revisión

Haz ver a tu hijo que se trata de un chequeo para comprobar cómo está creciendo y confirmar que su evolución hacia una persona mayor es la correcta. Que tenga bien claro que no está enfermo y que vamos para asegurarnos que no lo va a estar en el futuro. Si tiene algún deportista entre sus ídolos, podemos decirle que como a “fulanito” cuando empieza la temporada le revisan para que esté en condiciones de jugar, a él van a hacerle lo mismo.

Háblale bien de su médico o pediatra, recuérdale que cuando va le da alguna chuche o algún regalo. Cuando son muy pequeños, los bastoncitos que utiliza el pediatra para bajarles la lengua cuando les mira la garganta suelen causarles especial ilusión.

Puedes leer con él algún libro que ilustre como son las revisiones pediátricas, que se sienta partícipe de la revisión y sepa lo que le van a hacer: medirle la tensión, verle la garganta, auscultarle el pecho, etc.

Cuando veáis el momento en el que el médico puede palpar sus partes íntimas, refuérzale la idea de que únicamente el médico puede realizar ese tipo de exploraciones y asegúrate de estar con él para que se sienta protegido.

Preparad la visita con tu hijo. Anotad juntos las preguntas que vais a hacerle al pediatra para que él pueda aportar sus propias dudas, incluso si es suficientemente mayor, sugiérele que sea él quien haga las preguntas.

Elije bien a su pediatra, no todos son iguales y no todos conectan con todos los niños. Tu experiencia con hijos anteriores o la experiencia de familiares y amigos pueden ayudarte a realizar la elección correcta. No dudes en cambiar de pediatra si tus sensaciones no son las mejores.

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Visitas por una enfermedad concreta

Explica a tu hijo de forma clara y no alarmista el motivo por el que tiene que asistir a la visita. Que vea que los síntomas que tiene van a ser analizados por una persona que entiende mucho más del tema que nosotros y que el objetivo es que mejore su salud.

Averigua si tu hijo tiene algún sentimiento de culpa, que piense que lo que le pasa es por algo que ha hecho mal o que no ha hecho. Si alguien de la familia o conocido ya ha pasado por esa enfermedad pónselo como ejemplo para tranquilizarle y hacerle ver que no tiene que preocuparse. Déjale muy claro que no es culpa suya, y si fuera el caso de que haya cometido una imprudencia que ha llevado a su situación actual, que vea que todos nos podemos equivocar y que lo importante es que no vuelva a cometer errores.

Si la afección pudiera ser causa de rechazo o burla, debes esforzarte en erradicar sus sentimientos de vergüenza, tener piojos o mojar la cama son cosas que se pueden arreglar y superar y que no tiene por qué sentirse culpable.

Asegúrate de que tu hijo no interprete la visita al médico como un castigo.

Procura informarte de cuales serán los pasos que se darán en la visita. Puedes llamar previamente al médico o a su gabinete para que te lo expliquen, de esa forma podrás adelantarle qué puede esperar y así sofocar cualquier causa de temor.

Prepara la visita con tu hijo. Al igual que en las revisiones ordinarias, haced juntos una lista de preguntas para realizar al médico para estar seguros de que no habrá dudas sin resolver.

Respeta sus preferencias en cuanto a qué miembro de la pareja va a estar presente durante la visita. Él se sentirá valorado e incrementará su sentimiento de seguridad.

En general, trata a tu hijo con cariño y sinceridad, él te lo va a agradecer y facilitará que pase el mal trago de la mejor manera.

ADEMÁS... El miedo de los niños al pediatra

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