Cuándo ir al pediatra y cómo bajar la fiebre en casa

No siempre hay que bajarla inmediatamente, aunque sí hay que saber qué la causa.

 

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La fiebre en bebés y niños

La fiebre es la reacción natural del organismo para combatir una infección. Por eso no siempre es preciso bajarla inmediatamente, aunque sí hay que determinar y tratar la causa que la genera.
Cuando el termómetro pasa de 37,5 ºC muchos padres se inquietan. El miedo a la fiebre se ha incrementado en los últimos años, lo que ha llevado al abuso de fármacos antitérmicos. Así lo confirma un estudio del Hospital de Navarra publicado en la “Revista de Enfermería”.
Otro estudio, publicado en “Journal of Pediatrics and Child Health”, revela que el 84% de los padres cree que si no se trata la fiebre el niño sufrirá convulsiones y, el 10,5%, daño cerebral. Nada más lejos de la realidad: la fiebre no provoca daños en el cerebro hasta que llega a 42 ºC.
Salvo en este extremo, rarísimo, “la fiebre no es perjudicial, es un mecanismo de defensa natural del organismo”, aclara la doctora Susana Antón Romero, pediatra de Atención Primaria.

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¿Cuándo se recomienda bajarla?

Se recomienda bajar la fiebre si la temperatura es superior a 38 ºC y produce malestar en el pequeño.
Si el niño se encuentra animado y con buen estado general (aunque tenga fiebre) o presenta sólo febrícula (de 37 a 38 ºC) no es necesario administrarle antitérmicos.
Tampoco es imprescindible que el pequeño permanezca en cama cuando tiene fiebre, puede salir a la calle, pero no debe ir a la guardería ni al colegio.
Como orientación, se considera fiebre moderada cuando la temperatura está entre 38 y 39 ºC; alta cuando se sitúa entre los 39 y los 40 ºC, y elevada a partir de los 40 ºC.

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Contra virus y bacterias

La fiebre es un síntoma que indica que el organismo se está defendiendo. “Cuando hay infección o inflamación, el organismo segrega unas sustancias antiinflamatorias en la sangre que sirven para atacar a los gérmenes y hacen que aumente la temperatura corporal”, explica la pediatra.
Cada niño reacciona de manera diferente ante la infección: unos tienen más fiebre, otros menos, a unos les dura más y a otros menos.
No existe una relación entre la intensidad de la fiebre y el tipo de infección. “Que sea alta no siempre significa que la infección sea más grave, ni tampoco indica si es de origen vírico o bacteriano”, afirma Susana Antón. Sí es cierto que ciertas infecciones producen fiebre más alta, como es el caso de la amigdalitis bacteriana (inflamación de las amígdalas) o la primoinfección por herpes en la boca (aftas o pequeñas llagas). “Y es importante aclarar que el inicio de la dentición no produce fiebre”, dice la pediatra.
La manera en que la fiebre baja cuando el niño toma el antitérmico tampoco indica el tipo de germen. En cambio, sí debes fijarte en su prolongación en el tiempo: “Una fiebre o febrícula de más de cinco días, que no remite, debe ser investigada por el médico”, advierte Susana Antón. Aunque la mayoría de los padres acuden mucho antes.

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Cuándo ir al pediatra

Los criterios para llevar al niño al médico dependen de cuál sea su estado general cuando le bajamos la fiebre y de una serie de signos de alarma.
Una vez que le hayas dado el antitérmico y le haya bajado la temperatura, observa su estado: si no presenta otros síntomas, se encuentra bien (come, duerme y está contento) y el pequeño tiene más de 3 meses, puedes esperar uno o dos días, a ver cómo evoluciona.
En cambio, debes consultar con el pediatra inmediatamente si:

- El niño tiene menos de 3 meses.
- Está muy decaído y somnoliento.
- Tiene manchas rojas en la piel (puntitos rojos que no desaparecen con la presión del dedo).
- Presenta vómitos continuos asociados a dolor de cabeza y fiebre.
- Respira con dificultad y no es por congestión nasal (aleteo de nariz, costillas hundidas...)
- Tiene palidez de piel; está muy irritable y no se consuela ni cuando lo tomas en brazos
- Ha tenido una convulsión o la temperatura axilar pasa de 40 ºC.

La edad del niño también es importante a la hora de acudir con más o menos rapidez al médico:

- Al bebé menor de 1 mes hay que llevarlo a urgencias siempre que tenga fiebre o febrícula, debido a que su sistema inmunológico es inmaduro y cualquier infección puede avanzar muy rápido.
- De 1 a 3 meses se debe acudir al centro de salud siempre que tenga fiebre o febrícula;
- A partir de los 3 meses se puede esperar entre 24 y 48 horas, siempre que la fiebre baje con el antitérmico y no presente otros síntomas.

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Cómo manejarla en casa

Hay medidas que puedes seguir en casa para controlar la fiebre y aliviar el malestar del niño:
1. Pautas iniciales
Ponle poca ropa, así se baja hasta medio grado. No subas la calefacción (21 ºC), ventila su habitación con frecuencia (cuando no esté él dentro) y dale líquidos y bebidas azucaradas, pero no le fuerces a comer.

2. Medidas eficaces
Si está molesto o tiene fiebre elevada adminístrale el antitérmico (mejor paracetamol) en la dosis pautada por su pediatra. Recuerda que el ibuprofeno, indicado a partir de los 6 meses, no debe administrarse cuando el niño presenta vómitos o dolor de tripa por el riesgo de gastritis. Y que no se deben alternar los dos medicamentos: “se recomienda el uso de un único antipirético”, indica la pediatra.
Si tarda en bajarle la fiebre, dale un baño de un par de minutos en agua templada (a un par de grados menos de su temperatura corporal, nunca fría) o ponle paños de agua tibia en la nuca y en las muñecas. Ten en cuenta que “el antitérmico suele hacer efecto en media hora, pero en algunos niños puede tardar una hora; no hay que obsesionarse con conseguir la temperatura normal corporal mientras dura la enfermedad”, según advierte la doctora Antón Romero.

3. Lo que no debes hacer
No le apliques friegas de alcohol, porque puede intoxicarse al inhalarlo.
No le des antibióticos salvo que lo indique su médico, ya que no sirven contra las infecciones víricas, que son las más frecuentes en niños. “Además, pueden entorpecer el diagnóstico a la hora de realizar un análisis de orina o de sangre”, explica Susana Antón.
Tampoco debes darle ácido acetilsalicílico, ya que si lo toma con gripe o varicela puede provocarle un trastorno grave llamado Síndrome de Reye.

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¿Y si le dan convulsiones?

Algunos niños presentan convulsiones cuando tienen fiebre (se desconoce su causa). Se caracterizan por la pérdida de conciencia junto a movimientos corporales incontrolables, rigidez generalizada o flacidez de todo el cuerpo. Si le ocurre a tu hijo, túmbalo sobre una superficie blanda, con la cabeza de lado, alejado de muebles u objetos con los que pueda golpearse.
No intentes sujetarlo, porque le harías daño.
Bájale la temperatura quitándole la ropa.
Cuando ceda la convulsión, ponle un antitérmico por vía rectal y llévalo a urgencias para que lo vea el médico. Suele durar cinco minutos, pero si se repite o se alarga más de 15 minutos, llama al 112.
Si tu hijo es propenso a sufrirlas, debes controlarle la temperatura con más frecuencia. Según la pediatra, “ocurre en niños que tienen predisposición, por eso en ellos está indicado administrar el antitérmico en cuanto empiezan con febrícula”. Aunque son muy alarmantes para los padres, debes saber que son benignas, no revisten gravedad y suelen desaparecer hacia los 6 años.

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Tipos de termómetros

Existen distintos modelos de termómetros. El más tradicional, el de vidrio y mercurio, está prohibido por el riesgo de rotura y por la toxicidad del mercurio que lleva en su interior. Si tienes uno en casa, llévalo a la farmacia y deposítalo en el punto de recogida de medicamentos.
Los diferentes tipos de termómetro que existen en el mercado para medir la fiebre de tu hijo son:

- Termómetro de oído o timpánico. Mide el calor emitido por el tímpano y el tejido del interior del conducto auditivo por medio de un infrarrojo. Es muy preciso, por eso se está implantando su uso en los hospitales. Además, el tiempo de la medición es rápido (de uno a dos segundos), es fácil de leer al tener una pantalla digital y se puede aplicar cuando el niño duerme. Su inconveniente es que resulta un poco más caro.
- Termómetro digital. Un sensor de temperatura ubicado en la punta del termómetro registra el dato en una pantalla digital. Realiza la medición en un minuto y es fácil de leer. Presenta menos riesgo de romperse porque es de plástico duro y suele ser bastante preciso. Se utiliza colocándolo en la axila o en la ingle. Es el que se emplea en los centros de salud.
- De chupete. Es un dispositivo acoplado al chupete para indicar la temperatura. Sirve de orientación, no como método preciso. El bebé lo acepta bien.
- De tira plástica. Se coloca en la frente y ofrece valores medios de temperatura. Es de fácil lectura, pero se aconseja el uso de otro método para confirmar.
- Termómetro de frente No Contac. De infrarrojos, no precisa contacto directo, se pone cerca de la frente y da el resultado en 3 segundos (medición por escaneo).

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