Cómo saber si un niño no oye bien

Puede ser algo temporal o un problema más serio, por eso se impone la consulta con un otorrrino.

problemas de audición de niños
Eric AudrasGetty Images

Uno de cada 1.000 niños en el mundo nace con algún grado de sordera. El 80% de los déficits de audición se pueden detectar en el nacimiento y, puesto que el sentido del oído resulta vital para el posterior desarrollo del lenguaje, es imprescindible que los problemas auditivos se detecten durante el primer mes de vida. Esto permitirá iniciar un tratamiento que ayude a estos niños en la conquista del lenguaje.

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Problemas de audición en niños

En España, está implantado en hospitales y maternidades el Programa de Detección Precoz de la Sordera a todos los recién nacidos. Consiste en unas pruebas de cribado que se realizan antes de dar el alta al bebé (si el bebé no pasa la prueba, se repite a la semana del nacimiento y si esta segunda sigue siendo negativa el niño será remitido a un centro especializado).

Las pruebas que se realizan a los neonatos no son molestas ni dolorosas. Las más comunes son la evaluación de la respuesta auditiva del tronco cerebral (ABR), para realizarla el bebé debe pesar al menos 2 Kg, y las medidas de emisón otoacústica (EOA). Se llevan a cabo en el centro de nacimiento, son pruebas precisas, no invasivas (duran entre 5 y 10 minutos) y no hace falta que el bebé manifieste una respuesta observable, incluso puede estar dormido; sin embargo, el resultado es valiosísimo.

Test para saber si el niño oye bien

Sospechar que el niño no oye bien genera angustia. Si crees que tu hijo puede tener problemas, habla con su pediatra y pide cita con el otorrino, pero mientras tanto puedes realizar este test (ojo, no es una prueba diagnóstica sino un juego de observación que puede ayudarte a detectar un problema de audición en tu hijo. No lo hagas ni lo valores si el niño ha tenido un catarro con congestión o acaba de pasar una otitis). Contesta SÍ o NO en cada opción.

problemas de audición en niños
vgajicGetty Images

En el recién nacido
a) Da “respingos” en la cuna ante ruidos fuertes.
b) Llora y se asusta por voces fuertes.
c) Para de mamar momentáneamente si suena el timbre, si ladra el perro...
d) Parpadea si das una palmada cerca de él.

De 3 a 6 meses
a) Se despierta con ruidos cotidianos y se tranquiliza al oír tu voz, aunque no le cojas.
b) Cesa los movimientos corporales ante un ruido cercano a él.
c) Gira la cabeza hacia el ruido.
d) Ha empezado con balbuceos, gorgoritos, ajos...

De 7 a 12 meses
a) Gira la cabeza cuando oye un sonido familiar (las llaves en la puerta, el ruido del microondas, un juguete musical).
b) Reconoce la música de un juguete aunque no lo vea.
c) Golpea objetos para hacer ruido.
d) Se ríe a carcajadas.

De 12 a 24 meses
a) Al hablarle de un objeto o persona, lo mira o señala.
b) Canturrea o se mece al sonido de una canción.
c) Emite sílabas que forman palabras cotidianas, aunque no las pronuncie bien.
d) Reconoce su nombre, presta atención cuando alguien lo pronuncia.

A los 3 años
a) Entiende órdenes sencillas aunque éstas no vayan acompañadas de gestos.
b) Emite palabras y frases cortas completas.
c) Localiza dónde se ha producido un ruido y se acerca para ver qué ha sucedido.
d) Escucha atentamente un cuento y pregunta sobre lo que está oyendo.

A los 4 años
a) Puede mantener una pequeña conversación, hace pequeños relatos de lo que ha sucedido en el cole y responde a tus preguntas sobre ello.
b) Identifica fragmentos musicales y los canta.c) Reconoce por la entonación de voz si estás enfadada o no.d) Se vuelve ante el chasquido de los dedos.

Con 5 años
a) Le susurras un número al oído y puede repetirlo.
b) Su lenguaje es inteligible, aunque puede haber sonidos que se le resistan (ceceo, seseo, dificultad para pronunciar la letra r, etc.).
c) Le molesta un claxon o una sirena en la calle.
d) Oye el tictac de un reloj colocado a unos centímetros.

Respuestas
Si en cualquiera de las edades has respondido NO a dos de los comportamientos indicados, conviene que se lo comentes al pediatra y, si es posible, que pidas cita a un otorrino para que valore la audición del niño.

Bebés más propensos a tener problemas de audición

Algunos bebés son más propensos que otros a tener problemas de audición. Estos niños precisan un estudio exhaustivo y vigilancia del desarrollo del lenguaje para detectar precozmente problemas de audición.

- Niños con antecedentes familiares cercanos de pérdida neurosensorial de la audición.
- Aquellos casos en los que se haya producido una infección durante el embarazo que pueda afectar al oído (citomegalovirus, rubéola, sífilis, herpes, toxoplasmosis).
- Los niños que nacen con anomalías craneofaciales que afecten al pabellón y/o al canal auditivo.
- Los prematuros con un peso inferior a 1,500 Kg.
- Bebés con exceso de bilirrubina que hayan precisado transfusión.
- Recién nacidos que hayan obtenido una puntuación en el test de Apgar de 0 a 4 al minuto de nacer y de 0 a 6 puntos a los 5 minutos.
- Neonatos que hayan precisado ventilación mecánica o ingreso en cuidados intensivos más de 5 días.
- Consumo de medicamentos ototóxicos en la gestación o al nacer.
- Niños afectados por meningitis vírica o bacteriana.
- Nacidos con hipotiroidismo.
- Bebés con algún síndrome o enfermedad que incluya pérdida auditiva.

Posibles causas de una sordera temporal

Cualquier niño, aunque oiga bien, puede tener una pérdida temporal de audición. Y quizá ni él se dé cuenta. Estas son algunas de las causas que la provocan:

- Un tapón de cera. Es la causa más común. No intentes sacarlo con bastoncillos ni con objetos punzantes. Muchas otitis externas tienen su origen en una agresión de las paredes del conducto auditivo. Pide cita al otorrino.
- Otitis media. Además del dolor, se manifiesta con inflamación de la zona y pérdida de audición. La capacidad se recupera cuando desaparece la infección. Si la otitis se repite con cierta frecuencia, el otorrino indicará una audiometría.
- Un catarro. Los virus catarrales congestionan la mucosa nasal y a consecuencia de la cercanía de la trompa de Eustaquio (más en la infancia), favorecen el taponamiento del oído.
- Mal uso de cascos y MP3. En la moderación está la clave. El uso de estos dispositivos a un volumen excesivo puede causar déficit de audición.
- Alergia. Puede inflamar la mucosa nasal y, secundariamente, ocasionar dificultad para oír.

Recuerda que si el cerebro no recibe bien el sonido, el aprendizaje se resiente. El niño que oye mal se aísla y sus relaciones empeoran. Si dudas, acude al otorrino y a un centro especializado en audiología infantil.

Signos de un déficit temporal de audición

Un tapón de cera, una inflamación, una zambullida en la piscina sin secarse bien después... pueden generar déficits temporales de audición. Así puedes detectarlos en tu hijo.

Tienes que repetirle todo. No hace caso si le dices algo sin mirarle a la cara y siempre responde: “¿qué?, ¿eh?, ¿qué dices?”.

Pone la televisión muy alta. Sube el volumen de la tele o de sus juguetes interactivos y no le molesta el ruido que causan.

Pierde el hilo de la conversación. Al mantener con él una conversación larga, se levanta a mitad o pierde el hilo de lo que estáis hablando y parece que está sumido en su mundo. En clase ha cogido fama de distraído.

Pierde información. Le resulta difícil oírte si está con sus amigos o si está viendo la televisión o si hay gente hablando alrededor vuestro. Pierde una de las dos informaciones.

Tiene ruidos en el oído. Se rasca el oído o dice que le pica por dentro e incluso que oye ruido de agua o zumbidos.

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