Cómo tratar la enfermedad celíaca en el niño

Uno de cada 100 nacidos es celíaco. Estos niños, con una dieta estricta sin gluten, pueden llevar una vida normalizada.

 

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Gluten no, gracias

Al contrario de lo que ocurría hace algunos años, hoy la enfermedad celíaca es una patología cada vez más conocida y tratada. Aunque aún queda.

En España existen 450.000 personas celíacas, de las que sólo un 25% están diagnosticadas. En el caso de los niños, hoy el diagnóstico tiende a ser rápido, ya que los pediatras tienen muy presentes los síntomas (diarrea, pérdida de peso, dolor y distensión abdominal, fatiga, anemia, falta de apetito, retraso en el crecimiento…) y en cuanto detectan algunos de ellos, deciden realizar las pruebas pertinentes para salir de dudas. Una vez diagnosticada la enfermedad, es vital seguir una dieta sin gluten de por vida.

¿Qué es la celiaquía?

La enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten, la proteína presente en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena. Cuando el niño con esta intolerancia comienza a consumir gluten, aproximadamente sobre los 9 meses, se daña la mucosa de su intestino delgado. Esto provoca la atrofia de las vellosidades intestinales y como consecuencia se produce una mala absorción de los nutrientes que le aportan los alimentos.

El problema puede presentarse a las pocas tomas o ir poco a poco hasta los 2 años (no conviene bajar la guardia hasta su segundo cumpleaños), o no manifestarse de forma evidente.

Si se detecta que el niño tiene la enfermedad celíaca, es muy probable que el médico recomiende a padres y hermanos hacerse pruebas, ya que en esta enfermedad existe una predisposición genética. Y sí, es posible que a pesar de ser adultos y no haber tenido nunca síntomas claros, alguno de ellos lo sea (los abortos de repetición, los dolores óseos y articulares, los calambres frecuentes, la fatiga y la escasez de cabello pueden estar relacionados con la celiaquía).

Las cifras demuestran que entre el 10% y el 30% de los familiares en primer grado de los diagnosticados pueden llegar a enfermar en algún momento.

Hay que aclarar que la intolerancia al gluten no es una alergia. De hecho, el sistema inmunológico reacciona de forma distinta en ambos casos e incluso algunas alergias pueden remitir con los años, mientras que la celiaquía es permanente. En cualquier caso, es importante consultar con un especialista y hacer pruebas para averiguarlo.

Las primeras sospechas

La mayoría de los diagnósticos de celiaquía antes de la edad escolar coinciden con la incorporación de los cereales a la dieta del niño. Al principio los síntomas son inespecíficos; aun así, la madre suele ser la primera en sospechar que algo no va bien.

La enfermedad celíaca es una afección que se suele expresar de diferente manera en cada persona, dado que los síntomas son muy diversos. En el caso de los niños, las manifestaciones clínicas más frecuentes son las diarreas, dolor de tripa, gases fétidos, vientre inflamado, la fatiga y desánimo (el niño está apático y triste) y la falta de incremento de peso, que a la larga provoca bajo crecimiento. Pero antes de llegar a esto hay que pedir cita al doctor y comentarle que el niño tiene la tripa suelta, que su estado anímico no es el que era, etc.

Pruebas que lo confirman

Aunque los síntomas que padece tu hijo coincidan con los propios de la enfermedad celíaca, el médico tendrá que hacer algunas pruebas para confirmarlo.

Con los datos que tú le cuentes y los signos que él observe (inflamación del vientre, hipotrofia muscular o retraso en el crecimiento), junto a los resultados de una analítica que reflejen ciertas alteraciones, como la malnutrición, la anemia ferropénica (reducción de los glóbulos rojos de la sangre por la falta de hierro) o la hipoproteinemia (disminución de la concentración de proteínas en la sangre), completará el puzzle y os prescribirá las pruebas para el diagnóstico. Éstas se hacen sin retirar el gluten de la dieta.

Primero os mandará un análisis de sangre específico. Se trata de una prueba en la que se buscan determinados indicadores de la enfermedad. Después, si el análisis es positivo, os explicará que hay que realizar una biopsia (se efectúa con anestesia o con sedación) para confirmar el diagnóstico. La biopsia consiste en extraer, mediante un tubito fino que se introduce por la boca, una muestra de tejido del intestino delgado superior, para ver si está o no dañado. Esta prueba es esencial para certificar con certeza la celiaquía.

Una dieta de por vida

Una vez confirmada la enfermedad, sólo queda retirar el gluten de la dieta del pequeño. Gracias a ello conseguirá recuperarse (en unos seis meses) y su mucosa intestinal se normalizará, siempre y cuando no vuelva a tomar esta proteína.

La dieta de un celíaco debe basarse en alimentos naturales y frescos como la leche, la carne, el pescado, la fruta, los huevos, las verduras y las legumbres, además de cereales sin gluten como el maíz o el arroz. Combinándolos de forma equilibrada conseguirás que se alimente bien y se encuentre mejor. Los alimentos con gluten aportan hidratos de carbono, nutrientes que estos niños pueden obtener con las legumbres, patatas, maíz, arroz, etc.

Se insiste en los productos naturales porque resulta difícil establecer si los alimentos manufacturados contienen o no gluten, dado que esta proteína puede ser añadida en forma de ingrediente o aditivo durante su proceso de fabricación.

Cómo explicarlo al niño celiaco

Mar Rodríguez es una psicóloga infantil que ha tratado a muchos niños celíacos. Por su experiencia, recomienda a los padres que hagan que su hijo se sienta como cualquier otro niño; así su dieta de “alimentos prohibidos” será más llevadera para todos. Sus consejos son:

- Explicarle su dolencia de forma que pueda entenderla (es un bichito que anda por su tripita, o la tripa se pone enferma y hay que curarla...) hasta que tenga edad para poder explicarle la situación con más detalle.
- Enseñarle desde pequeñito que su dieta está por encima de todo y mentalizarle de que ser celíaco no es malo, sino al contrario, puesto que dispone de una gama de productos buenos para él.
- Recordarle los problemas que, en caso de ingerirlos, podrían causarle los alimentos que no puede tomar.
- Demostrarle que ser celíaco es sólo comer de forma diferente y que nada le impide realizar las mismas actividades que sus amigos. Aunque tendrá que llevarse su propio sándwich o su porción de tarta y de chuches a los cumples, meriendas, etcétera.
- Comunicar al colegio su condición de celíaco, no sólo a la dirección y al comedor, sino a los profesores del niño, por si en un cumpleaños hay reparto de dulces.

Alimentos con gluten

Te decimos qué alimentos tienen gluten (o pueden tenerlo), y que no debes dar al niño, a no ser que su etiqueta indique que no lo contienen o que son aptos para celíacos.

Tienen gluten

- Pan, harina de trigo, cebada, centeno.
- Bollos, pasteles, tartas, galletas, bizcochos y productos de repostería.
- Pasta alimenticia: fideos, macarrones, canelones, tallarines…
- Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales: cerveza, agua de cebada...
- Todos los productos manufacturados que incluyan en su composición cualquiera de las harinas citadas y en cualquiera de sus formas: almidón, féculas, sémolas, proteínas...
- Higos secos.
- Obleas de la comunión.

Pueden tenerlo

Alimentos que, por su proceso de fabricación o por sus ingredientes, podrían llevar gluten:

- Embutidos: chóped, mortadela, chorizo, morcilla, salchichas, etc.
- Conservas de pescado en salsa con tomate frito.
- Pates. Quesos fundidos, o de untar de sabores, o especiales para pizzas.
- Conservas de carne, albóndigas, hamburguesas.
- Salsas, condimentos y colorantes alimentarios.
- Sucedáneos de café, chocolate y cacao y otras bebidas de máquina.
- Sucedáneos de chocolate en tableta.
- Frutos secos tostados o fritos con harina y sal.
- Caramelos y golosinas.
- Algunos helados.
- También, hay que tener un especial cuidado con los medicamentos y productos farmacéuticos.

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