Malformaciones de la boca en niños

Hablamos con la ortodoncista Beatriz Iglesias Sánchez sobre este problema y sobre el modo de prevenirlo y solucionarlo.

 

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Un problema al que hay que prestar atención

Los padres nos preocupamos mucho de los dientes de nuestros hijos, sobre todo de que les salgan correctamente y de que no tengan caries. Por eso, los llevamos a sus revisiones con el odontólogo y les regañamos cuando se saltan un cepillado o abusan de los dulces. Las caries y la suciedad saltan a la vista, pero hay un problema menos obvio que a veces pasa desapercibido hasta que el niño ya es demasiado mayor: las malformaciones. Un abuso del chupete, una mala mordida o la manera de respirar o de masticar puede estar deformando su boca sin darnos cuenta.

Por ello, justo después de que les hayan salido los incisivos e inferiores definitivos,  hay que llevar a nuestros hijos a visitar al ortodoncista, el profesional que se encarga de que los huesos y dientes estén al mismo nivel para que se pueda producir una correcta masticación.

La Dra Beatriz Iglesias Sánchez, ortodoncista de las Clínica Pérez Varela, nos cuenta las causas de estas malformaciones y cómo se pueden corregir.

¿Cada vez necesitan aparato más niños?

No tenemos datos para comparar con años pasados, ya que antes no se llevaba a los pequeños al dentista tanto como ahora. Pero sí está comprobado es que las bocas de los niños tienden a ser cada vez más pequeñas, más planas. El motivo es que cada vez tenemos menos dientes, porque los huesos son más pequeños y la evolución es tener aún menos (por ejemplo, hay muchas personas a la que ya no le salen las muelas del juicio). Los huesos no se desarrollan correctamente porque nuestros hijos cada vez mastican alimentos más blanditos, se están acostumbrando a comer todo troceado y alimentos de masticación sencilla, como pizzas o pan de molde en lugar de pan duro. Si no masticas, los huesos no se desarrollan con la misma facilidad y el resultado son huesos más pequeños pero con dientes que salen con el mismo tamaño. Conclusión: apiñamiento.

¿Las malformaciones se heredan o aparecen?

Hay que diferenciar dos tipos de problemas: los genéticos y los adquiridos, bien porque el niño se chupa el dedo o porque ha tenido mucho tiempo el chupete, o por una forma específica de tragar o respirar. Si el niño es suficientemente pequeño, 4-5 años, y somos capaces de quitarle el hábito, el problema se irá solucionarlo sin necesidad de ortodoncia. Si el hábito se arraiga, con 10 y 11, años será más difícil.

¿Qué provoca quitar el chupete a una edad tardía?

Abusar del chupete destroza la colocación de los maxilares, deforma el paladar y la mandíbula. El niño nunca debe estar más allá de los dos años y medio con el chupete. A los 2 años, con todos los dientes de leche fuera, el chupete ya ha perdido su función de calmar y aliviar al niño.

Si el niño necesita aparato, ¿cuándo se pone?

La edad mínima dependerá de la madurez del niño, de la capacidad psicológica que tenga el pequeño para poder llevar el aparato. Pero además de esta madurez, la edad mínima que ponemos los profesionales es cuando ya han erupcionado los primeros molares, a partir de los 6 años, que es cuando la Sociedad Española de Ortodoncia recomienda la primera visita al ortodoncista. Se recomienda para hacer una valoración, porque si hubiera alguna patología, más tarde de los 9-10 años ya no tiene tratamiento.

¿Qué diferencia a los brackets de otros aparatos?

Los brackets se ponen a partir de los 12 años cuando ya están todos los dientes definitivos, y se ponen para mover dientes. Éstos se pueden mover con 10 años o con 40 años. Luego están los aparatos ortopédicos, que mueven los huesos de la cara cuando no son simétricos, por ejemplo cuando hay una mandíbula pequeña o muy grande; estos últimos problemas siempre hay que tratarlos antes de que erupcionen todos los dientes definitivos, porque si no. se ha perdido el potencial de crecimiento y ya no se puede tratar.

¿Hay brackets más eficaces que otros?

Hay un bulo por Internet que asegura que hay algunos más rápidos que otros, pero es algo completamente incierto.  El movimiento dentario se produce por un movimiento biológico que consiste en destruir hueso hacia donde va el diente y crear hueso de donde viene. Esto lo producen unas células, y no hay ningún determinado bracket que pueda hacer que las células hagan el movimiento del hueso más rápido. Hay brackets metálicos, blancos, pegados por dentro, células de quitar y poner...; los hay mejores y peores dependiendo de la marca, que pueden producir menor daño en la encía cuando se quitan, pero nunca afectan al movimiento.

Las caries en los dientes de leche tienen un claro componente genético. Normalmente, niños que tienen muchas caries son hijos de padres que tuvieron o tienen muchas caries. Pero no hay que olvidar que el niño es un imitador y si ve que en su casa se cepillan mucho los dientes, él también lo copiará. Al final, es una mezcla de genética y de hábito familiar de cepillado. Si el niño tiene un buen hábito, es raro ver caries con dientes de leche.

¿Cómo se trata la caries en un diente de leche?

Exactamente igual que en uno definitivo; hay que cuidar ese diente hasta que se caiga. Además de para ayudarnos a masticar, el diente de leche está ahí porque tiene que mantener el espacio del diente que viene detrás, mantener el hueco que más tarde ocupará el fijo. Si el diente se pierde prematuramente, además de hacer más difícil la masticación, el espacio se va a ir haciendo más pequeño porque las muelas de atrás se van a ir viniendo hacia delante y cuando salga el definitivo no va a tener espacio para hacerlo correctamente. Si hay caries, hay que empastar el diente como si fuera definitivo y, si por cualquier problema hubiera que quitarlo, siempre se pondrá un mantenedor de espacio hasta que nazca el diente definitivo.

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