"Las vacunas son un gran beneficio para la salud mundial"

La doctora Mariona Roger nos cuenta por qué son tan esenciales, cuáles debemos poner a nuestros hijos, qué cambios hay en el calendario vacunal...

 

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Sin dudas sobre las vacunas

Las vacunas son sustancias biológicas que, introducidas en el cuerpo del niño, estimulan su sistema inmune, lo que crea defensas frente a la enfermedad de la que se está vacunando. Los niños tienen un sistema inmunitario inmaduro respecto al de los adultos y requieren más dosis para generar una respuesta protectora y duradera en el tiempo.

La doctora Mariona Roger, experta en vacunación infantil, nos resuelve todas las dudas sobre las vacunas que hemos de poner a nuestros hijos, sus efectos, plazos, reacciones y las novedades de este año 2017.

¿Por qué son un avance en salud infantil?

Las vacunas han supuesto un gran beneficio para la salud mundial, reduciendo la mortalidad y la morbilidad infantil. Gracias a ellas se ha logrado erradicar algunas enfermedades como la viruela y controlar otras como el sarampión, la polio, el tétanos o la difteria en gran parte del planeta.

¿De verdad es tan esencial vacunar?

Sí, por dos razones. A nivel individual, porque consigue proteger al niño frente a esa enfermedad; y a nivel colectivo, porque produce inmunidad de grupo. Es decir, cuanto más alta sea la tasa de vacunación, mayor será la inmunidad de la colectividad.

¿Ante qué enfermedades protegen?

En nuestro país, las principales asociaciones pediátricas son muy proactivas y defensoras de las vacunas. Existen las vacunas sistemáticas, financiadas por el sistema público, y otras recomendadas pero no financiadas. Entre las primeras están la difteria, el tétanos, la tosferina, la polio, el sarampión, la rubéola, la Haemophilus influenzae b, las paperas, la hepatitis B, el meningococo y, en algunas comunidades, la hepatitis A. Recientemente se han incluido la vacuna frente a neumococo y la de la varicela. Entre las no financiadas están la de la meningitis B y la del rotavirus.

¿Cuáles son las novedades en 2017?

Se pueden resumir en cuatro. En primer lugar, la vacuna hexavalente pasa a dos dosis, en lugar de las tres de antes, y un refuerzo a los once meses; esto nos equipara a otros países europeos como Francia o Reino Unido. Otra novedad, que se introdujo en 2016 y se consolida este año, es la introducción de la vacuna antineumocócica (la trecevalente), que se administra a los 2, 4 y 11 meses. La tercera novedad es la reafirmación de la vacuna de la varicela en dos dosis: a los 12 meses y la segunda entre los 2 y 4 años. Y la cuarta novedad es la consolidación de la vacuna del papiloma en las adolescentes antes de los 12 años, que se unifica en todas las Comunidades Autónomas.

¿Cómo se administran estas vacunas?

La mayoría de las vacunas se administra por vía intramuscular y algunas de forma subcutánea, como por ejemplo la triple vírica (sarampión, rubéola y paperas) o la de la varicela. La del rotavirus, en cambio, es oral.

¿Son compatibles entre ellas?

Numerosos estudios demuestran la compatibilidad entre casi todas las vacunas; bastará administrarlas en distintas partes del cuerpo. Sin embargo, existen algunas excepciones: las vacunas víricas (triple vírica y varicela) se han de administrar, o bien el mismo día en zonas distintas del cuerpo, o bien con cuatro semanas de diferencia. Además, en el caso de la meningitis B no se puede administrar conjuntamente con la meningitis C, pero sí con el resto. Recomendamos que se haga con 15 días de diferencia, como mínimo.

¿En qué parte del cuerpo se ponen?

La parte anatómica más habitual en el lactante es la cara anterolateral del muslo, porque es la zona que menos reacciones provoca. A partir del año de vida se administran normalmente en el brazo porque es una zona de fácil acceso, que permite que el niño no tenga que tumbarse. Además, si se hace en la pierna y coincide con sus primeros pasos puede resultarle molesto. A partir de los dos años, todas las vacunas intramusculares y subcutáneas se administran en el brazo.

¿Qué reacciones pueden provocar?

La gran mayoría de efectos adversos son locales y leves. Lo más habitual son reacciones locales en forma de enrojecimiento y, como mucho, un pequeño nódulo subcutáneo que permanecerá como máximo un par de meses. En los lactantes es habitual fiebre, irritabilidad, llanto o malestar, que remite con paracetamol. En el caso de la triple vírica la reacción es diferida, es decir, que aparece al cabo de una semana, generalmente con fiebre, y suele remitir en 48 horas. En el caso de la meningitis B, el patrón de fiebre es más alto porque es más reactogénica (por eso se administra de manera aislada respecto a las otras vacunas). Es recomendable en estos casos administrar paracetamol cuando aparezca la reacción.

¿Cuándo no se ha de vacunar?

Las contraindicaciones reales son pocas. Si el niño presenta alergia grave a una dosis previa o a un componente de la vacuna, no debe administrarse esa vacuna. En algunos casos hay contraindicaciones temporales, por alguna enfermedad pasajera. En estas situaciones es recomendable que remita dicha enfermedad y vacunarlo con posterioridad. Si sufre una diarrea intensa, por ejemplo, no es aconsejable administrarle la vacuna oral contra el rotavirus, conviene esperar a que remita.

¿Se puede vacunar a un niño con fiebre?

Cuando tiene un proceso febril o infeccioso sugerimos que no se vacune. Es una medida de precaución por la que recomendamos que se retrase el acto vacunal al momento en que ceda la fiebre. En cambio, si se trata de un proceso catarral, sin fiebre, no hay inconveniente en vacunar. Incluso, en las fases finales de ciertos tratamientos (por ejemplo una otitis) en los que se alarga la administración del antibiótico, se podría poner una vacuna, porque no resulta incompatible.

¿Qué es el registro de vacunaciones?

Es el documento en el que se registran los actos vacunales del niño, sea donde sea el lugar en el que se administran: una consulta pediátrica, un hospital o fuera de nuestras fronteras. Este documento es compartido por todos los profesionales que atienden al niño y permite un control sobre su historial de vacunas.

¿Y si nos olvidamos de vacunarle?

El calendario de vacunación está diseñado con los intervalos adecuados para conseguir una correcta protección y lograr la inmunidad de por vida. Pero puede ocurrir que unos padres se olviden de vacunar a su hijo y, en estos casos, aumenta la susceptibilidad de contraer una enfermedad en ese intervalo. Si esto ocurre no hay que alarmarse: para los pediatras una dosis puesta siempre cuenta. No hay que reiniciar de cero el calendario de vacunas sino continuar con el proceso lo antes posible desde la última vacuna administrada. 

¡No olvides estas vacunas!

Estas son las principales vacunas que debes administrar a tu hijo:

- La hexavalente (difteria, tétanos, tosferina, Haemophilus Influenzae b, hepatitis B y polio), a los 2, 4 y 11 meses.
- La antineumocócica, también a los 2, 4 y 11 meses.
- La de la meningitis C, a los 4, 12 meses y a los 12 años.
- La triple vírica (sarampión, rubéola y paperas), a los 12 meses y a los 3 años.
- La de la varicela a los 15 meses y luego entre los 2 y 4 años.
- La hepatitis A, a los 15 meses y a los 6 años (en Cataluña, Ceuta y Melilla).

Mariona Roger, una autoridad en vacunación

La doctora Mariona Roger es pediatra en el Hospital Universitario Quirón Dexeus de Barcelona desde el año 2002. Además tiene el título de Experta Universitaria en Vacunas en la Práctica Clínica y en los últimos años se ha especializado en numerosos cursos sobre el tema por todo el territorio nacional.

Entre sus numerosas ponencias destacan “Meningitis y Vacunación” o “Novedades flash en vacunas”.  Y entre sus investigaciones, los estudios sobre “Sarampión y triple vírica, la influencia de los anticuerpos maternos en la seroconversión”.

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