Astenia primaveral en niños, cómo mejorar su estado

Con la nueva estación aparecen cambios en las horas de luz que pueden afectar al estado de ánimo del niño. Estas pautas le ayudarán a adaptarse antes y mejor.

 

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Una situación benigna y pasajera

El niño vuelve cansado del colegio, no quiere hacer los deberes ni jugar, bosteza continuamente, está inapetente y se irrita con facilidad, pero no presenta fiebre ni síntomas de infección. Puede que se trate de astenia primaveral, una situación pasajera y benigna que está relacionada con el cambio de estación y que surge cuando el organismo debe adaptarse a la variación en las horas de luz.

“No es algo patológico, sino adaptativo, a lo que el cuerpo se acostumbra rápidamente. En el caso de que persista más de dos semanas, se acompañe de otros síntomas o genere una gran repercusión en el estado general del niño, sí es aconsejable que lo valore el médico”, recomienda Enrique de la Orden Izquierdo, pediatra del Hospital Infanta Elena, de Valdemoro, en Madrid.

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Por qué aparece la astenia

La astenia no es una enfermedad, sino un síntoma inespecífico que se define como una sensación de cansancio y fatiga. “Puede ser causa o consecuencia de trastornos que afectan al sueño, estados carenciales (déficit de hierro), situaciones estresantes (exámenes, actividad física mantenida) o enfermedades orgánicas”, explica el pediatra. En primavera aparece porque el organismo debe adaptarse al cambio en las horas de luz, algo que en algunos niños afecta a su vida diaria, ocasionando alteraciones en su sueño y en sus hábitos.

La melatonina, la hormona que induce el sueño, regula el ciclo luz–oscuridad: el organismo deja de producirla durante el día para que podamos estar despiertos y, cuando cesa la luz, vuelve a generarla para que durmamos. “Las variaciones en la secreción de melatonina en relación a las horas de luz van a influir directamente en el balance energético diario del individuo”, dice Enrique de la Orden.

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Los síntomas de la astenia en niños

Hay que decir que la astenia primaveral no afecta por igual a todos los niños: algunos se muestran muy cansados, mientras que otros ni se enteran del cambio de estación. Los síntomas que produce son inespecíficos y suelen incluir somnolencia (como consecuencia está más despistado), irritabilidad (presenta cambios de humor y se muestra caprichoso y malhumorado) y apatía (no siente interés por las cosas que antes le gustaban).

“Son síntomas relacionados con el cambio de hábitos y de actividad, en consonancia con el nuevo horario: el niño se acuesta más tarde porque anochece más tarde, y al mismo tiempo aumenta su actividad física, por lo que se siente más cansado”, explica el pediatra. La situación es pasajera, aunque si ves que tu hijo, además de estar cansado e inapetente tiene mocos, estornuda de manera continua, presenta picor de nariz y de ojos, fiebre o diarrea, debes ir al médico porque se trata de otro problema.

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Más causas de la fatiga en el niño

Existen otros factores que contribuyen a la fatiga del niño en esta época: el cansancio acumulado durante el curso escolar y el calor, que ahora es más intenso. Según el pediatra, también hay enfermedades que se dan en primavera, por ejemplo la alergia al polen, que influyen en el estado del ánimo.

Asimismo, “la mayor exposición a la luz solar produce un aumento de la síntesis de vitamina D, cuya acción afecta a muchas funciones del organismo. Y el aumento de horas de sol va unido a una subida de temperatura ambiental y ésta a una bajada de la tensión arterial (en exposición prolongada), lo que contribuye al “aplatanamiento”, dice el pediatra.

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El descanso, algo prioritario

Entre las pautas más saludables para que el niño se aclimate al cambio de estación se encuentran las relativas al descanso, que es esencial para recuperar fuerzas y energía. Toma nota de las siguientes:

- Adelanta un poco la cena para que no se retrase mucho la hora a la que el niño se va a la cama.
- Vigila que no consuma alimentos excitantes antes de dormir, para evitar que interfieran en el sueño.
- Mantén las horas de descanso nocturno adecuadas para los niños: unas 10, aproximadamente.

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La alimentación, aliada ante la astenia

Alimentarse bien también es una manera de combatir la astenia. En este sentido, hay varias medidas que debes aplicar con tu hijo:

- No dejes que salga de casa sin desayunar. Si se levanta irritable y somnoliento, conviene prepararle algo vistoso o incluso levantarlo un poco antes para que desayune con calma. “El consumo energético debe ser mayor por la mañana para hacer frente a la actividad diaria y disminuir a última hora del día, para no interferir en el descanso nocturno. Los niños que no desayunan tienen peor rendimiento escolar y más tendencia a la obesidad”, dice el pediatra.  
- No permitas tampoco que se salte las otras comidas. La alimentación es fundamental para recuperar la energía y, aunque el niño se muestre inapetente, debe hacer las comidas necesarias.
- Ofrécele alimentos de temporada (cerezas, fresas, melocotón, nectarina, nísperos, calabacín, calabaza, espárragos, espinacas, lechuga, pepino y tomate) por su concentración de vitaminas más biodisponibles, y aumenta su consumo de líquidos. “En general, si sigue una dieta equilibrada y variada, el uso de multivitamínicos no es necesario”, aconseja el pediatra.

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Sol y ejercicio, grandes ayudas

Para combatir la astenia en niños contamos con dos buenos aliados: el sol (con medida) y el ejercicio.

- Exposición solar: Suele infundir optimismo, pero debe ser controlada. Hay que poner al niño un factor de protección adecuado, evitar que pase largas horas al sol (favorecen la sudoración y la bajada de tensión arterial), y asegurar siempre una buena ingesta de líquidos (zumos, agua y bebidas isotónicas).
- El ejercicio, genial: “La realización de ejercicio físico (mínimo una hora diaria) es una práctica saludable que debe ejercerse durante todo el año, ya que además de contribuir a mantener el peso correcto, genera endorfinas, sustancias que favorecen que el niño se mantenga más optimista y feliz”, asegura Enrique de la Orden.

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