Antibióticos y niños: 5 cosas que debes saber

Sí, curan las infecciones bacterianas, pero abusar de ellos tiene malas consecuencias. Infórmate bien antes de darle uno a tu hijo.

 

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Solo atacan a las bacterias

“Existe una falsa creencia de que estos medicamentos curan todas las infecciones. Pero las principales infecciones que vemos en pediatría (la mayoría de las de garganta, de oídos, catarros, gripe...) son causadas por virus. Y los antibióticos solo atacan a las bacterias.

Algunas infecciones son originalmente bacterianas, otras son causadas por virus y en otras coexisten ambos. Por ello el pediatra debe hacer un esfuerzo para reconocer ante qué germen microbiológico se encuentra. Hoy en día disponemos de algunas herramientas para hacerlo más fácil, como son los test de diagnóstico rápido, que nos ayudan a encontrar el tratamiento correcto”, explica la Dra Luz Santana, pediatra del Hospital Dexeus.

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No todas las infecciones bacterianas los requieren

Pero tampoco todas las infecciones causadas por bacterias necesitan antibióticos. Por ejemplo, una otitis. Según un estudio publicado por The New England of Medicine, el 80% de los dolores de oído en mayores de 2 años ceden en unas horas con la sola ayuda de un calmante y en el 20% restante no siempre será necesario aplicar antibiótico. “Otra cosa diferente es si se trata de un lactante o un menor de 2 años en el que su estado inmunológico está más inmaduro, que tiene fiebre y los tímpanos abultados. Entonces hay que iniciar un tratamiento antibiótico rápido para que no se disemine la infección”, explica la Dra Santana.

Hay que recordar que los antibióticos no curan una otitis o una faringitis causada por bacterias; se curan solas y los antibióticos solo se recetan para evitar complicaciones. Por ello, con los niños más mayores, que llegan a la consulta con fiebre pero sin mucho dolor, se puede ser más prudente, recetar ibuprofeno y esperar a ver cómo evolucionan los síntomas antes de recetar el antibiótico si en unos días no mejoran.

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El 50% de las veces que se recetan son innecesarios

Después de seguir a más de 74 millones de niños entre los 0 y 18 años durante 4 años, un estudio llevado a cabo por la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO), junto con científicos alemanes, italianos, noruegos, coreanos y estadounidenses, ha concluido que el 50% de las veces que recetan antibiótico a nuestros hijos son innecesarias.

El estudio, publicado en The Journal of Pediatrics, concluye que en España se abusa de estos medicamentos, lo que está haciendo que aparezcan bacterias resistentes a los antibióticos que ya conocemos. Exactamente, el informe señala que durante los 2 primeros años de vida, los niños españoles reciben de media 1,5 antibióticos por año, lo que supone 3,5 veces más que lo que se receta en Noruega y un 50% más que en Alemania y Estados Unidos.

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Su abuso hace resistentes a las bacterias

Los expertos alertan de que el abuso de antibióticos o su uso inadecuado puede tener consecuencias muy negativas, ya que provoca que desarrollemos bacterias resistentes a estos medicamentos, lo que significa que enfermedades que antes se curaban fácilmente con estos fármacos se conviertan en infecciones peligrosas y complicadas de combatir.

Cada vez que un niño o un adulto toma antibióticos, mueren las bacterias sensibles al fármaco, es decir aquellas que el antibiótico puede atacar, pero quedan vivas las resistentes, que pueden crecer y reproducirse. Lo que hace el uso abusivo de antibióticos es aumentar la cantidad de estas bacterias resistentes, con el consiguiente peligro de no poder enfrentarnos a éstas al no tener antibióticos específicos para ellas. (Aquí te puedes descargar una animación en la que se explica de manera sencilla cómo aparece y se expande la resistencia de las bacterias a los antibióticos).

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Otras consecuencias de su abuso

“La flora intestinal de un niño necesita para recuperarse de un tratamiento con antibióticos más de un año, por lo que si toma dosis repetidas durante los 365 días, la microbiota no tiene tiempo de recuperarse por completo”. Es lo que concluye un estudio publicado el verano pasado por Nature Communications, que vinculaba el abuso de antibióticos a edades tempranas con el asma, la obesidad o las alergias. El motivo es que este consumo en exceso de los antibióticos en niños pequeños repercute en la composición y riqueza de la flora intestinal (que, además de entrenar al sistema inmunitario, nos ayuda a digerir la comida y extraer la energía de los alimentos), con lo que cuando somos mayores acaba afectándonos, siendo más proclives a la obesidad y a las enfermedades autoinmunes.

Un efecto secundario que corrobora la Dra Mariona Roger, pediatra del Hospital Universitario Dexeus y miembro de TopDoctors. “Los efectos adversos más frecuentes de los antibióticos en niños son los trastornos gastrointestinales, principalmente náuseas, vómitos y diarreas. Pero también nos encontramos en consulta con casos de erupciones cutáneas, dolor de cabeza, palpitaciones, vaginitis, somnolencia, mareos, alteraciones auditivas, de coagulación, hepáticas e hipersensibilidad o alergias. De ahí que sea tan importante acertar con el diagnóstico y solo recetarlos cuando es estrictamente necesario”.

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