9 hábitos de los niños malos para su salud

Con el frío y el mal tiempo resulta más importante que nunca que refuerces la salud de tu hijo y que evites comportamientos habituales en los niños que disminuyen sus defensas o causan trastornos.

 

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1. Llevar una dieta incorrecta

No probar las frutas ni las verduras, abusar de la bollería industrial y la comida preparada, comer siempre lo mismo... Para crecer bien, el niño debe seguir una dieta que incluya los distintos tipos de alimentos (lácteos, carnes y pescados, huevo, verduras, frutas, cereales, legumbres, grasas...) en las cantidades adecuadas. Comer de forma poco variada o desequilibrada debilita las defensas de su organismo frente a virus y bacterias, muy agresivos ahora, deriva en problemas de sobrepeso y obesidad y afecta a su correcto desarrollo.

Cómo corregirlo

Sigue estas pautas para acostumbrar a tu hijo a comer del modo correcto:

- Elabora menús semanales que incluyan alimentos variados cada día y sean equilibrados (ten en cuenta lo que come en el colegio al mediodía para decidir las cenas). Se irá acostumbrando a los distintos sabores.
- Si un alimento no le gusta (la leche, por ejemplo) ofréceselo de un modo distinto (en croquetas), camúflaselo con otros (echa un chorrito en la salsa de la pasta) o dale otro alimento del mismo grupo (queso, yogur...).
- Lee con él libros que le enseñen la importancia de una alimentación equilibrada.
- Pídele que te ayude en la cocina: si hace contigo la ensalada, reboza el pescado o bate el huevo, luego comerá con más ganas.
- No uses las golosinas y snacks como premio.
- Dale ejemplo. Si te ve apartar del plato aquello que no te gusta, él hará lo mismo.

2. Acostarse tarde

No dormir lo suficiente es una de las cosas que más negativamente afectan a los niños: irritabilidad, falta de concentración, apatía, bajo rendimiento físico, déficit cognitivo (la memoria y la agilidad mental se ven disminuidas) son los efectos más comunes. Pero dormir poco también provoca desequilibrios hormonales que pueden acabar generando sobrepeso, así como alteraciones en el metabolismo de la glucosa, lo que aumenta la propensión a la diabetes.

Cómo corregirlo

Enséñale a conseguir un descanso bueno, tanto en cantidad como en calidad:

- Establece una hora fija a la que tiene que irse a la cama (especialmente entre semana) y no te la saltes. Para ello ten en cuenta a qué hora se va a levantar y sus necesidades de sueño (de 2 a 3 años  debe dormir entre 12 y 13 horas; de 4 a 6 años, entre 11 y 12 horas).
- Crea una rutina nocturna que se repita diariamente, por ejemplo: ponerse el pijama, cenar, lavarse los dientes, arropar a sus muñecos, meterse en la cama, leerle un cuento y despedirse. Así su cuerpo se empezará a preparar para el sueño cada vez que esa secuencia comience.
- Evita que haga cenas fuertes y y que antes de acostarse realice actividades que activen el cerebro (juegos movidos, ejercicio físico o ver la televisión).  

3. Adoptar malas posturas

Leer tumbado boca abajo, ver la tele sentado sobre las piernas, o con las rodillas giradas hacia atrás, o semitumbado en el sofá... A corto plazo provoca dolores musculares y contracturas. Y si la costumbre de adoptar una postura inadecuada se mantiene en el tiempo, llega a derivar en malformaciones de la columna, desarrollo incorrecto y dolores crónicos que pueden no manifestarse hasta la edad adulta.

Cómo corregirlo

Actúa de este modo y poco a poco irá aprendiendo:

- Enséñale a sentarse siempre bien: en una silla o en un sofá con la espalda recta completamente apoyada en el respaldo y las piernas formando un ángulo recto con ella.
- La silla y la mesa de pintar o estudiar deben estar adecuadas a su talla, para que pueda trabajar sin forzar la postura. Los pies deben reposar completamente sobre el suelo.
- Si va a pasar mucho rato en una silla alta, por ejemplo al sentarse a comer en familia, ponle un taburete para que apoye los pies.
- En todo caso, conviene evitar que pase periodos superiores a 40 minutos en la misma postura. Pasado ese tiempo, si está dibujando o estáis viendo una película, haced una pausa para que se estire y camine unos pasos.

4. No cepillarse (bien) los dientes

Los dientes de leche son muy vulnerables a las caries, y estas pueden afectar a la correcta formación de las piezas definitivas. Enséñale a cepillárselos después de cada comida y antes de ir a dormir.  

Cómo corregirlo

Tu enseñanza y estos consejos te ayudará a lograrlo:

- Deja que elija el cepillo y el vaso de enjuague que más le gusten.
- Tu ejemplo es esencial. No le digas “cepíllate los dientes” sino “vamos a cepillarnos los dientes” y hacedlo al mismo tiempo.
- Desde los 3 años puede cepillárselos él (lo mejor es que comience sin tu ayuda y que tú los repases al final). Felicítale cada vez.
- Llévale a revisiones periódicas con el odontólogo.

5. Engancharse a las pantallas

Los expertos en oftalmología desmienten el mito de que estar mucho rato frente a una pantalla o verla desde muy cerca cause problemas de visión (miopía, hipermetropía...), pero advierten de que sí puede provocar sequedad e irritación en los ojos, por una disminución de la frecuencia de parpadeo, y que puede producir dolor de cabeza. Con todo, el principal peligro es que fomenta el sedentarismo y resta tiempo a actividades indispensables para el correcto desarrollo del niño como el deporte o la interacción con otros niños.

Cómo corregirlo

Es esencial que tomes medidas pronto para evitar problemas:

- Calcula cuánto tiempo está tu peque frente a una pantalla, sumando tele, ordenador, tablet, móvil, consola... Si sobrepasa las dos horas debes reducirlo.
- Fija un horario de uso de pantallas, con un tiempo concreto.
- No le des tu móvil o la tablet para distraerle en el coche y en el pediatra. Juega con él al “veo veo”, a cantar, dale un cuento...
- Crea zonas (su cuarto) y momentos (las comidas) libres de pantallas. Ojo, los padres también debéis respetarlas.

6. No lavarse las manos

Las manos son una rápida vía de acceso a nuestro organismo de los gérmenes: problemas como la conjuntivitis o la diarrea se deben a menudo a que el niño se ha frotado los ojos o se ha tocado la boca con las manos sucias. Y mantenerlas limpias puede prevenir enfermedades como gripe, hepatitis...

Cómo corregirlo

El lavado de manos es un hábito que puedes enseñarle desde pequeño:

- Recuérdale a menudo que debe lavárselas cuando estén sucias y además antes de comer, al regresar a casa, tras ir al baño, tras jugar con animales…
- Ponle un taburete para que llegue al lavabo y enséñale a lavarlas correctamente: enjabonarlas bien, frotar (también entre los dedos), enjuagarlas, secarlas totalmente y usar de vez en cuando cepillo de uñas.
- Léele cuentos  como “Lávate las manos” de Tony Ross (Col. Pequeña Princesa, El barco de vapor).

7. Hacer poco ejercicio a diario

Con el mal tiempo da pereza ir al parque con el niño, pero tu hijo necesita actividad física a diario para desarrollarse bien, tener energía, dormir y comer mejor y evitar el sedentarismo, que favorece la hipertensión, el colesterol, el sobrepeso y la diabetes tipo 2.

Cómo corregirlo

Actúa del siguiente modo:

- Comprueba si tu hijo hace la actividad física necesaria. Así, un niño de preescolar debe estar un mínimo de dos horas diarias en movimiento.
- Llévale al parque a diario para que se columpie, trepe... Y en casa haced juegos de acción: perseguiros, saltar a la comba o bailar.
- Apúntale a un deporte que le guste (natación, patinaje, judo...).
- Realizad excursiones los fines de semana, a pie o en bicicleta.

8. Llevar una mochila pesada o mal distribuida

Puede causar dolores de espalda e incluso derivar en un incorrecto desarrollo de la columna.

Cómo corregirlo

Presta atención a los siguientes aspectos:

- Cómprale una mochila de una talla adecuada a su estatura y con la la espalda y las bandas acolchadas.
- No sobrepases el peso máximo que puede cargar tu hijo: 10-15% de su peso corporal. Y no dejes que se la cuelgue de un solo hombro.
- Enséñale a distribuir bien la carga en la mochila: los objetos más pesados al fondo, pegados a la espalda y centrados, y el peso uniforme a ambos lados.
- Si optas por una mochila con ruedas, para evitar que afecte a su muñeca o a su brazo recuerda que debe ser con asa regulable (para adaptarla a la altura del niño) y que este debe empujarla hacia adelante, en lugar de tirar de ella.

9. Comer viendo la tele

Hay estudios que relacionan esta práctica con el sobrepeso, ya que al estar distraído el niño no identifica la señal que su cuerpo le envía para indicarle que está saciado y come más cantidad de la necesaria. Y si tu hijo es mal comedor tampoco te ayudará, pues se centrará en lo que está viendo e ignorará lo que hay en el plato. Además, frente a la tele hay más propensión a consumir alimentos rápidos y poco saludables: patatas fritas, chucherías...

Cómo corregirlo

Dos pautas eficaces para conseguirlo:

- Convierte las comidas en momentos para estar en familia y charlar. Es más sano y reforzará vuestros vínculos.
- No coloques la mesa de comer frente al televisor, así evitaréis tentaciones.

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