El botiquín ideal en una casa con niños

Es importante que tengáis a mano un botiquín adecuado y con los utensilios y fármacos necesarios. Te contamos cómo debe ser.

 

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Preparado para curas

Con un bebé en casa, sobre todo si empieza a dar sus primeros pasos, conviene que tengas a mano materiales para hacer curas básicas. Las caídas, chichones y heriditas serán muy comunes, por eso, en el botiquín no pueden faltar vendas de diferentes tamaños, esparadrapo, gasas estériles individuales, apósitos y guantes de látex que nos permitan limpiar las heridas sin infectarlas.

También debe haber unas pequeñas tijeritas y unas pinzas, que tienes que esterilizar tanto antes como después de cada uso. Y por supuesto, para saber si tiene fiebre,  un termómetro infantil, que puede ser digital, timpánico o "no touch" (ya sabes que los de mercurio están prohibidos).

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Con el material básico

Necesitas alcohol de 60º (para esterilizar las tijeras, pinzas y utensilios y para limpiar la piel cuando no exista una herida abierta) y un antiséptico (mejor transparente, ya que los coloreados pueden ocultar el enrojecimiento, uno de los síntomas de infección).

No olvides incluir suero fisiológico para limpiar las heridas, lavar los ojos del bebé si los tiene irritados o eliminar mucosidad de sus fosas nasales. Cómpralo en monodosis (usa cada dosis para una sola vez y tira lo que sobre).

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Con medicamentos generales

El botiquín debe incluir analgésicos, para aliviar el dolor, y antitérmicos para bajar la fiebre, que sean específicos para niños; el ibuprofeno (solo a partir de los 6 meses) y el paracetamol son los más utilizados.

Además, es importante que tengas alguna pomada o gel a base de árnica para calmar golpes y chichones; un producto para aliviar las picaduras (sin amoníaco, si es para bebés) y suero de rehidratación oral en sobres. Recuerda, en todo caso, que aunque estos medicamentos se vendan sin receta, por el bien de tu bebé solo debes usarlos cuando el pediatra lo indique y como él te aconseje.

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También con fármacos específicos

Si el bebé o el niño padecen un trastorno que requiere medicación específica, esta debe estar siempre en el botiquín (a no ser que el prospecto indique la conveniencia de mantenerla en frío, en cuyo caso deberá estar en el frigorífico). Es un error dejar "a mano" los medicamentos de uso diario, no por ser cotidianos dejan de suponer un riesgo si el niño los coge por su cuenta.

Entre los fármacos de este tipo más habituales se encuentran los broncodilatadores (en algunos casos, se aplican con cámara), para los bebés propensos a sufrir bronquiolitis, y medicamentos para tratar crisis en niños con asma o con alergias.

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Sin medicamentos fuera de fecha

Durante sus primeros años, tu hijo tendrá numerosos catarros y afecciones leves que precisen medicación, ya sea para controlar la enfermedad o para aliviar los síntomas.

No guardes los jarabes o preparados que te sobren de un tratamiento pensando en volver a utilizarlos, muchos tienen un periodo de uso establecido, otros pueden ser ineficaces para problemas que tú consideras parecidos (los antibióticos no sirven para tratar gripes, catarros o procesos virales). Cuando tu hijo mejore, lleva el sobrante de sus medicinas al punto SIGRE de una farmacia para que se encarguen de deshacerse de ello.

Guarda los antisépticos, analgésicos y antipiréticos que podrás volver a usar, pero es una buena costumbre revisar el botiquín periódicamente para comprobar que estos fármacos no se han pasado de fecha.

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Siempre, fuera de su alcance

El botiquín de tu hogar debe estar fuera de la vista y del alcance del niño (no te confíes, cuando empiece a gatear tu hijo será capaz de alcanzar sitios que no imaginas).

Elige un envase hermético para los materiales más peligrosos y sitúalo con el resto de productos en un armario con llave o en una caja o bolsa de difícil manipulación para sus manitas. Ponlo en un lugar seco, donde no esté expuesto a temperaturas elevadas ni muy frías.

Ordena bien su interior, colocando cada fármaco dentro de su caja y con su prospecto incluido. Y no está de más que pegues en la puerta del botiquín una hoja con los teléfonos de Urgencias, del pediatra, de vuestro centro de salud, del hospital y del Centro de Toxicología. Si no los conoces recuerda que el teléfono 112 está establecido como número único de asistencia a la ciudadanía.

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