10 claves para que tu hijo no sea obeso

En España, más del 25% de los menores de 18 años tiene exceso de peso. Se impone una estrategia para educar desde la infancia en hábitos saludables que ayuden a reducir estas cifras.

 

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Adoptar hábitos saludables

Los padres estamos cada día más concienciados sobre la necesidad de que los niños tengan hábitos saludables, pero aún queda mucho camino por recorrer, porque la obesidad infantil se está convirtiendo en un problema muy serio en nuestro país, donde el número de menores de 18 años con exceso de kilos ya supera el 25%. Nuestros hijos pesan entre 5 y 10 kilos más que los niños de hace 25 años a su misma edad. ¿Qué estamos haciendo mal? Le preguntamos al Dr. Rafael Casas Esteve, psiquiatra y autor del I Estudio sobre la situación actual de la obesidad y el sobrepeso infantil en España, cuáles son las claves para que cambiemos nuestros valores y situemos en un primer plano una vida saludable desde la infancia.

Comer sano y hacer deporte

El último estudio de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO) afirma que 1 de cada 4 niños españoles entre 2 y 17 años tiene sobrepeso y el 15% es obeso. Aunque los padres lo hacen sin intención de hacer daño a sus hijos, frases como “ya adelgazará cuando comience el colegio” o “tiene que crecer, deja que coma lo que quiera” no ayudan a mejorar la estadística. Tomar conciencia de estos malos comportamientos es la clave para cambiar nuestro estilo de vida, como lo es entender que nuestro hijo rellenito no perderá el peso según cumpla años. “La obesidad infantil tiende a ser persistente con la edad y no se arregla sola. El exceso de kilos desde pequeños es un factor de riesgo para muchos problemas de salud que aparecerán a medio y largo plazo, como la diabetes, problemas de corazón o del desarrollo óseo, sin olvidar las consecuencias psicológicas y emocionales”, explica el Dr Rafael Casas. Hay que actuar pronto y adquirir hábitos saludables que formen parte de nuestra vida desde pequeños. “La clave es educar desde la infancia a comer sano y a que practiquen deportes”, señala el Psiquiatra.

No le dejes comer con la tele

Según el V Estudio CinfaSalud, avalado por la Sociedad Española de Pediatría (Sepeap), 7 de cada 10 niños españoles comen mientras ven la tele o juegan con la tablet o el móvil. Pero, ¿te has preguntado qué estás haciendo tú mientras? Probablemente también estés respondiendo a un whatssap o un email. Los padres debemos dar ejemplo y practicar los hábitos saludables que servirán de modelo para tu hijo. Además, el último estudio ALADINO, realizado por la Agencia Española de Consumo, ha asociado el disponer de televisión, ordenador o videojuegos en su habitación con una prevalencia a la obesidad (el 37% de niños con sobrepeso tienen uno en su cuarto). “Algunos padres se desesperan porque su hijo no come, cuando en realidad comer delante de la televisión distrae del placer de la comida. Es mejor comer juntos en familia, haciéndoles participar y compartir la mesa cuando sea posible, por ejemplo a la hora de la cena y charlar sobre lo que han hecho durante el día”, explica el Dr. Rafael Casas.

No le fuerces si ya no quiere más

¿Cuántas veces te has desesperado porque tu hijo lleva todo el día casi sin comer? Le ofrecemos de todo, con tal de que lleve algo en el estómago. Eso tiene mucho de herencia cultural. El Dr. Rafael Casas indica que en España todavía existe el recuerdo de que hay que comer mucho para estar fuerte, para no enfermar, y de cuando se asociaba a un niño rellenito con un niño sano. “El hecho de que el niño no quiera comer o coma menos de lo esperado, a veces produce preocupación en los padres para que no enferme. Sin embargo, hoy se tiende a comer más cantidad de la que necesitamos, además de comer de forma más desequilibrada. Cada niño tiene un ritmo para comer y una cantidad con la que se queda lleno, ya que las necesidades energéticas son distintas de un individuo a otro y de una circunstancia a otra, por lo que pueden variar según los días. Cuando un niño dice que no quiere comer más es posible que esté lleno y por tanto debe respetarse lo que pide”, señala el experto.

Ponle raciones a su medida

Un reciente estudio llevado a cabo en el Reino Unido entre 1000 familias y publicado en el foro Infant & Toddler Forum aseguraba que el 79% de los niños entre 1 y 4 años come raciones mucho más grandes de lo que correspondería a su edad. Las porciones de lo que comen nuestros hijos no pueden ser del mismo tamaño que las nuestras, hay que ajustar las raciones según las edades y necesidades de cada miembro de la familia. Científicos de Filadelfia, en EEUU, país en el que 1 de cada 3 niños sufre sobrepeso, acaban de publicar un informe en el que proponen poner siempre esas raciones más reducidas en platos y cuencos también más pequeños, especialmente diseñados para los niños.

Recupera la dieta mediterránea

¿Cuántas veces hemos oído decir que nuestros hijos solo comen pasta con tomate? Es una realidad, bien por comodidad o porque no queremos discutir a la hora de la cena, le damos directamente lo que le gusta, sin darnos cuenta de que estamos perdiendo esa variedad de opciones que nos ofrece la dieta mediterránea. “Desde hace unos años hay una tendencia a abandonarla. Por ejemplo, se toman pocas verduras y frutas, se come poco pescado y, en definitiva, se tiende a una monotonía y a un exceso de simplicidad en los menús que no es propia de nuestra cultura, con lo que nuestros hijos no están aprendiendo lo suficiente de la gran variedad de alimentos de los que se puede disfrutar como los cereales, la fruta, las legumbres, los frutos secos, el aceite de oliva, etc... Lo que les permitiría a cada uno comer de todo dentro de sus preferencias”, explica el Dr. Rafael Casas.

Desayunar antes de salir de casa

Aunque el 93% de los niños españoles desayuna siempre, según el informe ALADINO, no siempre se hace de la manera adecuada. Por la mañana todos vamos con prisas, pero varios estudios científicos han demostrado que la prevalencia de la obesidad es superior en aquellas personas que toman un desayuno escaso o lo omiten. El desayuno ideal debe contener el 25% de las calorías que necesita un niño al día, por ello conviene incluir en éste una fruta o un zumo natural, cereales y un lácteo. El lácteo puede ser desde un vaso de leche, a un yogurt o también queso. Los cereales pueden ser tostadas de pan integral o copos de avena; puedes añadir una grasa, preferiblemente aceite de oliva, pero también un poquito de mantequilla o margarina. Respecto a frutas, puedes optar por todas las de temporada, en zumo o en una pieza. “Si los niños y niñas desayunan bien, tendrán un buen rendimiento escolar y no desearán picar a todas horas, recordando siempre lo importante que es estar hidratado y que el agua es la mejor bebida”, indica Rafael Casas.

No le premies con chuches o postres

Asociar la comida con un premio no es buena idea. Lo hacemos, por ejemplo, cuando compramos un helado o chucherías para tranquilizarle, por ejemplo cuando está enfadado, pero lo que estamos haciendo es asociar la comida gratificante con una forma de calmar su malestar. “Estas situaciones favorecen que los niños identifiquen el hecho de comer con “llenar un vacío” y tiendan a pedir comida cuando en realidad sus necesidades son de tipo emocional. La mejor forma de evitarlo es educar a los hijos en el reconocimiento de las emociones y aprender a aceptarlas como tales, de manera que no se asocien las emociones desagradables con la necesidad de comer”, explica el Dr Casas.

Menos coche y más caminar

El Dr. Rafael Casas recuerda que para tener un peso adecuado no hace falta vivir de comer a la plancha. “Se puede comer de todo, equilibrado y con moderación, pero igualmente se recomienda realizar 60 minutos diarios de actividad física: bailar, fútbol, balonmano, natación, gimnasia, baloncesto, etc... “. Pero no solo hay que centrarse en la actividad deportiva, sino también aprovechar y, siempre que se pueda, subir a casa por las escaleras, evitando siempre el ascensor, o ir caminando a la escuela, sacar al perro, ir al cole en la bici (mucho mejor si mamá o papá también se animan y te acompañan), saltar en el trampolín... El fin de semana se puede aprovechar para hacer actividad física en familia: jugar al fútbol o al tenis todos juntos, practicar senderismo y descubrir nuevos lugares, pasear con la bicicleta, etc...

Dormir las horas necesarias

La genética es importante, pero solamente indica una predisposición del individuo, es decir, una tendencia a engordar más que otros, mientras que los hábitos se pueden educar. Las recomendaciones de una alimentación saludable y equilibrada están recogidas en las pirámides alimentarias que editan diversas instituciones y entidades científicas, como la pirámide NAOS. En ella se detallan los alimentos que solo deberían comer nuestros hijos muy ocasionalmente (1 vez en semana máximo), como los bollos, las chucherías o las patatas fritas. También los alimentos que hay que comer varias veces a la semana (pescados blancos y azules, huevos, carnes, embutidos, frutos secos, pasta o arroz) y los alimentos que hay que comer todos los días (frutas, verduras, hortalizas, lácteos y pan). Pero además de estas recomendaciones, es muy importante limitar a menos de 2h al día las horas de pantallas como televisión o juegos de ordenador. Es imprescindible respetar que los niños descansen las horas necesarias (10 horas de media) y se vayan pronto a la cama.

La ansiedad puede ser causa de apetito

Hay unos niños que son más comilones que otros, pero puede ser que algunos niños tengan ansiedad por comer y entonces los padres se preocupen por frenarlos, pero consiguen el efecto contrario, lo cual puede conducir al sobrepeso. El Dr Rafael Casas explica que “a veces esta ansiedad por la comida responde a causas o carencias emocionales, que hay que indagar para encontrar cuáles son y atenderle. Es decir, la necesidad del niños de tener siempre algo en el estómago puede ser debida a sentimientos de tristeza, vacío o aburrimiento. El acto de comer no es simplemente para satisfacer el hambre física, para llenar el estómago, sino que satisface el “apetito” y éste está relacionado con las emociones”.

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