Mononucleosis en niños, todo lo que debes saber

Se la conoce como enfermedad del beso, porque se transmite por la saliva. Provoca fiebre, dolor de garganta y malestar general, pero es sencilla de tratar.

 

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La "enfermedad del beso"

A pesar de tener un apodo casi poético (enfermedad del beso), la mononucleosis demuestra poca dulzura con quienes la padecen. Es una enfermedad infecciosa que provoca fiebre, dolor de garganta y aumento del tamaño de los ganglios. Sin embargo, en muchos casos es benigna y pasa desapercibida (de hecho, una gran parte de la población que ha padecido el virus no se ha enterado).

“Se calcula quemás del 90% de la población adulta mundial ha estado o está infectada por este virus. Algunos de forma asintomática y otros desarrollando la enfermedad”, dice la doctora Sol Florensa, pediatra del USP Dexeus de Barcelona.

El virus culpable

La mononucleosis está producida por un virus de la familia herpes-virus llamado Epstein-Barr (EBV, en sus siglas en inglés) presente en todo el planeta. Y su mayor vía de transmisión es la saliva. “El intercambio de saliva es la principal vía de contagio, siempre por contacto con un portador o con una persona enferma y sólo entre seres humanos, no animales”, explica la doctora Florensa.

Síntomas típicos

La enfermedad se manifiesta con tres síntomas característicos: fiebre, que en ocasiones puede llegar a los 40 ºC; inflamación y dolor de garganta (faringoamigdalitis) y aumento del tamaño de los ganglios del cuello (adenopatías).

Estos tres síntomas principales vienen acompañados de otros complementarios: cansancio, tos, dolor de cabeza y muscular, malestar general, mocos, inapetencia e hinchazón de los párpados. Y por otros que detecta el médico en el momento de realizar una exploración:el aumento del tamaño del bazo (esplenomegalia) y/o del hígado (hepatomegalia).

“Uno de los inconvenientes de esta enfermedad es que el periodo de incubación del virus es muy largo. Oscila entre los 15 y los 50 días, de manera que el niño puede haberse contagiado con mucha antelación y no exteriorizar ningún síntoma. Éste es uno de los factores que impiden saber en qué momento se ha contagiado el pequeño, a diferencia de otros virus, en los que la incubación se produce a los pocos días”, indica la doctora Florensa.


Una vez que el virus se ha “instalado” en el cuerpo del niño, empieza un periodo prodómico de entre 3 y 7 días en los que ya se ven indicios de que algo no va bien. “Es normal que le duela la cabeza, tenga malestar muscular, poco apetito, se sienta cansado, le duela la barriga y comience el dolor de garganta”, ilustra la pediatra. Son los pasos previos al desarrollo de la enfermedad, que se manifiesta por el trío de síntomas anteriormente descritos.

Ten presente que...

- Todos los síntomas pueden alargarse semanas (el aumento del bazo y la inflamación de los ganglios, más tiempo), aunque lo habitual es que remitan gradualmente en unos 15 días. “Es posible que algunos niños sigan sin apetito, con apatía y cansancio durante meses. Depende de la edad y de su sistema inmunitario.
- Cuanto más fuerte esté el pequeño, mejor combatirá el virus”, comenta la doctora Florensa, que apunta también que “no existe relación entre la enfermedad y una estación del año”.
- El problema es que este trastorno “se puede confundir con otros que cursan con fiebre, dolor de garganta y linfoadenopatías, como pueden ser la rubeola o la toxoplasmosis y también la hepatitis A”, advierte la experta. Por esta razón, lo más eficaz es realizar las pruebas para descartar o confirmar la presencia del EBV. 

El reposo, prioritario

No existe un tratamiento específico contra esta enfermedad, porque no es una infección bacteriana sino vírica. “Lo más efectivo es el paracetamol (analgésico) o el ibuprofeno, que es antiinflamatorio y mejora los síntomas de la garganta”, indica la pediatra.

Estos fármacos y la paciencia, ya que la mononucleosis es una enfermedad autolimitada, es decir, que desaparece sola. Sólo en el caso de que la garganta esté tan inflamada que obstruya las vías respiratorias será necesaria la administración de corticoides orales, bajo prescripción médica. No está demostrada, en cambio, la eficacia de los antivirales.

Posibles complicaciones

Por último, aunque no es una enfermedad grave, sí puede derivar en alguna complicación. La más habitual es la hepatitis (benigna, que normalmente no requiere tratamiento). Menos comunes, pero más peligrosas, son la ya comentada obstrucción de las vías aéreas (4%) y la rotura del bazo (un 0,5% de los afectados).

Son, afortunadamente, casos aislados. Lo importante es valorar el estado general del niño. Si está con buen ánimo, no hay que preocuparse. Basta con que lo controle un especialista. Y que un simple virus no te quite la ilusión de besar a tu hijo cuando lo desees.

¿Cómo se diagnostica la mononucleosis?

La mononucleosis es una enfermedad que muchas veces pasa desapercibida. Por ello, si crees que tu hijo puede tenerla, habla con el médico. El diagnóstico se realiza por los síntomas clínicos y por dos pruebas de laboratorio.

El estrepto-test

Es una técnica diagnóstica basada en la detección de antígenos del estreptococo del grupo A en la faringe, el causante de la faringoamigdalitis aguda. Su uso permite diferenciar las faringoamigdalitis bacterianas de las víricas.Se recoge saliva de la faringe y de las amígdalas y, a través de su reacción con un líquido, en sólo 5 minutos se conoce el resultado. “Es como un “predictor”: si sale la cruz es que es positivo. En ese caso la faringoamigdalitis es bacteriana y se descarta la monucleosis”, explica Sol Florensa.

El análisis de sangre

Se trata de un análisis de sangre complementario, ya que junto a la mononucleosis puede haberse desarrollado otra infección. Consiste en un hemograma donde se ven las alteraciones de los linfocitos y los monocitos y si las transaminasas están altas. Los más importantes son los estudios serológicos, que demuestran la presencia de anticuerpos heterófilos y ayudan a descartar patógenos como el citomegalovirus, la toxoplasmosis y la hepatititis, entre otros.

Cómo tratar al niño

La mononucleosis es una enfermedad que desaparece sola. No existe un remedio milagroso para combatir al virus Epstein-Barr, pero sí puedes aplicar consejos que han demostrado ser muy eficaces para mitigar su acción y hacer más llevadero el trastorno.

Toma nota

- No des al niño alimentos sólidos ni calientes: le costará mucho ingerirlos. Y tampoco cítricos ni salsa de tomate, por lo irritantes que resultan.
- Apuesta en cambio por los lácteos, yogures, cremas y purés tibios. No le fuerces a comer si no le apetece hacerlo.
- Hidrátalo con frecuencia. Los líquidos ayudan a hidratar los tejidos de la garganta y mantenerla humedecida, aliviando su malestar. Además,las gárgaras de agua tibia con sal le aliviarán esta zona.
- Logra que haga mucho reposo, ya que el descanso es muy recomendable, sobre todo durante los primeros días. Y recuerda también mantenerlo alejado de lugares con humo.
- No le dejes realizar juegos bruscos o actividades físicas excesivas,ya que el bazo se inflama por culpa de este virus y cualquier traumatismo puede hacer que se fracture (tampoco le permitas saltar en el sofá).
- Evita que comparta vasos, botellas, chupetes o cualquier objeto que pueda contener saliva (el virus puede sobrevivir varias horas fuera del cuerpo).
- Prescinde (por unos días) de dar besos en la boca a tu hijo.

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