El botiquín esencial en una casa con niños

Descubre qué debe contener, desde los fármacos y utensilios esenciales a los que no lo son, pero vienen bien.

 

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Colócalo y organízalo así

Por las circunstancias en las que se suele utilizar, el maletín, caja o neceser que tengas destinado a uso como botiquín debe ser hermético, pero fácil de abrir, y estar completo, ordenado, localizable y a mano, pero lejos de la vista y la curiosidad de tu hijo.

Debes ubicarlo en un lugar fresco, seco y apartado de la luz solar. Dentro, cada fármaco ha de estar en su caja, cerrada, con su prospecto y apto para el consumo (en el envase aparece la fecha de caducidad). De nada sirve que lo tengas lleno de productos que no sabes para qué sirven y además caducados. Esto supone un ejercicio periódico de revisión y de responsabilidad.

No guardes antibióticos de una pauta que no has completado, ni jarabes a medias... por si acaso. Los medicamentos fuera de fecha o que no se han consumido debes llevarlos al punto SIGRE de la farmacia (por el bien del medio ambiente, no los tires a la basura).

Lo ideal sería que tuvieses los utensilios para las curas separados del pequeño dispensario de medicamentos que utilizará tu hijo, pero como no siempre podrá ser así, en los hogares con niños y que se rigen por la medicina clásica esto es lo que debe haber en un botiquín básico

Los imprescindibles del botiquín

En una bolsa o caja dentro del botiquín has de colocar, junto lo que precisas para curas y también para medir la fiebre del niño:

- Termómetro: Puedes optar por uno digital (si tomas la temperatura en la boca, en la axila o en el culete), por uno timpánico (la mide en el oído) o por un "no touch" (en la frente en unos segundos o en la sien sin contacto) perfectos para inquietos.
- Pinzas, tijeritas y alcohol: Para extraer pinchos, espinas o pequeñas astillas clavadas necesitas unas pinzas. Y para cortar vendas, apósitos, esparadrapo o una uña clavada, unas tijeras. Ambas deben ser de uso exclusivo del botiquín y esterilizarse con alcohol antes y después de cada uso.
- Gasas, tiritas, vendas y esparadrapo: Precisas varios tamaños de vendas y apósitos para cubrir heridas, y gasas esterilizadas para las curas, mejor en bolsas individuales. Para torceduras, hasta que vayas al médico, necesitas una venda elástica. Suelen ser autoadherentes, pon debajo una venda normal para evitar alergia con este adhesivo. Por lo mismo, pon en esparadrapo sobre la venda, no sobre la piel.
- Suero fisiológico en unidosis: Te vendrá bien para lavar heridas, eliminar cuerpos extraños de los ojos y para desatascar la nariz. El sobrante de la unidosis hay que desecharlo en unas horas, aunque esté cerrado.

También son importantes...

Aunque no forman parte de los básicos del botiquín, en algunas casas con bebés son muy utilizados y merecen un puesto preferente en el dispensario del hogar:

- Suero oral: La diarrea es una defensa del oganismo y no es imprescindible cortarla, no utilices fármacos contra la colitis sin permiso médico y menos en menores de 2 años. Pero sí hay que hacer frente a la posible deshidratación que conlleva. Ten a mano sobres de sales de rehidratación oral para preparar en casa o bricks listos para consumir (los hay con sabor a frutas). El suero oral también es útil cuando el pequeño vomita, tiene fiebre alta o ha estado mucho tiempo al sol.
- Broncodilatador: Si el pequeño ha pasado una bronquiolitis o una enfermedad grave de las vías respiratorias y ha sido medicado con broncodilatadores, debéis tener en casa su medicación al día (y si es preciso administrarla con cámara de inhalación ésta ha de estar siempre lista para su uso inmediato).
- Para alérgicos y asmáticos: Los medicamentos para hacer frente a un shock y/o a las crisis de estos trastornos requieren, en algunos casos, medidas de conservación específicas (en frío). Si el botiquín no lo ofrece, deben mantenerse en otro lugar, conocido por toda la familia y por los cuidadores del niño.

Medicamentos para el dolor y la fiebre

Recuerda que, para dolores leves o moderados necesitas un analgésico. Y para bajar la fiebre, un antitérmico. Algunos fármacos cumplen ambas funciones. Si estás embarazada, en las circunstancias anteriores puedes tomar paracetamol.

Si es para tu bebé, puedes darle paracetamol o ibuprofeno en jarabe (este último no deben tomarlo los menores de 6 meses). Siempre a las dosis que te haya prescrito su pediatra (apúntalo en la caja) y respetando los tiempos recomendados entre toma y toma. Como ya sabes, el ácido acetilsalicílico no está indicado durante la edad pediátrica, ya que puede provocar molestias estomacales y en algunos casos, una rara enfermedad, potencialmente muy grave, conocida como síndrome de Reye.

Recuerda que la automedicación en niños pequeños o embarazadas es extremadamente peligrosa. Algunos fármacos para aliviar los síntomas del resfriado, de venta sin receta, llevan paracetamol en su fórmula; tenlo en cuenta para no dar al niño una sobredosis que podría resultar perjudicial para el hígado o el riñón.

¿Y para curar heridas y raspones?

Ya se produzcan dentro o fuera de casa, las pequeñas heridas debes lavarlas con abundante agua tibia del grifo y una pizca de jabón. También puedes utilizar suero fisiológico o agua oxigenada para limpiar y arrastrar restos. Después hay que secarlas con una gasa esterilizada (no uses algodón, ya que deja restos en las heridas que podrían provocar una infección), taponarlas con otra gasa hasta que dejen de sangrar y aplicar un antiséptico (un compuesto con efecto antimicrobiano). Los más indicados son los productos no coloreados, ya que no enmascaran uno de los síntomas propios de la infección, como es el enrojecimiento.

Nunca uses alcohol sobre una herida abierta, porque además de que podrías quemar la piel del niño, el dolor aumenta muchísimo. Has de tenerlo y puedes usarlo para desinfectar pinzas, tijeras, la punta del termómetro o la piel (si no está abierta ni herida) para, por ejemplo, hacerle el agujero de los pendientes; es lo que hacen las enfermeras antes de un análisis de sangre.

Y para hacer frente a los dolorosos chichones y golpes, conviene tener en casa un stick o pomada de árnica. Para pequeñas torceduras e inflamaciones ligeras, además de aplicar hielo envuelto en un paño, puedes emplear geles tópicos a base de ibuprofeno o una pomada a base de árnica, caléndula y hamamelis (medicina biorreguladora, pregunta en farmacias) con efecto calmante y antiinflamatorio. Una vez usadas, vuelve a poner las pomadas bien cerradas en el botiquín, no las dejes donde incida el sol o cerca de fuentes de calor.

Fármacos para golpes y picaduras

Mosquitos, abejas, arañas y los insectos de arrastre pueden ocasionar molestas picaduras, pregunta en farmacias por parches o sticks calmantes para picaduras (sin amoniaco, aptos para bebés) y mantenlos en el botiquín.

Lo mismo puede suceder con plantas urticantes (ortigas, helechos, hiedra): en esos casos puedes aplicar hielo envuelto en un paño y luego una pomada con calamina o con un preparado antihistamínico (ésta no la apliques cerca de los ojos y mucosas).

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