Niños: a la playa, sin riesgos

Mamá: con niños pequeños, tu labor de vigilancia en la playa es imprescindible. Porque es muy divertida para ellos, pero también tiene sus peligros que conviene conocer y evitar.

 

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1. La vigilante de la playa

Hablamos de ti, mamá. Y sentimos decir las cosas tan claras, pero con un bebé o niño pequeño en la playa no hay descanso posible. Con ellos la vigilancia ha de ser permanente, incluso en playas con socorrista. Si vas con alguien y os podéis turnar, perfecto; pero si acudes sola, ponte sombrero y tu crema solar y olvídate de la tumbona o de leer; tu único objetivo será estar atenta a sus juegos, sus baños, etc.

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2. La intendencia que necesitas

Además de los moldes para jugar con la arena, el cubo, el rastrillo y la pala, en tu bolsa para la playa no puede faltar una crema de alta protección solar (50+) para renovar tras los baños (pónsela antes de salir de casa), toallas, chanclas o zapatillas de agua, gafas de sol y gorras para todos. También camiseta de algodón y ropa interior de cambio y, si tienes un bebé, pañales y toallitas. Incluye una neverita con agua fresca y con la comida del bebé o los sándwiches que precises. Sin olvidar una sombrilla colorida. Este accesorio es más útil de lo que parece porque proporciona sombra y sirve como objeto de orientación. Enseña a tu hijo los colores y un punto de referencia (palmeras, un edificio, etc.) para que en caso de despiste sepa volver donde tú te encuentras.

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3. Normas que hay que cumplir

El código de las banderas es de obligado cumplimiento.
Bandera roja significa prohibido el baño (¡para papás y para niños!); la bandera amarilla indica precaución por fuerte oleaje, os podéis bañar sólo en la orilla; la verde, baño permitido.
Si crees que tu hijo no va a admitir las restricciones del rojo y del amarillo... da la vuelta y vuelve a casa.
Según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, en los primeros seis meses del año se han producido en España 166 ahogamientos y de ellos, un 42,7% en playas.

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4. El mejor lugar para el baño

Aunque el niño sepa nadar, nunca debe bañarse solo, ni hacerlo en zona de rocas ni cerca de la salida de barquitas, patinetes o motos acuáticas, ni siquiera si están separadas por una línea de flotación. Una ola puede tirarle y arrastrarle o se puede despistar nadando.
En cuanto a las corrientes, para evitarlas, busca las olas. Si estando en el agua notáis que la corriente de retorno del agua os arrastra hacia el interior, no intentéis nadar hacia la playa, solo conseguiréis agotaros. Nadad hacia las olas de vuestra izquierda o derecha, las olas os ayudarán a llegar a la orilla.
Los productos inflables ofrecen una aparente sensación de seguridad en la que no hay que confiar. La barquita o tabla flotante en la que va el niño debe ir sujeta a tu muñeca por una correa. Los flotadores y manguitos sólo se pueden usar donde el niño haga pie y siempre bajo la atenta y constante vigilancia de un adulto.

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5. Evitar el corte de digestión

Para evitar disgustos ocasionados por cortes de digestión, lo correcto sería esperar para bañarse entre una y dos horas después de comer (depende de la cantidad de alimentos ingeridos y de su composición). Sin embargo, para evitar el síncope (hidrocución o shock termodiferencial) no es tan importante cumplir el tiempo de espera como la forma en la que se entra en el agua. Hacerlo poco a poco, acostumbrando al cuerpo, mojándose los tobillos, las muñecas, la nuca y el estómago, puede evitar la hidrocución.
Es una situación muy peligrosa que puede comprometer la vida de un menor en pocos centímetros de agua. El shock termodiferencial se produce cuando la sangre que participa en los órganos del proceso digestivo se dirige con urgencia hacia la piel, músculos y zonas distales para combatir el cambio brusco de temperatura corporal.
Lo mismo puede ocurrir si tras un ejercicio intenso (fútbol, voleibol, carreras, tenis) en la playa o tras una exposición prolongada al sol, el cuerpo entra bruscamente en el agua.

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6. Ojo, que el sol quema

 Además de los riesgos asociados al exceso de calor, el sol puede afectar peligrosamente a la delicada epidermis del niño. Una exposición prolongada, sin protección, puede generar una quemadura de primer grado (muy dolorosa y relacionada con la aparición de cáncer de piel en edad adulta). Con niños es mejor ir a la playa durante las primeras horas de la mañana o a última de la tarde. Siempre con protector solar, camiseta seca y gorro. Cuando apliques de nuevo el protector, hazlo sobre la piel limpia, no arrastres la crema sobre arena porque podrías arañarle. Precaución en los días nublados (los UV atraviesan las nubes) y con el viento (reduce la sensación de calor, pero el sol incide igual). De vuelta a casa: baño y crema hidratante y reparadora tipo after sun.

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7. La arena y sus riesgos

Casi todos los pequeños que juegan con la arena terminan por comérsela (al día siguiente la encontrarás en sus deposiciones). Si ocurre, extrae la que puedas y lávale la boca y la lengua con agua dulce. Haz lo mismo si se toca los ojos con la arena. Lávalos y asegúrate de que no le quedan restos, si se rasca puede hacerse una herida o úlcera en la córnea.
Aunque vuestra playa tenga Bandera Azul y estés segura de la higiene de la arena, no dejes al bebé sentado directamente sobre ella, sobre todo si es una niña. Siempre con bañador, braga pañal o en la toalla.
Andar por la arena favorece la formación del arco plantar, pero no debe correr descalzo, porque cualquier concha minúscula, palito o resto de alga seca puede causarle un buen corte. Si sucede, lávale bien con agua de mar, la sal es un buen antiséptico; y con un pañuelo de papel mantén unidos los bordes de la herida, durante 10 minutos. Luego, llévale a la caseta de primeros auxilios para que le curen en condiciones.

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8. Precauciones generales

- Aunque saber nadar no garantiza nada, existen menos sustos importantes si el niño ha recibido clases.
- Enséñale a tener calma, recuérdale que un cuerpo relajado y con aire en los pulmones flota.
- Insiste en que no corra descalzo: ya sea por la arena, por encima de rocas o por zonas con algas o con residuos y desperdicios.
- Con niños es mejor elegir zonas vigiladas: opta por playas con personal de salvamento y socorrismo.
- Siempre con tu número de móvil. Si no tienes pulsera identificativa, escribe tu número en la mano y en el brazo del niño, con rotulador permanente.
- Para localizarlos rápidamente, viste a tus hijos con colores intensos. Son más fáciles de ver. Elígelos para su bañador, camiseta, gorra y zapatillas.

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