¿Cómo saber si tu hijo oye bien?

A tu hijo le realizaron al nacer las pruebas de audición, pero durante vuestros juegos te surge la duda de si oye bien. Haz el test que aparece al final y si no lo ves claro, llévalo al otorrino.

image
D.R.
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Algunos datos importantes

En 2003, el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas aprobaron el Programa para la Detección Precoz de la Sordera (hipoacusia). El objetivo de este programa es detectar la sordera en los primeros días de vida, mediante una serie de pruebas (screening auditivo) realizadas con carácter universal a todos los recién nacidos.
Según Fiapas (Confederación Española de Familias de Personas Sordas), el 80% de las sorderas permanentes son de nacimiento y solo en el 50% de los recién nacidos sordos existen factores de riesgo que hagan sospechar la situación (son niños de alto riesgo quienes presenten uno o más de los indicadores que aparecen en la página siguiente; y en ellos hay que vigilar también la posibilidad de hipoacusia de aparición tardía).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Factores de riesgo

• Antecedentes familiares de sordera.
• En el embarazo:
1. Confirmación o sospecha de infección por VIH, rubéola, citomegalovirus, sífilis, herpes, toxoplasmosis...
2. Haber precisado alguna medicación que afecte a la formación del oído.
3. Gestante sujeta a tabaquismo, consumo de alcohol o dependencia de drogas.
• En el nacimiento:
1. Parto difícil (Apgar menor de 4 en el primer minuto y menor de 6 a los cinco minutos).
2. Bebé prematuro con peso inferior a 1.500 gramos.
3. Estancia en la UCI de más de 48 horas.
4. Ventilación mecánica durante más de cinco días.
5. Hiperbilirrubinemia o niveles de bilirrubina muy elevados (más de 20 mg/dl).
6. Anomalías craneofaciales y de cuello que afecten a la línea media.
7. Presencia en el recién nacido de signos de síndromes asociados a sordera o a trastornos neurodegenerativos.
8. Hipotiroidismo.
• Además de éstos, durante la infancia haber padecido alguna de estas enfermedades o circunstancias:
otitis media crónica; sarampión, paperas, meningitis vírica o bacteriana; traumatismo craneal, precisar el consumo de medicamentos ototóxicos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Pruebas para recién nacidos

Las dos más habituales son los Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral Automatizados (PEATC-a) y las Otoemisiones Acústicas Evocadas (OEA); ambas son sencillas, indoloras y no precisan la colaboración del bebé.
Los PEATC-a están considerados como la prueba patrón de valoración auditiva, con una sensibilidad del 100%, especificidad del 90% y baja tasa de falsos positivos.
El cribado debe realizarse en ambos oídos, antes del alta hospitalaria, se han de valorar los indicadores de riesgo para cada recién nacido e informar a los padres.
• Si el niño pasa las pruebas y no tiene ningún indicador de riesgo, será dado de alta para su control pediátrico normal. Aún así, has de vigilar por si surge alguna de las circunstancias que aparecen en el recuadro en la parte de infancia.
• Si las pasa, pero presenta alguno de los indicadores de riesgo de hipoacusia de aparición tardía, se aconseja el seguimiento auditivo por parte del especialista en ORL (otorrinolaringología), además de los controles del pediatra a los 6, 12, 18, 24 y 36 meses.
• Cuando el resultado de la prueba es NO PASA, se deriva al bebé al servicio de ORL para obtener un diagnóstico certero antes del tercer mes de vida y de esta manera poder iniciar el tratamiento audioprotésico y logopédico antes de que cumpla los 6 meses.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Ante un diagnóstico positivo

El otorrino que ha atendido al niño te orientará sobre los profesionales de la audición especializados en bebés con los que tratar. Según el tipo de hipoacusia, cuentas con:
• Adaptación protésica: audífonos específicos para bebés, implante coclear o implante osteointegrado.
• Intervención de un logopeda. Completa la adaptación protésica y su ayuda se precisa cuanto antes, para la reeducación y estimulación del lenguaje.
• Sistemas de apoyo a la comunicación oral:
como la lectura labial, palabra complementada, alfabeto manual, etcétera.
• Apoyos técnicos: sistema F.M., bucle magnético, que favorecen la audición de niños con audífonos e implantes.
Más información en: www.fiapas.es

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Lenguaje y audición

La información que el niño percibe mediante el oído le permite adquirir de forma natural el lenguaje y además, el razonamiento, la memoria, la lectoescritura, la comunicación y afectividad y todo el proceso de aprendizaje. De ahí que sea tan importante detectar y corregir cuanto antes cualquier problema en la audición que condicione su desarrollo personal, escolar, social y laboral. La hipoacusia puede ser leve, umbral auditivo entre 20 y 40 dB, es decir, dificultad para oír en ambientes ruidosos como la clase; media, umbral entre 40 y 70 dB, se puede manifestar con retrasos en la evolución del lenguaje (no se le entiende al hablar); pérdida severa, con umbral entre 70-90 dB, el niño solo oye ruidos intensos y voces elevadas; y profunda, umbral superior a 90 dB, sin capacidad auditiva.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Sin bajar la guardia

Que el niño haya pasado con éxito las pruebas neonatales no quiere decir que el problema no pueda aparecer después, incluso sin factores condicionantes. Las infecciones en el oído externo o medio; la otitis serosa (un 10% de niños que han tenido otitis aguda presentan este tipo de otitis en meses posteriores), que puede causar una pérdida de hasta 25 dB; un traumatismo; una perforación del tímpano, una obstrucción (tapón de cera) y la exposición continuada al ruido pueden causar pérdida de audición tardía. A veces, solucionada la enfermedad o el problema se restablece la audición. Pero cualquier duda que surja tras estos casos o en niños con anomalías del desarrollo o del comportamiento (catalogados como desobedientes, que solo hacen caso a los gritos y “oyen” lo que quieren), debe ser consultada con el otorrino.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Para estar sobre la pista

Tu vigilancia puede hacer mucho para detectar problemas de oído. Fíjate en tu hijo y responde:
• A los 6 meses: ¿gira la cabeza hacia un sonido?, ¿le calma tu voz?, ¿se agita y llora por un ruido fuerte?, ¿juega emitiendo sonidos con vocales?
• Al año: ¿localiza el teléfono o un timbre que suena?, ¿señala objetos y personas cuando se lo pides?, ¿dice papá y mamá?, ¿conoce su nombre?
• A los 18 meses: ¿señala las partes del cuerpo cuando le preguntas?, ¿presta atención a la música y canciones?, ¿es capaz de hacer frases de dos palabras?
• A los 2 años de edad: ¿repite tus frases? ,¿atiende si lees un cuento?, ¿contesta a cosas sencillas?, ¿responde a 'dame' o 'ven'?, ¿distingue 'mío' y 'tuyo'?
• A los 3 años: ¿puede contar lo que pasa?, ¿canta o tararea?, ¿mantiene una conversación?, ¿está atento a un cuento narrado?
Si has contestado 'No' a alguna de estas cuestiones, debes hablar con el pediatra del niño.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Salud infantil