Los 7 aliados de su salud ósea

Que tu hijo tenga unos huesos fuertes influirá muchísimo en su crecimiento, en su salud y en su bienestar. Descubre cuáles serán tus principales aliados para ayudarle a conseguirlo.

 

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Sí al calcio

Los pilares para la salud ósea son la ingesta adecuada de calcio y vitamina D, la exposición indirecta al sol y la realización de ejercicio físico”, afirma el Dr. Gerardo Rodríguez, pediatra en el Hospital Clínico de Zaragoza y coordinador del Comité de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría. Por el bien de tu hijo, tenlos muy presentes. E incorpora a vuestra vida estos hábitos, que son claves para su crecimiento.

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1. Buenas costumbres en la gestación

Tu dieta durante el embarazo es esencial para que tu hijo se desarrolle bien dentro del útero. Necesita a diario calcio, mineral básico para que sus huesos se formen correctamente, especialmente en el tercer trimestre de gestación. Debes proporcionárselo incluyendo lácteos en tu dieta diaria. Se recomiendan unos 1.200 mg al día de calcio, lo que equivale aproximadamente a 3-4 raciones de lácteos (una ración: 1 vaso de leche, o 2 yogures, o 40 g de queso semicurado). Recuerda que este mineral también está en los frutos secos, las sardinas o el brécol. Haz ejercicio al aire libre para que los rayos de sol ayuden a sintetizar la vitamina D, esencial para que absorbas bien el calcio. En cuanto a los suplementos de este mineral, no se recomiendan por sistema, solo bajo prescripción del ginecólogo.

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2. La lactancia materna

Tu leche contiene los nutrientes que tu hijo necesita en su justa medida. “La lactancia materna es el mejor alimento para dar de forma exclusiva al niño en el primer semestre”, recomienda el pediatra Gerardo Rodríguez. Y cuando le alimentes con leche de fórmula también recibirá el calcio necesario, porque esta se elabora teniendo en cuenta los requerimientos del bebé durante su crecimiento.  
Por otro lado, el doctor Rodríguez afirma que es importante administrar al niño durante el primer año de vida suplementos de vitamina D (en gotas) para que su desarrollo óseo sea adecuado. “Hay evidencia científica que dice que los suplementos de vitamina D previenen el raquitismo y formas carenciales de esta vitamina”, afirma. Tu pediatra te explicará cómo dársela y en qué dosis.

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3. Una dieta sana y equilibrada

A partir de los 6 meses irás introduciendo otros alimentos distintos a la leche para complementar su dieta. Pero has de mantener una ingesta adecuada de leche, materna o de fórmula. “Se puede seguir con la lactancia materna acompañada de otros alimentos mientras la madre y el niño quieran”, aclara Gerardo Rodríguez. Asegúrate de que toma al día leche (la cantidad equivalente a 2 o 3 vasos ) o derivados (queso, yogures). A partir del año, cuando ya come de casi todo, establece un menú diario equilibrado que incluya variedad de alimentos, como recomienda la nueva pirámide nutricional de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC): hidratos de carbono (pan, pasta, arroz...) que, como novedad se aconseja que sean integrales; patatas hervidas o al vapor, no fritas; frutas (3-4 veces al día) y verduras y hortalizas (2-3 veces al día); carnes blancas (pollo, pavo o conejo...), pescados de temporada, legumbres, huevos y aceite de oliva virgen extra.

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4. Ejercicio físico adecuado

Anímale a moverse desde bebé, estimulando el gateo, alcanzar objetos, etc. Y cuando empiece a caminar, llévale al parque todos los días para que juegue. “En niños de 2 a 3 años el ejercicio ha de ser en forma de juegos en el parque. Y a partir de esta edad, aumentarlo progresivamente para llegar a la etapa escolar y adolescencia con al menos una hora al día de ejercicio físico moderado o intenso. Siempre es mejor realizarlo al aire libre para beneficiarse de la exposición a la luz solar”, aconseja el pediatra.

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5. Descanso suficiente

Cuando duerme, el organismo del niño segrega hormonas que favorecen el crecimiento y factores moduladores del mismo. Según explica el pediatra Gerardo Rodríguez, si el descanso se realiza tras el ejercicio físico, mucho mejor. “El reposo tras el ejercicio físico favorece el desarrollo y crecimiento adecuados”, dice. ¿Cuántas horas debe dormir el niño para estar sano? El experto recomienda unas 10 horas al día de sueño durante la infancia.

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6. Buenas posturas, fundamentales

Corregir malas posturas también ayuda a que su esqueleto crezca sin problemas. Por ejemplo, si presenta “genu valgo” (piernas en equis), una ligera deformación que suele desaparecer con el crecimiento, hacia los 5 años, hay posturas que pueden acentuar el problema, como sentarse en el suelo con las piernas hacia afuera, dibujando una W. Lo correcto es que lo haga con las piernas estiradas hacia adelante.

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7. Constancia en los hábitos saludables

Por último, hay que mantener en el tiempo los buenos hábitos propuestos. La clave para que vuestro hijo los asimile y los convierta en una constante en su vida es darle ejemplo como padres. Un buen método para que haga ejercicio es practicar algún deporte en familia los fines de semana. E incorporarlo a la vida diaria: ir caminando al cole si se puede, subir las escaleras y no coger el ascensor... Lo mismo con la alimentación: procurad comer en familia siempre que podáis y tomad alimentos saludables de todos los grupos, combinándolos, como se hace en la dieta mediterránea.

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Enemigos de los huesos

Hay dos claros enemigos de la salud ósea del niño: el sedentarismo, que ha aumentado por el uso excesivo de las pantallas y por sustituir el caminar por los desplazamientos en coche, y la obesidad, que afecta directamente al crecimiento y viene dada por la suma del sedentarismo y los hábitos dietéticos poco saludables. “Se ha relacionado la obesidad con peor salud de los huesos y menor densidad ósea”, apunta el pediatra Gerardo Rodríguez.

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Prevenir fracturas

Las fracturas de huesos más habituales antes de los 3 años son las de antebrazo, mano y muñeca, así como las de los huesos de las piernas. El mejor consejo es que procures prevenirlas: ata bien al niño cuando esté en la trona o en la silla de paseo; cógele de las axilas, no de las muñecas, para levantarle en vilo; llévale a un parque en el que los columpios y toboganes sean de plástico y el suelo de goma o arena; haz que lleve casco, rodilleras y coderas cuando monte en bicicleta o en patines...

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