Evita contagios en la guarde o el colegio

Dicen que un niño puede tener hasta diez catarros al año... Es cierto, sobre todo si va a la guardería o al colegio, donde las posibilidades de contagio son más altas.

 

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Todo compartido

Cierto es que los niños que asisten a la guardería muestran avances en su desarrollo (dejar el pañal o comer de todo sin ayuda) mucho antes que los que se quedan en casa, y que tanto estos como los que van por primera vez al cole aprenden pronto a ser sociables y a compartir.

Sin embargo, esto último tiene algunas desventajas: siempre que hay un grupo de niños, las posibilidades de contagio de enfermedades propias de la edad infantil se multiplican.
Por mucho empeño que pongan los cuidadores en evitarlo, y por buenas que sean las condiciones higiénicas de la escuela (que se suponen adecuadas), es imposible impedir que los niños compartan sus chupetes o se metan en la boca juguetes, pinturas y demás objetos de uso común.

Estas son algunas de las enfermedades más habituales que sueles pasarse de unos a otros durante la etapa escolar.

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Otra vez con catarro

De entre todas las enfermedades que se transmiten de uno a otro, el primer lugar lo ocupa el catarro o resfriado común.
Un niño sano, escolarizado, puede padecer de 8 a 10 catarros al año, sin que ello signifique que tenga las defensas bajas (mira medidas contra el contagio aquí).

Como bien sabes, el catarro es una enfermedad benigna causada por virus. Hay más de 100 virus responsables conviviendo con nosotros.

Para el niño, este trastorno es muy molesto porque se presenta con congestión nasal y rinitis (ellos no saben sonarse), lagrimeo, estornudos, tos, dolor de garganta y aumento ligero de la temperatura.

Normalmente se cura por sí solo en una semana, pero hasta entonces puedes mitigar los síntomas:

- Ofrécele un analgésico-antitérmico si le sube la fiebre o tiene dolor.
- Alivia su congestión, sobre todo antes de comer y dormir, con nebulizadores de agua marina y extrae su mucosidad con un aspirador nasal (más pautas aquí).
- Por el bien de sus compañeros, conviene que se quede en casa mientras esté con fiebre y congestión.

Aunque sea un proceso banal, debe verlo su pediatra por si considera oportuno indicarle un mucolítico (fármaco que fluidifica el moco) y para controlar su evolución, ya que en los más pequeños existe la posibilidad de que se complique (más adelante hablamos de la bronquiolitis).

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Tiene conjuntivitis

Con tanto catarro y con los ojos llorosos, es fácil que el niño se los toque con las manos sucias. La consecuencia: enrojecimiento e inflamación de la zona blanca del ojo; nos encontramos ante una conjuntivitis vírica. Si además se presenta con secreción amarillenta y párpados pegados, puede tratarse de una conjuntivitis bacteriana.

En ambos casos debe verlo su médico para iniciar el tratamiento.
Es altamente contagiosa y no puede volver con sus amigos hasta que la conjuntiva esté blanca y no haya secreción.

- Para saber cómo actuar, mira en: www.crecerfeliz.es/El-bebe/Salud/Que-hacer-si-el-bebe-tiene-conjuntivitis

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Bronquiolitis

Es una infección muy común entre los bebés. Causa inflamación y obstrucción de los bronquiolos, la parte más estrecha de los bronquios. Se transmite por las gotas de saliva que se emiten al toser o al estornudar.
La mayoría de las veces el causante es el virus respiratorio sincitial (VRS).

Empieza con síntomas catarrales y tos, pero después el niño presenta dificultad respiratoria, hundimiento de las costillas al inspirar y sonido sibilante al espirar, aleteo nasal, sudor, cansancio y, en algunos casos, fiebre alta.

- Precisa pronta atención médica y a veces ingreso hospitalario para recibir oxígeno y aerosolterapia.
- Aunque parece que mejora, hay que evitar que el pequeño entre de nuevo en contacto con afectados por infecciones respiratorias.
- Hasta que no respire bien, no le lleves a la guardería.
- Quizá hasta los 3 años, todos los catarros se acompañen de síntomas similares a los que presentó con la primera bronquiolitis (aunque no se trate de la misma enfermedad).

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Gastroenteritis y deshidratación

Numerosos gérmenes pueden ocasionar una gastroenteritis: salmonella, campylobacter, rotavirus (existe vacuna oral contra este último patógeno, principal causa de ingreso hospitalario por diarrea), una enfermedad que se manifiesta con diarrea, heces líquidas incontrolables y/o vómitos.

La transmisión es fecal-oral, se propaga rápidamente por las manos, pañales u objetos contaminados y conlleva un alto riesgo de deshidratación. Cuando surja y hasta que puedas llevar al niño al pediatra (la visita es obligatoria):

- Hay que mantener el equilibrio hidrosalino del niño por vía oral, si esto no es posible el médico recomendará el ingreso en el hospital para una hidratación intravenosa (según sea la necesidad).
- Puedes darle sus tomas y comidas habituales, aunque no hace falta que coma, pero sí debe beber: agua si ya tiene edad para hacerlo (mejor embotellada, apta para bebés) y suero oral (sales de rehidratación oral que puedes comprar en al farmacia) a cucharaditas.
- Hasta que las heces sean consistentes o no se salgan del pañal, debe quedarse en casa.
- Más pautas en: www.crecerfeliz.es/Ninos/Salud/tiene-diarrea

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Otitis, dolor de oídos

Los menores de 2 años son los más expuestos a padecer una otitis, ya que el conducto que une la nariz con el oído en ellos es muy corto y la posibilidad de que los gérmenes se desplacen de una a otro es muy fácil. Recuerda que se trata de una infección e inflamación muy dolorosa, que afecta a la zona media del oído (otitis media), que el niño no querrá comer nada (tragar aumenta el dolor) y que estará molestísimo.

Los que van a natación pueden presentar un tipo de otitis que afecta al canal auditivo (otitis externa). Es importante tener la precaución de secar con la punta de la toalla los oídos de los niños que van a la piscina para evitar en lo posible que surja esta infección.

Este problema puede estar ocasionado por virus catarrales, patógenos presentes en el agua y por bacterias, entre ellas el neumococo (aunque hay vacuna contra este último).

Mientras esté afectado:

- Mantenle semivertical para dormir y para darle las tomas. En la posición de tumbado aumenta el dolor.
- Su médico te indicará un analgésico-antiinflamatorio. O un antibiótico, si se trata de otitis media.
- Ponle calor seco en la zona y, mientras le duela, déjale en casa.

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Actitud responsable

Durante el primer año de guardería o de cole has de contar con que el niño se ponga malo muchas veces. ¿Tienes un plan B? Porque mientras esté malito no debe acudir a clase. Además de esta actitud responsable que dice mucho de ti has de tener en cuenta que:

- Cumplir con el calendario de vacunaciones establecido protege a tu hijo y a los demás de muchas enfermedades.
- Escucha la opinión de su pediatra: basándose en la salud general del niño te dirá si es oportuno o no que empiece la guardería.
- Por solidaridad, si tu hijo está enfermo o está incubando algo, no lo lleves al colegio o la guardería, salvo que en esta tengan salas separadas.
- Si ya se siente bien pero está siguiendo una pauta de antibióticos, no la interrumpas. Si en el cole no se la pueden dar, tendrá que permanecer en casa hasta que la termine. La interrupción en el tratamiento con antibióticos está relacionada con la resistencia bacteriana a estos fármacos.

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Contra los gérmenes...

 Estas pautas son muy fáciles de seguir y al mismo tiempo muy eficaces para evitar la propagación de gérmenes. Tenlas en cuenta:

- Lávate las manos con jabón antes de preparar su comida y ayúdale a lavárselas tras toser, estornudar y antes de ir a la mesa.
- Enséñale a ponerse la mano al toser o estornudar y a limpiarse los mocos sonándose con un pañuelo de papel.
- Estos pañuelos son de usar y tirar, no los guardes en el bolso para otra ocasión ni los dejes por ahí.
- Si tiene diarrea, limpia muy bien su cambiador o su orinal con un desinfectante para el hogar.
- La persona con infección respiratoria no debe estar en contacto con recién nacidos ni bebés.
- Sigue las indicaciones de su médico en cuanto a las dosis de su medicación y a su recomendación de permanecer en casa durante el tiempo que estime oportuno para interrumpir el contagio.

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