¿Crees que tu hijo tiene alergia?

Estornudos repentinos, congestión y picor nasal, ojos irritados... Sí, todo apunta a que tu hijo puede padecer una alergia respiratoria. ¿Qué conviene hacer?

 

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¿Qué es una alergia respiratoria?

La alergia es una reacción exagerada del organismo ante estímulos externos. A diferencia de las enfermedades respiratorias provocadas por un virus, aquí las causantes son sustancias que flotan en el aire y que, inhaladas, atacan al sistema inmunitario de tu hijo.

Son partículas inofensivas para la mayoría, pero algunos sistemas de defensa las interpretan como agresivas y generan anticuerpos –inmunoglobulina E, o IgE– para combatirlas.

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--> Alergias respiratorias en niños

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Síntomas sospechosos

Los habituales son estornudos, congestión nasal con mocos claros, picor de nariz e irritación de los ojos.

“No hay episodios de fiebre, más propios de otras enfermedades respiratorias”, cuenta Anna Cisteró, jefa del Servicio de Alergia del Hospital Universitari Quirón Dexeus de Barcelona.

Además, los síntomas se desarrollan de forma muy rápida, casi espontánea. “Si el niño está en perfecto estado por la mañana y a primera hora de la tarde estornuda mucho, todo apunta a que podría tratarse de una alergia”, explica la alergóloga.

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Genes y contacto con alergenos

No se nace con alergia respiratoria, sino con la predisposición genética a desarrollarla. “Si ambos padres son alérgicos, existe un 50% de probabilidades de que algún hijo también lo sea”, comenta la doctora.

Además, añade que “la genética predispone, pero es necesario que también haya un contacto con polen, polvo o pelos de animal, es decir, el componente ambiental, para desarrollarla”.

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No antes de los 6 meses

Durante sus 6 primeros meses de vida tu hijo no padecerá alergias respiratorias (sí, en cambio, puede sufrir las alimentarias) porque los anticuerpos que recibe de ti le protegen durante la primera fase de su vida.

Conforme vaya creciendo –a partir del séptimo mes–, su dependencia inmunológica se reducirá. “Es más fácil que padezca estas alergias un poco más mayor, porque debe estar una primera vez en contacto con la sustancia y es en la segunda vez en que se expone cuando se desarrolla la enfermedad”, aclara Anna Cisteró.

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Principales alergenos respiratorios

El niño con alergia respiratoria se enfrenta, fundamentalmente, a cuatro enemigos:

- Los ácaros del polvo de casa, que causan alrededor del 40% del total de estas alergias.
- Los pólenes de hierbas, árboles, gramíneas... (cerca del 35%).
- Los hongos provocados por la humedad (15%).
- Los epitelios de animales (10%).

En la prevalencia de unos u otros influye la zona en la que se viva. “Cerca del mar o en los valles hay más hongos y ácaros. Y en el interior predominan los pólenes”, explica Cisteró.

Y también influye la estación del año, ya que la primavera es la época de la polinización.

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Rinitis, tos y asma

Según su intensidad, existen tres cuadros de alergia respiratoria: rinitis, tos espasmódica y asma.“El 90% de los pacientes con asma también tienen rinitis, pero no todos los que tienen rinitis acaban padeciendo asma”, apunta Cisteró.

En conclusión, la rinitis predispone al asma y es fácil de distinguir: estornudos frecuentes y repentinos, picor de nariz y mocos claros. La tos espasmódica es seca, no incluye pitido y el niño no llega a ahogarse. “Es frecuente sobre todo por la noche”, explica la alergóloga.

El asma, por su parte, es la alergia más complicada: el pequeño jadea, se ahoga y se oyen pitidos en el pecho cuando respira. “Cuánto más grave, más se nota en reposo”, añade

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Pruebas para el diagnóstico

Además de investigar mediante historial clínico y conocer si existen antecedentes familiares, se pueden llevar a cabo las siguientes pruebas:

- Prick Test. Esta prueba de punción (entre 10 y 15 pequeñas punzadas en el antebrazo de tu hijo) no provoca dolor y tiene una gran ventaja: el diagnóstico es inmediato, ya que si a los 10 minutos se forman unas pequeñas elevaciones (pápulas) de color rojo (eritema) en el lugar de la punzada, existe alergia a la sustancia aplicada.
- Analítica. Se realiza un análisis que mide la IgE en sangre (Phadiatop: positivo o negativo).
- Diagnóstico molecular. Es la gran novedad en el campo del diagnóstico de las alergias. Consiste en buscar la molécula exacta del alérgeno que provoca la alergia para actuar directamente sobre ella.

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Tratamiento de la alergia

Es distinto según cómo sea la alergia:

- Antihistamínicos –en jarabe o gotas– si tu hijo padece rinitis. Si sufre tos o asma, broncodilatador o corticoides.
- La inmunoterapia es el mejor remedio como prevención y curación a largo plazo. Dura entre 3 y 5 años y se puede administrar por vía subcutánea (entre 6 y 12 pinchazos al año), sublingual y, desde hace poco tiempo, también en pastilla.
- Tratamiento Anti-IgE. Es el último avance. Aplicación quincenal o mensual en el hospital de un producto directamente dirigido contra la IgE. Efectivo en alergias moderadas o graves.

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Si tu hijo sufre este trastorno...

Debes tomar una serie de medidas para prevenir la aparición de los síntomas o aliviarlos si ya han aparecido:

- Utiliza alfombras que se puedan lavar con frecuencia y también fundas y almohadas antialergénicas, que son muy eficaces.
- Lava su ropa a más de 40 ºC (sin usar suavizantes) y no la seques al aire libre en días con alta concentración de polen.
- En esos días, evita que el niño juegue fuera o vaya a parques.
- Si hay polen, no le lleves en el coche con las ventanillas abiertas.
- Ventila la habitación durante media hora por la mañana. Y si ves que hay humedad en las paredes, utiliza un deshumidificador.
- Saca de la habitación los objetos que acumulen polvo.
- Dúchale antes de acostarle y ponle pijamas limpios a menudo.

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