Tú, su guardaespaldas

Para que tu hijo tenga una columna vertebral sana y bien formada (50% de los menores de 15 años sufren molestias en esta zona), cuida sus posturas desde bebé e incúlcale buenos hábitos de alimentación y ejercicio. Así le evitarás problemas en el futuro.

 

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Al nacer, su columna tiene forma de C

Qué complicado resulta al principio coger en brazos a un recién nacido, ¿verdad? Es porque aún no tiene fuerzas para sujetar su cabeza, igual que tampoco puede levantarla cuando está tumbado boca abajo. Y es que cuando el niño llega al mundo su columna vertebral no ha madurado aún (de hecho, mantiene la forma de C que en el útero le permitía adaptarse al espacio disponible). Pronto en su organismo se producirán una serie de cambios que harán que su espalda se estire y fortalezca.

Cambios en la columna

El primero, el reforzamiento de la curva cervical, se produce a partir del segundo mes de vida. Los músculos de la nuca y el cuello empiezan a reforzarse y el pequeño es capaz ya de despegar la cabeza del colchón unos instantes y sostenerla cuando le llevas en brazos. El segundo cambio llega cuando el bebé empieza a arrastrarse y a gatear y se desarrolla su curva lumbar y los músculos que la sostienen. Después, en la infancia y la adolescencia, su columna vertebral seguirá formándose. Pero para que su desarrollo sea correcto hay que evitar desde el principio errores como las malas posturas mantenidas en el tiempo, el peso excesivo de las mochilas o el sedentarismo.

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En qué postura es mejor colocar al bebé

Sus necesidades irán cambiando a medida que vaya creciendo. En sus primeras semanas la musculatura de la espalda no está preparada para soportar su peso, por ello hay que dejar para más tarde las sillitas y hamacas que le mantienen inclinado.
Para paseos largos y para dormir, es esencial colocarle en posición horizontal, boca arriba o de lado (boca abajo solo cuando esté despierto). Recuerda cambiarle de postura, porque acostarle siempre del mismo lado puede hacer que se desarrollen mal los músculos y ligamentos de un lado del cuello. Pero ten en cuenta que no debe estar siempre en posición horizontal, es necesario que le lleves en brazos. En este sentido, el Colegio de Fisioterapeutas recomienda utilizar también dispositivos de porteo (pañuelo, marsupio o mochila), siempre y cuando sean ergonómicos, ya que mantienen a los bebés en posición de ranita, lo que fortalece su cadera.

¿Y para ir en el coche?

Aquí solo hay una opción: utilizar siempre un sistema de retención infantil (SRI), bien un cuco de seguridad (para recién nacidos y prematuros), bien una silla del Grupo 0 (también desde los primeros días).
Este tipo de asiento es cómodo y adecuado para su espalda porque tiene forma de C, como su columna. Pero por eso mismo no conviene dejar al bebé en él mucho tiempo cuando está fuera del coche, porque adoptar posturas diferentes es necesario para que se formen las curvas naturales de la espalda y para que se fortalezcan los músculos.

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Estímulos que fortalecen la espalda del bebé

Tu bebé aprenderá a darse la vuelta, sentarse, gatear y sostenerse en pie cuando esté listo. Tú puedes estimularle para ayudarle a lograrlo pero sin forzarle; porque, entre otras cosas, podrías descompensar su columna vertebral.
Hasta los 3 meses, la mejor forma de estimularle es jugando con él sobre tu cuerpo, dándole masajes... También conviene que le pongas boca abajo a ratitos (cortos al principio) todos los días, para que haga el esfuerzo de levantar la cabeza, lo que fortalecerá los músculos de su nuca y de su espalda.
De los 3 a los 6 meses, los músculos de su cuello, espalda y abdominales están más fuertes y, tumbado boca abajo, puede apoyarse sobre sus manos con los codos extendidos. Otro estímulo que puedes hacer ahora para fortalecer su espalda es, cuando esté tumbado boca arriba, cogerle por los antebrazos e incorpórale un poco. Y puedes “enseñarle” a voltearse: cuando esté tumbado boca arriba, estírale un bracito, inclina su cuerpo hacia ese lado y, sujetando el brazo y la pierna que quedan encima, gírale con suavidad.
Entre los 6 y los 9 meses ya adquiere fuerza en la espalda para mantenerse sentado con un respaldo y, cuando tenga equilibrio, sin apoyo en la espalda (sitúa un cojín en el suelo, a su espalda, por si se vence hacia atrás), apoyándose en las manos en postura "de trípode". También intentará reptar cuando esté boca abajo: muéstrale algún juguete que le guste y colócalo un poco alejado para animarle a acercarse a cogerlo.
En torno a los 9 meses adoptará la postura de gateo y en cuanto aprenda a desplazarse así, lo hará con velocidad. Ten presente que los saltadores y los taca-tacas son juguetes que fuerzan al bebé a ponerse en vertical precozmente y favorecen una posición rígida de sus piernas, por eso solo debe usarlos un tiempo razonable, bajo tu supervisión, y combinándolos con juegos libres en horizontal, sobre todo boca abajo.
A partir de los 12 meses, en el momento en que tu hijo comience a dar sus primeros pasos, es importante que no le estires del brazo cuando paseéis juntos de la mano: podrías provocarle una lesión músculo-esquelética. Observa su manera de caminar y también el modo en que desgasta la suela de sus zapatos: algo anormal en alguna de estas dos cosas podría indicar que existe alguna alteración en la columna.

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Las posturas del niño y la salud de su columna

Algo esencial para cuidar la espalda del niño es vigilar sus posturas, sobre todo cuando empiece a ir al colé y a permanecer más tiempo sentado para dibujar y hacer tareas.
Cuando esté sentado haciendo deberes ha de mantener las plantas de los pies apoyadas en el suelo y la espalda pegada al respaldo de la silla. Nada de sentarse en el borde ni con las piernas cruzadas. Para ello, silla y mesa deben tener una altura que le permita mantener las rodillas a 90 grados de flexión y apoyar los codos en la mesa sin elevar sus hombros. La luz, si es diestro, debe venir de la izquierda.
Si utiliza el ordenador debe adoptar la misma postura que en el pupitre y la pantalla no debe sobrepasar la parte superior de su cabeza. Y si va a usar la tablet más de 30 minutos, lo mejor es que la coloques de forma similar a la pantalla de un ordenador con ayuda de un soporte.

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Tres hábitos esenciales para una columna sana

Postura al dormir: En un niño, la peor para la espalda es boca abajo y la mejor, la fetal (de lado, con las rodillas flexionadas). Es esencial utilizar un colchón con firmeza (debe mantener la espalda recta) y adaptabilidad (no puede ejercer una presión excesiva).

Alimentos adecuados: Una buena alimentación es básica para que sus huesos y músculos crezcan fuertes y para evitar el sobrepeso, que afecta a la espalda. No olvides el calcio (en la leche, productos lácteos, pescados, huevo, legumbres, brócoli...).

Ejercicio físico: Practicarlo con frecuencia previene dolores de espalda.

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Y si lleva mochila al cole...

Ten en cuenta lo que dice el Colegio de Fisioterapeutas:

Peso. No debe exceder el 15% del peso del niño, aunque lo mejor es que sea como máximo del 10%.  

Modelo. Si es tipo bandolera ha de llevarla con la cinta cruzada. Si tiene ruedas, no debe transportarla tirando de ella, sino pegada a su lado, y debe cogerla pegada al cuerpo para subir y bajar escaleras. Si es la mochila clásica, debe tener cintas anchas, tirantes ajustables y una cinta que la sujete a la cintura, para que quede pegada a la espalda. Su altura y anchura no deben sobrepasar las del niño y hay que repartir el peso interior.

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