Cómo quitar los mocos y la tos de los niños

Si tienes un niño pequeño es probable que digas la expresión "¿Mocos y toses otra vea?" muchas veces a lo largo del invierno. Y es que los trastornos de las vías respiratorias son frecuentes en la infancia. ¿Sabes cómo se tratan según qué enfermedad los provocan?

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Los mocos y las toses son unos incómodos compañeros de tu hijo (y de toda la familia) durante las épocas más frías del año. Pero no siempre son iguales y pueden estar provocados por diferentes causas. Aprende a identificarlos para ponerles remedio cuanto antes.

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Trastornos de las vías respiratorias en niños

Raro será que tu hijo pille solo un resfriado este invierno. “Hay tanta variedad de virus –más de 200 tipos– y bacterias que los niños difícilmente enferman solo una vez por temporada”, nos explica Marcelo Razquin, neumólogo de la Fundación Hospital de Nens de Barcelona.

A partir de los 6 meses de vida los bebés son más propensos a resfriarse porque disminuyen los anticuerpos que la madre les transmitió en el embarazo. Y en ocasiones, el mismo virus que en un niño provoca un simple constipado desarrolla en otro una bronquitis o incluso una neumonía.

¿Quieres saber cómo se diferencia y cómo se trata cada trastorno de las vías respiratorias?

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Resfriado común

El resfriado o constipado es una de las enfermedades más frecuentes de las vías respiratorias altas en bebés y niños durante esta época. Producido por diversos virus (el más habitual es el rhinovirus), estos procesos leves se curan solos y su tratamiento ayuda únicamente a aliviar los síntomas. Dura de 7 a 10 días.

Mocos

Suelen ser inicialmente claros pero con el tiempo pueden ir evolucionando y pasar a ser amarillos o verdosos por llevar mucho tiempo en la nariz. “Pero eso no indica necesariamente que sea por una bacteria. Asociar moco verde a antibiótico es un gran error”, advierte el doctor Marcelo Razquin.

Tos

Tras los estornudos y el moqueo, provocados por la irritación de las mucosas, aparece una tos irritativa y seca que causa picor “por dentro” y obliga al niño a toser para hacer frente a ese malestar. La tos desaparece por sí sola en unos días y no es preocupante.

Otros síntomas

El pequeño puede presentar fiebre o febrícula. Además, en ocasiones se pueden observar secreciones oculares que no indican necesariamente que el niño sufra una conjuntivitis. “Se deben a la inflamación de la mucosa de los ojos”, explica nuestro asesor. También es posible que pierda algo de apetito.

Tratamiento

Es importante que asegures a tu hijo una buena hidratación a base de agua, leche y zumos naturales. Además, resulta eficaz el lavado nasal con agua de sal y, en general, los sueros fisiológicos, que renuevan las secreciones de la nariz, movilizan la mucosidad de las vías respiratorias altas y ayudan a desinflamar la mucosa. Los aspiradores nasales pueden ser un buen remedio si la congestión no es intensa.

Así se previene

Lávale y lávate muy bien las manos. Ten presente que la mayoría de los virus viven aquí durante horas. Una correcta higiene resulta fundamental.

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Gripe

Es una infección de las vías respiratorias altas provocada por el virus influenza, que en nuestra latitud circula sobre todo entre noviembre y marzo. Es altamente contagiosa, por lo que la prevención es una de las armas más eficaces para combatirla. Dura de 7 a 10 días, según la intensidad.

Mocos

Goteo nasal que deriva en una obstrucción de las vías respiratorias altas.

Tos

Es seca, irritativa, parecida a la del resfriado común pero algo más intensa.

Otros síntomas

Fiebre alta, habitualmente por encima de los 39 ºC (puede durar hasta cinco días), malestar general, dolor de cabeza y muscular, escalofríos y en ocasiones, diarreas y vómitos. “Los niños que padecen un proceso gripal están más decaídos, comen menos, no tienen fuerzas, les duele el cuerpo y lo manifiestan con irritabilidad y llanto”, comenta el doctor.

Tratamiento

Además de una correcta hidratación a base de mucha agua, leche, zumos, caldos y sopas, el tratamiento incluye antitérmicos para bajar la fiebre y algún analgésico para minimizar los síntomas propios del dolor. Y mucho reposo.

Así se previene

A partir de los 6 meses puedes vacunar al niño contra la gripe (eficaz en el 75% de los casos), si lo aconseja su pediatra. No olvides que la gripe es muy contagiosa: si hay un brote intenso, evita llevarle a la guardería.

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Bronquitis y bronquiolitis
Getty Images

Entre las enfermedades de las vías respiratorias inferiores, la más común es la bronquitis, inflamación de los bronquios, principales vías aéreas hacia los pulmones. La mayoría son de origen vírico –el principal, el virus respiratorio sincitial–, aunque también pueden estar causadas por bacterias o incluso por agentes externos irritantes, como el tabaco o la contaminación.

La bronquiolitis es la inflamación de los bronquiolos (la parte final de los bronquios), más propia en lactantes y niños hasta 3 años. Dura entre 7 y 10 días.

Mocos

Pasan de la vía aérea superior a los bronquios. “Si no se ven es porque el niño se los traga”, dice el doctor. No es el típico moco líquido del resfriado común.

Tos

Es seca, intensa, se puede prolongar hasta dos semanas en los casos más agudos. “Es una tos más molesta que le puede hacer vomitar, le agota y le impide comer o dormir bien”, indica Razquin.

Otros síntomas

Surgen los ruidos y pitidos respiratorios. “Y se le marcan las costillas al respirar”, ilustra el asesor.

Tratamiento

Hidratar es fundamental para fluidificar las flemas. También son buenos los lavados nasales. A veces se aplica un broncodilatador o inhalador para abrir los bronquios. El tratamiento suele durar 5 días. El antibiótico sólo se prescribe si la causante es una bacteria. Si la bronquitis es intensa y persistente, con bajos niveles de oxígeno, el médico puede añadir un tratamiento con corticoides para desinflamar los bronquios.

Así se previene

Evita siempre los cambios bruscos de temperatura.

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¿Y si es neumonía?

Causada por una infección bacteriana o vírica, produce una inflamación aguda en los pulmones.

La vírica se inicia como un resfriado y a continuación deriva a las vías inferiores, provocando dificultad respiratoria.

La bacteriana se caracteriza por un inicio repentino de fiebre y dolor de pecho. Es niño está alicaído y aparecen ruidos y pitidos respiratorios. “Se le marcan las costillas al respirar”, explica Razquin. Dura entre 7 y 10 días y si no se trata a tiempo puede ser grave en los bebés y los niños pequeños.

Ten en cuenta...

Si es bacteriana el tratamiento es a base de antibióticos durante una semana. Si es vírica, por lo general bastan una buena hidratación y antitérmicos. Si hay duda hay que hacer una radiografía de tórax y un análisis de sangre. No requiere hospitalización, salvo si el niño es menor de 3 meses o si están bajos los niveles de oxígeno en sangre.

Así se previene

Además de las medidas citadas para las demás infecciones de las vías respiratorias, mantén la casa libre de humos. Y ponle sus vacunas.

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