Ibuprofeno y paracetamol para niños, así se usan

Lo tienes claro: cuando tu peque lo pasa mal muchas veces requiere una visita a su pediatra; pero si solo tiene molestias o si te enfrentas a fiebre asociada a incomodidad quizás puedas aliviarle un poco...

Son los dos medicamentos más habituales en el botiquín de cualquier padre. Lo más importante para que no te líes es tener en cuenta que los dos son analgésicos (es decir, calman el dolor) y antipiréticos (sirven para bajar la fiebre), pero el ibuprofeno, además, es antinflamatorio.

Muchos padres los utilizan, principalmente, para bajar la fiebre; pero ojo, “no siempre hay que tratarla con antitérmicos porque la fiebre es un mecanismo de defensa frente a las infecciones que limita el crecimiento bacteriano y la replicación viral. Cuando administres una medicina para la fiebre, hazlo con el objetivo de que tu hijo se encuentre mejor –que juegue, vuelva a su estado habitual...–. Lo importante es observar que el niño se recupera”, explica la pediatra María de la Parte.

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Así es el ibuprofeno

Además de antitérmico y analgésico es antinflamatorio –por eso se utiliza en otitis, amigdalitis...–. Puedes administrarlo cada seis u ocho horas, y como antitérmico desciende la temperatura corporal de 1 a 1,5 grados a los 60 minutos. Tiene su máximo de acción a las 3 o 4 horas. El principal problema que tienen muchos padres a la hora de utilizarlo es no saber ajustar bien la dosis. Ten en cuenta que tu bebé va creciendo de mes en mes; así que, los mililitros que le dabas a los tres meses y a los cinco no serán los mismos. Debes pedir a tu pediatra que te especifique dosis e intervalos.

Cómo dar paracetamol a un niño

También se utiliza en caso de malestar asociado a la fiebre porque es un medicamento analgésico y antitérmico. Puede repetirse cada 4 o 6 horas –es decir, con menos tiempo que el ibuprofeno–. Su efecto se suele empezar a notar a los 30 o 60 minutos de dárselo, con un máximo de acción de 3 o 4 horas.

¡Nunca los alternes!

La alternancia de estos medicamentos antitérmicos favorece la aparición de efectos secundarios y errores de dosificación –y las dos cosas son graves–. Si quieres bajar la fiebre y aliviar sus molestias, elige uno de los dos y dáselo cada seis horas.

No seas ‘fiebrefóbica’

Lo que te debe importar a la hora de administrar estos antitérmicos es el estado general del niño, no el grado de fiebre. ¿Sabías que los antitérmicos solo tienen potencial para bajar la fiebre entre 1-1,5 grados centígrados? Lo que debemos esperar es que los síntomas de malestar asociados a la fiebre desaparezcan y el pequeño se sienta mucho mejor.

Deja atrás los mitos

Recuerda que por debajo de los 38 grados no es necesario administrarlos. Y nada de paños húmedos, baños templados... ¡esas medidas son incluso contraproducentes!

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Un clásico: se lo das y lo vomita

Si han pasado menos de 15 minutos entre dárselo y vomitar, repite la dosis. Entre 15 y 30 minutos, dale la mitad de la dosis; y si lo hace entre 30 y 60 minutos no le des más medicina. Y si tu hijo es muy de vomitar –o malísimo para tomarlas–, ten en cuenta que también existen los supositorios, consúltalo.

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