Problemas de visión en niños, una causa del fracaso escolar

El ojo vago, la hipermetropía, la miopía y el astigmatismo afectan al rendimiento escolar de los niños.

Los problemas visuales de nuestros hijos pueden tener un impacto negativo sobre su rendimiento académico. De hecho, según datos del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas, 1 de cada 3 casos de fracaso escolar puede deberse a ellos. Por ello, Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica Universitaria, recomienda “revisar la vista de forma inmediata” si nos percatamos de que los niños evitan tareas que requieran de una visión cercana, se niegan a elaborar sus deberes o si los hacen con un deficiente nivel de comprensión o de eficiencia, “ya que muchos de estos problemas podrían solucionarse de forma sencilla con el uso de unas gafas correctoras y evitar así el fracaso escolar”. Además, afirma que las “familias y profesores tienen un papel importante en la detección de problemas visuales en los más pequeños ya que estos en muchos casos no son conscientes de la raíz del problema o no encuentran la forma de expresarse”.

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Asimismo, Escuer recomienda fijarse en una serie de claves que nos pueden ayudar a detectar si nuestro pequeño tiene problemas visuales, como por ejemplo, si se siente fatigado al estar expuesto ante estímulos visuales, si invierte el orden de las letras o los números al escribir, si el niño se aproxima demasiado a las pantallas o a los libros o si se queja de ver borroso, de dolores de cabeza, de mareos o de picor de ojos.

Entre las posibles causas del fracaso escolar derivadas de los problemas visuales se encuentra la ambliopía u ojo vago, que provoca fatiga visual, malestar y afecta negativamente a la capacidad lectora del niño. Siempre que se detecte a tiempo, este problema se puede solucionar, por lo que es muy importante estar atentos de las posibles señales que nos puedan dar nuestros hijos ya que, de lo contrario, puede llegar a una fase crítica de la que no pueda recuperarse.

Otras de las causas son la hipermetropía, en la que el niño ha de hacer un mayor esfuerzo para poder enfocar de cerca, la miopía, en la que el pequeño tiene problemas para ver de lejos, y el astigmatismo, que provoca que las imágenes no sean tan nítidas, sobre todo de cerca.

Por este tipo de problemas visuales Escuer destaca que “es muy importante que un óptico-optometrista revise, como mínimo una vez al año, la visión de los niños, con la finalidad de corregir los posibles problemas y evitar que el menor vea perjudicado su proceso de aprendizaje. La mayoría de las veces solo se necesita corrección en las tareas de cerca”.

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