La mayoría de los niños sufre caries: enseña a tu hijo a evitarlas

Un cuidado adecuado de los dientes de leche tendrá resultados positivos sobre los dientes adultos, por lo que concienciar a tu hijo sobre la importancia de la higiene bucal diaria es fundamental.

Por error, mucha gente piensa que el momento de comenzar las visitas al dentista es cuando los dientes adultos empiezan a despuntar. En realidad, la edad recomendada para la primera visita es a partir de los 6 meses, cuando aparecen los primeros dientes de leche. El dentista podrá analizar la boca del pequeño y determinar si tiene algún problema viendo si la evolución y crecimiento de la dentadura son correctos. Gracias al control temprano del crecimiento de la dentadura se podrán prevenir las maloclusiones severas pudiendo corregirlas o redireccionarlas.

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Además, llevar al niño a la rutina de la limpieza y el chequeo de su boca para que se mantenga limpia y sana, favorecerá los buenos hábitos evitando alternaciones anatómicas, problemas respiratorios y evitará que el niño asocie al dentista con el dolor, sino con algo normal y bueno para él.

Según el odontólogo Iván Malagón, aunque los dientes de leche no son permanentes, necesitan la misma higiene y cuidado que los dientes adultos. No olvidemos que debajo de los dientes de leche se encuentran los definitivos, por lo que el cuidado de los primeros afectará positivamente a los segundos. Desde bebés, los niños necesitan hábitos de limpieza diarios, como por ejemplo limpiarles las encías con una gasa humedecida después de cada toma, aunque sus dientes no hayan comenzado a salir. A medida que los dientes vayan apareciendo debemos enseñarles a que se los cepillen todos los días antes de acostarse, poco a poco los educaremos a que la limpieza sea después de cada comida, a enjuagarse correctamente, a usar la seda dental, el limpiador de lengua y que se cepillen no menos de dos minutos cada vez.

No solo es importante la educación en su higiene bucal, sino que también es necesario mantener la boca hidratada y evitar el consumo excesivo de dulces, ya que favorecen que las bacterias produzcan ácidos en la boca que erosionan el esmalte y provocan las caries. Entre el 60% y el 90 % de los niños en edad escolar ha sufrido caries. Este dato no es más que otra muestra de la importancia de una buena alimentación e higiene desde el principio. Y ojo, también es importante evitar el consumo de tabaco ante los niños, pues es realmente negativo para su salud dental y general.

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No obstante, aunque los hábitos sean saludables pueden producirse lesiones debido a golpes o accidentes, en los dientes de leche, los tejidos blandos, la lengua, labios, encías, etcétera. Para curar estos traumatismos es básico limpiarlos con agua fresca. Normalmente son lesiones leves que cicatrizan pronto, pero conviene diferenciarlos en base a que sea necesario su atención inmediata o no.

Traumatismos en los dientes con atención inmediata

En estos casos las lesiones deben ser tratados por un experto a la mayor brevedad posible.

  • Extrusión: cuando el diente se sale del alveolo por culpa del golpe, desplazándolo parcialmente. Es muy doloroso y puede generar una mala mordida.
  • Fractura coronal: la corona es la parte visible del diente, a veces el golpe puede fracturarla y llegar al nervio, genera un punto rojo en la zona de rotura y produce un dolor muy agudo.
  • Intrusión: cuando el diente se hunde en hueso como resultado del golpe. Es la peor de las lesiones que pueden producirse y su gravedad dependerá de lo profundo que se clave el diente en el alveolo.

    Traumatismos en los dientes sin atención inmediata

    Son daños menores que pueden ser tratados por nosotros mismos.

    • Avulsión: cuando por causa de un golpe se pierde la pieza dental completa. Hay que asegurarse que la pieza está entera y ayudar a cicatrizar y bajar la hinchazón con algo frío, por ejemplo un helado.
    • Concusión: se utiliza este nombre para los golpes comunes que no producen desplazamiento de la pieza y el dolor no es demasiado grande.
    • Subluxación: el dolor y movilidad del diente es mayor que en el caso anterior y puede generar un pequeño sangrado en la encía.
    • Fractura de esmalte/dentina: podemos encontrarnos con la pérdida de la parte del diente fracturada. Si el grado de pérdida es importante puede llegar a necesitar la intervención de un especialista para que proceda a limar la zona.

      En cualquier caso, debemos concienciar a nuestros hijos sobre la importancia de llevar una rutina higiénica bucal diaria y, por supuesto, acudir al dentista con periodicidad fija para que esté a tanto de la evolución y el desarrollo de la boquita de nuestro pequeño.

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