Diferencias entre alergia e intolerancia de los niños a los antibióticos

No tiene por qué suceder, pero no está de más saber cómo se manifiestan estas reacciones a los antibióticos.

Como ocurre con cualquier fármaco, el consumo de antibióticos no está exento de riesgos, ya que pueden generar cierto grado de toxicidad en el organismo y causar intolerancias y/o reacciones alérgicas. Observa si tras la toma del medicamento el niño presenta alguno de estos síntomas:

Posibles manifestaciones alérgicas al antibiótico

  • Alteraciones cutáneas (sarpullido, habones, etc.)
  • Problemas respiratorios (dificultad, silbidos, ronquera acusada...)
  • Inflamación de labios o de la laringe
  • Shock, alteraciones neurológicas

    Ante cualquiera de ellas hay que suspender el tratamiento y acudir a urgencias inmediatamente.

    Síntomas de una intolerancia al antibiótico por parte de los niños

    • Dolor abdominal (si no sabe hablar, el niño encoge las piernas y las estira por el dolor y rechaza la comida).
    • Trastornos digestivos (náuseas, vómitos, diarrea).
    • Dolor de cabeza (se puede manifestar con irritabilidad, somnolencia o con negativa a que le saquen de la cuna).

      Ante cualquiera de ellos, hay que interrumpir el tratamiento y llevarle a su médico para valoración y cambio de fármaco (pide cita para consulta).

      Qué hacer ante una posible alergia al antibiótico

      • Cuando sea posible, al niño debe verlo un alergólogo para que confirme la alergia y si se trata del principio activo o de alguno de los excipientes.
      • Una vez identificado, debes ponerlo en conocimiento de su pediatra, familiares, profesores y cuidadores.
      • Si la reacción ha sido importante, el niño debe portar siempre una placa de alerta médica y un kit de emergencia para hacer frente a un posible shock anafiláctico.

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