Astenia primaveral

El cambio de tiempo puede producir en tu hijo insomnio, cansancio e inapetencia. Es astenia primaveral, una situación pasajera que mejora con sencillas medidas.

Durante la primavera hay niños que se muestran más cansados e inapetentes de lo habitual, incluso pueden manifestar cambios en su estado de ánimo: están tristes, irritables y caprichosos.

Estos síntomas de carácter leve suelen aparecer coincidiendo con el cambio de tiempo y son conocidos como síndrome de astenia primaveral infantil. En general, duran entre una semana y quince días, más o menos lo que tarda el organismo en adaptarse a los días largos de sol y a las nuevas temperaturas que llegan en esta estación.

Aunque no es una situación preocupante, sí debes acudir al pediatra para que la valore y descarte cualquier enfermedad coincidente con los síntomas.

La causa de la astenia parece estar en el cambio de tiempo, que provoca una alteración en el ritmo biológico del niño.

“Esto causa una alteración en las hormonas, en concreto hay una disminución de la betaendorfina, que es la que produce bienestar en el organismo”, aclara Óscar Espinoza, pediatra de Atención Primaria del Centro de Salud de Ciempozuelos, en Madrid.

Observa bien los síntomas

La astenia primaveral no afecta a todos los niños por igual, en algunos produce signos claros, mientras que en otros pasa casi desapercibida.

Debes prestar atención a los siguientes síntomas: cansancio (el niño bosteza continuamente), cambios de humor (está irritable y con crisis de llanto, nervioso, caprichoso, malhumorado y triste), disminución del apetito y dificultad para dormir.

Éste es un cuadro característico de astenia primaveral, sobre todo si bosteza con mucha frecuencia. Ten en cuenta que, además del cambio de tiempo, también le van a afectar el calor y el cansancio acumulado durante el largo curso escolar.

“Ante esta situación, el pequeño debe ser valorado por un pediatra para que lo diagnostique y descarte otro trastorno” explica nuestro asesor.

Su indicación se vuelve aún más importante si notas que además de estar cansado e inapetente, el pequeño tiene mocos, estornudos (más de cuatro seguidos), picor de nariz y de ojos, febrícula (37,5-37,8 ºC) o diarrea.

En este caso ya no se trata de astenia y puede ser el inicio de alguna enfermedad como resfriado, gastroenteritis, otitis o incluso alergia. Por otro lado, si los síntomas claros de astenia se alargan más de quince días, también debes consultarlo con el pediatra.

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