¿Cómo adaptarnos al cambio de hora?

El cambio de hora afecta a las horas de sueño de los pequeños. Vete acostumbrándoles una semana antes para evitar la irritabilidad, el cansancio o el mal humor.

Desde hace unas semanas hemos empezado a notar como cada vez anochece más pronto…

Este domingo el horario de verano llega a su fin y esto implica que los peques de la casa se despierten antes de su hora habitual, influyendo en sus horas de siesta y de sueño.

A los papás también nos cuesta adaptarnos a este cambio pero los niños tienen menos capacidad para volver a regular su cuerpo, necesitan ayuda para restablecer sus hábitos y rutinas.

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Amelia Hunter, Sleep Consultant Certificada, aconseja ir acostumbrándoles a este cambio para evitar las consecuencias propias de la llegada de este horario de invierno como son la irritabilidad, el cansancio o el mal humor.

Podéis empezar una semana antes un ajuste gradual en las rutinas para dormir para que la hora de diferencia no afecte tanto a su día a día. ¿Cómo? El truco es el ir retrasando un poco la hora de despertarse, entre unos 10 o 15 minutos cada dos días.

Si tenéis un bebé, se recomienda que cuando oigáis que se despierta no acudáis corriendo a su llamada. Esperad 10 minutos el primer día, luego 20 minutos… Al final de la semana ya se habrá acostumbrado al cambio de horario y volverá a despertarse a la hora habitual.

Si no has tenido tiempo o no te has dado cuenta para poder preparar a tu pequeño antes de la llegada del nuevo horario, métele en la cama más temprano para que pueda dormir las mismas horas. Tardará en adaptarse una semana, exactamente igual que un adulto.

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