3 años: ¿por qué le duelen las piernas?

Algunos niños padecen molestias en las extremidades, sobre todo en las piernas y especialmente en momentos de reposo. No están causadas por una lesión y hay pautas para aliviarlas.

Entre el 20% y el 40% de los peques de 3 a 12 años sufren dolores de crecimiento. Algunos expertos opinan que se deben al desarrollo de los huesos y a la consecuente elongación de músculos, tendones, etc.

Otros creen que están producidos por la incansable actividad que realizan los niños en estas edades.

En cualquier caso, el motivo no es una lesión y no existe un tratamiento que los cure, sólo es posible aliviarlos.

Sus características

Estas pistas te ayudarán a distinguirlos de otras dolencias:

• Se localizan en los músculos, no en las articulaciones. Cuando se producen en tobillos, muñecas, codos, etc., se deben principalmente a lesiones o a sobrepeso.

• Son asimétricos. Cuando son simétricos, en el mismo punto de las dos piernas o los dos brazos, suelen ser por agujetas, que aparecen al día siguiente de realizar una actividad deportiva exigente.

• Los dolores de crecimiento no producen hinchazón, rojeces ni moratones. Estas manifestaciones tópicas aparecen después de un golpe y molestan más cuando se pasa la mano sobre ellas. Los dolores de crecimiento, sin embargo, se calman con masajes.

• Son esporádicos. Aunque pueden ser muy intensos (y despertarle incluso cuando está dormido), son puntuales y desaparecen en poco tiempo: si los siente por la noche, lo normal es que hayan desaparecido por la mañana.

Sobre todo, de noche

Has de saber, además, que estos dolores suelen aparecer al final del día, cuando el pequeño lleva un tiempo sin realizar actividad.

Además, son más habituales en las piernas que en los brazos y se localizan sobre todo en el muslo.

Remedios que alivian

El calor de un baño o de una manta eléctrica, masajearle y moverle las extremidades con cuidado, estirándolas y doblándolas, son remedios eficaces. Si la molestia persiste, se puede recurrir a un analgésico suave.

Si los dolores son muy frecuentes, impiden que el niño realice una actividad normal o se acompañan de fiebre o pérdida de peso, será necesario consultar al pediatra.

El componente psicológico

A veces los dolores de crecimiento aparecen cuando el niño está atravesando un momento emocional complicado, como la llegada de un hermanito o un cambio de casa.

Esta situación difícil puede tener consecuencias físicas, hacerle tensar los músculos sin querer o, quizá, cambiar la forma o la cantidad de actividad que realiza.

Habla con él, pregúntale qué le preocupa, consuélale y explícale la situación de forma que la asuma mejor mientras le das un masaje o le acunas.

Rebajar su nivel de estrés le ayudará a relajar la musculatura.

Para prevenirlos...

Algunos expertos sostienen que realizar estiramientos diarios ayuda a prevenir su aparición y/o a disminuir el dolor que producen.

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