Le ha salido un bultito en el cuello

Al acariciar a tu hijo has notado que tiene un bulto bajo la mandíbula o detrás de la oreja. Lo más probable es que sea un ganglio que desaparecerá pronto, pero debe verlo su pediatra.

Los ganglios linfáticos están ubicados a lo largo del cuerpo, suelen estar agrupados en forma de racimos y forman parte de nuestro sistema defensivo. Su función es ayudar a detectar y combatir microorganismos y agentes extraños. Generalmente son bultos pequeños de forma ovalada, pero cuando están cumpliendo su función pueden inflamarse repentinamente (pueden medir más de 1 cm), son palpables al tacto y resultan dolorosos. Al cabo de tres días desaparece el dolor, aunque es posible que no vuelvan a su tamaño original hasta pasadas unas tres semanas.

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Dónde los encuentras

El pediatra examinará al niño y palpará el ganglio para comprobar su dureza, su movilidad y su temperatura y buscará otros en las zonas más habituales de aparición. Según su localización, el médico puede intuir con qué problema se relacionan.

  • A los lados del cuello, debajo de la mandíbula, en la parte de atrás de la cabeza o detrás de las orejas: suelen deberse a trastornos como amigdalitis, resfriados, gripe, aftas en la boca, infecciones de oídos, problemas dentales o infecciones cutáneas.
  • En la axila: hay que pensar en infecciones en las uñas, las manos, los brazos y el tórax.
  • En la ingle: pueden aparecer cuando el niño tiene infecciones en la zona genital, en las piernas o en los pies.
  • Encima de la clavícula: relacionados con problemas de pulmón, mamas y abdomen.

    Si aparecen en dos o más partes del cuerpo al mismo tiempo pueden deberse a infecciones como sarampión, rubéola, varicela, paperas, mononucleosis, citomegalovirus o faringitis. Pero también pueden surgir como efecto secundario de ciertos medicamentos (como los de las convulsiones) o de alguna vacuna, como la triple vírica.

    En algunos casos, los menos, pueden aparecer por problemas muy serios, por eso siempre debe verlos el médico.

    Cómo se tratan

    Puesto que la mayoría de las enfermedades infantiles que causan su inflamación precisan tratamiento, una vez controlada y tratada ésta por el médico, el ganglio desaparecerá por sí solo.

    Es urgente llevarle al médico si...

    • Ha pasado un mes y no ha disminuido el tamaño del ganglio.
    • Ha surgido sin una enfermedad previa explicable y no está relacionado con medicamentos ni con ninguna vacuna.
    • Al tocarlo está duro, inmóvil y no resulta doloroso al tacto.
    • Se encuentra localizado en la zona supraclavicular.
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      ( Si no hay forma de averiguar la causa y para descartar problemas importantes, el pediatra os indicará un análisis de sangre específico y una biopsia del ganglio).

      Buenas ideas

      Dale alimentos líquidos que sean fáciles de tragar, ponle un paño húmedo y caliente y su analgésico habitual (ya sabes que el ácido acetilsalicílico no es adecuado en edad pediátrica).

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