Tienen que ponerle gafas

Esta decisión es por su salud. Pero no todos los niños la aceptan de buen grado. Si le ocurre al tuyo, ayúdale así a superar el rechazo y la inseguridad del principio.

Puede que cuando el oftalmólogo os diga que hay que ponerle gafas, al niño le cueste asimilar la noticia y aceptar su uso a la primera.

Es normal. A la duda sobre el cambio estético que supone (más en niñas que en niños) puede unirse el temor al rechazo o a las críticas que vengan de sus compañeros.

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Para ayudarle a vencer estas inseguridades, lo primero es no dramatizar ni dar demasiada importancia a la situación.

Si el oftalmólogo ha recomendado el uso de gafas para tu hijo, quiere decir que el niño tiene algún problema de visión que precisa ser corregido o detenido para que no avance más.

Por tanto, hay que valorarlo como una cuestión de salud visual y considerar las gafas como el medicamento para ese problema.

Por su salud

Habla con tu hijo y hazle entender que al igual que tiene compañeros que son alérgicos a ciertos alimentos y no pueden tomarlos (huevo, leche, pescado...), o que son celíacos y no pueden comer pan ni productos con trigo, o que sufren diabetes y han de controlar su azúcar, él tiene que llevar gafas.

Explícale que son su tratamiento y que debe usarlas todos los días, no existe el “hoy sí, mañana no”.

Lógicamente, el uso de las gafas precisa un periodo de adaptación. Puede empezar por un par de horas hasta comprobar que la montura no molesta ni se cae e ir aumentando poco a poco, hasta que se sienta cómodo.

También debe aprender a calcular las distancias con ellas; es posible que los primeros días se tropiece o que no controle la altura de los bordillos. Pero son circunstancias que mejoran con los días.

Pronto descubrirá las ventajas de ver bien, de percibir los detalles y el brillo de los objetos y le resultará más incómodo estar sin ellas.

A la hora de elegirlas

Conviene que participe en el proceso y que, dentro del presupuesto que tengáis establecido, sea él quien tome la decisión final.

No le agobies, ha de sentirse guapo y tendrá que mirarse y probarse varias antes de decidir. Aunque tampoco hace falta exponerle todo el muestrario o no tendrá claro con cuál se ve mejor.

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Valora contratar un seguro de rotura y comprar un par de repuesto (más baratas) para usar mientras reparan las “oficiales”.

Manual de uso

• La funda de las gafas ha de ir al cole con el niño.

• No debe meterlas en el bolsillo del pantalón. Si se las quita debe guardarlas en la funda y dejarlas en la parte superior de la mochila, sobre los libros, nunca en el fondo ni en el bolsillo exterior, donde se pueden pisar o aplastar.

• Se quitan con las dos manos, no tirando de una patilla.

• No se dejan apoyadas sobre los cristales, ni abandonadas por ahí.

• No se limpian en seco. En ópticas encontrarás un envase mini con un spray específico y un trapito de limpieza que cabe en cualquier bolsillo.

• Prestarlas para ver cómo le quedan a otro causa roturas.

¡Qué práctico!

Elige sus gafas con montura de pasta, lentes orgánicas, patillas y bisagras elásticas y almohadillas de la nariz de silicona, para que no se le claven.

Si es deportista, sus cristales han de ser de policarbonato, un termoplástico ligero y muy resistente, con filtro UV.

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