Dientes de leche, ¡hay que cuidarlos!

Se forman antes del nacimiento, empiezan a brotar en la encía hacia el sexto mes, aproximadamente, y después se pierden. Así es la vida de los dientes de leche.

Entre la sexta y la octava semana de gestación, al embrión ya se le están calcificando en las encías las láminas que formarán sus piezas dentales, tanto las provisionales como, tras ellas, las definitivas.

Este proceso no se detiene en ningún momento, pero tendrás que esperar a que el bebé nazca y cumpla unos 4-6 meses (pueden ser más o menos) para ver aparecer en su encía el primero de sus dientes de leche, llamados así por ser más blancos que los definitivos y por crecer en la fase de lactancia.

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“Se irán calcificando durante el embarazo y en el primer año de vida”, explica la doctora Camila Palma, odontopediatra de la Clínica Den y profesora de Odontopediatría en la Universidad de Barcelona.

Por qué los dientes temporales son importantes

Los dientes de leche cumplen varias funciones en el desarrollo del niño. Además de ayudarle a masticar los alimentos y participar en el proceso del habla, la dentadura temporal guía el paso a la definitiva.

“Los dientes no crecen como los huesos de alrededor, su diámetro y tamaño es el mismo a los 6 meses que a los 5 años”, asegura nuestra asesora.

La dentición primaria o temporal está formada por 20 piezas, que empiezan a caerse cuando el niño cumple unos 6 años (en niñas es frecuente que sea un poco antes).

Los primeros en desprenderse suelen ser los incisivos centrales inferiores, que también suelen ser los primeros en salir. Y los últimos en caer, los segundos molares y los caninos superiores”, cuenta la odontóloga pediátrica.

El diente tiene distintas etapas de calcificación. “La primera ocurre en el vientre de la madre. Primero se desarrolla la corona y luego llega la formación de la raíz”, explica la doctora.

De hecho, cuando el piquito del diente brota en la encía, su raíz aún no está totalmente formada. “Tardará un año más aún”, añade.

El brote dental no duele, pero puede causar molestias

La erupción dental no es dolorosa porque es un proceso natural, pero en ocasiones sí puede resultar algo molesta.

“La encía se puede inflamar y provocar febrícula, mayor irritabilidad, mucha baba, alteraciones del sueño y quizá un leve trastorno digestivo”, dice la doctora.

Nada grave, en todo caso. Y siempre por espacios breves de tiempo. “Los síntomas no suelen alargarse más de tres días”, comenta le especialista. (Para los que sí sufren molestias, existen varios remedios, como verás al final de este dosier.)

Si tu bebé ya está echando los dientes, mira cómo será el proceso y cómo cuidar su boca durante la primera dentición.

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