Tiene las piernas en equis

¿Has notado que tu niño junta las rodillas al caminar o al correr? Tranquila, es una alteración que suele desaparecer con el crecimiento y, además, existen claves para evitar que le cause dolor o molestias.

Muchos niños presentan una ligera deformación en las piernas que se hace más visible cuando corren o caminan: juntan las rodillas al tiempo que distancian los tobillos, formando una equis.
Esta alteración, que la mayoría de las veces está causada por el desarrollo normal de las extremidades, se conoce como “genu valgo”. Suele manifestarse alrededor de los 2 años y se va corrigiendo espontáneamente a medida que las piernas crecen y se fortalecen los músculos y los ligamentos, hasta que llega a desaparecer hacia los 5 o 6 años.
Y aunque no está claro por qué ocurre, sí se sabe que afecta más a las niñas y a los pequeños que tienen sobrepeso u obesidad.

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SUELE CORREGIRSE AL CRECER

El “genu valgo” no reviste importancia, pero interfiere en la agilidad del niño y hace que se caiga y se canse más. Si tu hijo presenta esta alteración, no te agobies, pero coméntaselo al pediatra para que haga un seguimiento.

Hay casos excepcionales (si afecta a una sola pierna, existe cojera, la distancia entre los tobillos es muy exagerada o aparece dolor al caminar o correr) que pueden hacer necesario el uso de tratamientos ortopédicos como zapatos, plantillas o cuñas especiales. Pero en la mayoría de los casos el “genu valgo” no precisa corrección.
Eso sí, deberás elegir muy bien el calzado de tu hijo: conviene que sea de una firma de confianza y fabricado en un material natural y transpirable, y es esencial además que sea de su número, que le sujete bien el pie y que no herede el zapato de otro niño.

DOS POSTURAS A EVITAR

Si tu hijo presenta “genu valgo”, debes controlar las posturas en las que se sienta, ya que hay dos que provocan que los ligamentos internos de las rodillas adquieran aun más laxitud y eso empeora el problema. Evítalas y dile al niño que se siente con las piernas estiradas hacia adelante.

Con las piernas en W
Suelen adoptarla con mucha frecuen- cia las niñas (son más flexibles). Al sentarse en el suelo colocan las piernas hacia afuera dibujando una W. Esta postura evita la corrección natural de la alteración con el crecimiento.

Con los pies bajo el culete
Tampoco es adecuado que coloque los pies debajo de los glúteos (si se sienta en la silla), ni que se siente sobre los talones si está arrodillado en el suelo.

UNA BUENA AYUDA

Hasta que tu hijo crezca y el “genu valgo” desaparezca, reduce así las molestias que le causa:

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  • Anímale a realizar ejercicio: correr, caminar por el parque, jugar al balón, montar en bici, bailar,

    nadar... Estas actividades fortalecen los ligamentos de sus piernas.

    • Deja que camine descalzo en casa. Este hábito desarrolla la capacidad de agarre al suelo y fortalece las extremidades inferiores.
      • Dale un masaje. Si al final del día se queja de dolor en las piernas, masajéalas durante 15 o 20 minutos para relajar las tensiones musculares y aliviar las molestias.
      • Evita el sobrepeso. Se sabe que el exceso de kilos es una de las causas de esta alteración. Si tu hijo lo sufre, habla con el pediatra: él te dirá cómo deben ser sus comidas para que su peso esté controlado.
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