Cómo evitar que un bicho pique a tu hijo

Ante cualquier picadura a un niño mantén la calma, actúa para reducir molestias, valora su evolución y, si dudas, llévale al médico.

Tanto si salimos a pasear al campo como si nos bañamos en el mar, estamos obligados a convivir con los animalitos que habitan en esos ecosistemas.

Muchos consideran a los humanos criaturas peligrosas y huyen ante su presencia aunque, si se sienten atacados, se defienden con las armas que les ha dado la naturaleza (víbora, escorpión, etc.).

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Otros nos ven como almacén de suministros y se valen de sus características para obtener comida (mosquitos, pulgas, garrapatas...). Las picaduras de estos animales pueden ser simples molestias o potenciales peligros (según la edad o la sensibilidad del individuo afectado). Por ello conviene conocerlos.

Mejor no molestar

Enseña a tu hijo que en el campo se debe mantener la calma ante abejas o avispas y que no hay que hacer movimientos bruscos; que no debe levantar piedras y molestar a los animales que estén ocultos debajo de ellas y que si se quita los zapatos o la chaqueta, antes de volver a ponérselos debe sacudirlos muy bien.

Dile que los agujeros del campo no son para hurgar con palitos: una araña o una víbora son más rápidas de lo que parece y pueden picar y desaparecer en segundos si sienten invadida su intimidad.

Si estáis en la playa y hay aviso de medusas, dejad el baño para otro día; el niño tampoco debe jugar solo en la orilla ni intentar cogerlas con el cubo.

Para prevenir incidentes

Cuando vayáis al campo, no pongas al niño ropa con estampados florales, diademas o gomas de pelo con flores ni perfumes atrayentes.

Adviértele de que tenga cuidado al coger flores silvestres, sobre todo si están cerradas: abejas y avispas pueden estar recolectando.

Y dile que no beba de botes abiertos que hayan permanecido al aire libre (podría haber una abeja dentro).

No le dejes caminar con chanclas o sandalias ni ir con pantalón corto en zona de hierbas altas, ni estar en cuadras, establos o prados con animales si no lleva botas altas, calcetines y pantalón largo (aún así, mira entre los pliegues por si os lleváis algún inquilino a casa).

Los humedales cercanos a los ríos no son un buen lugar para jugar, ya que están plagados de mosquitos.

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Valorar la situación

Si a pesar de vuestro buen comportamiento y precauciones se produce una picadura, ten en cuenta estos aspectos:

  • Toda picadura es una herida y como tal se debe tratar (limpiar, desinfectar, valorar la evolución...).
    • No es lo mismo un cuerpo adulto que el organismo de un bebé. En menores de 3 años cualquier reacción extraña debe ser estudiada con cierta premura por un médico. Además, si la reacción a la picadura es exagerada, hay que recordar si es la primera vez que se produce o si ya ha sucedido en otras ocasiones (el organismo puede estar sensibilizado a la sustancia).
      • Tampoco es igual una sola picadura que muchas. En un niño, más de 50 picaduras de abeja o avispa, aún sin ser alérgico, pueden resultar letales.
        • Salvo que ya esté diagnosticada, una alergia puede surgir en cualquier momento, no infravalores ningún bicho por insignificante que parezca. Si dudas, si aparecen signos de malestar general, decaimiento, ronchones, palidez, náuseas, sudoración excesiva o dificultad respiratoria, id a urgencias. Es mejor parecer alarmista que pasar por alto un shock anafiláctico.
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