Así se evitan las digestiones pesadas del niño

A esta los 3 años, el sistema digestivo de los pequeños ya ha madurado completamente, pero algunos sufren digestiones lentas y pesadas con frecuencia. Por si el tuyo es uno de ellos, te explicamos cómo evitarlas.

Si tu hijo tiene el abdomen inflamado y después de comer se queja de dolor en la boca del estómago o en la parte alta de la espalda, es muy probable que sufra de digestiones pesadas.

Esta alteración suele deberse al consumo excesivo de alimentos que irritan su aparato digestivo (cítricos, fritos, chucherías...) o a una forma incorrecta de comer (pasarse el día “picando”, no masticar lo suficiente...).

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En la mayoría de los casos no es grave, se trata de algo pasajero y desaparece siguiendo unos buenos hábitos alimenticios.

Comer "con cabeza"

Para que tu pequeño no vuelva a tener digestiones pesadas...

  • Intenta que su dieta no le aporte ni demasiadas grasas ni demasiadas proteínas. Para conseguir el primer objetivo, quita “el gordo” de los filetes y la piel del pollo antes de cocinarlos y opta por la carne de ave y de ternera antes que por el cordero y el cerdo. Y para que no tome exceso de proteínas, cuando no tenga demasiado apetito, insiste en que se coma la mitad del filete y algo de verdura en lugar del filete entero. Y no le des carne roja para cenar; sus proteínas resultan más difíciles de digerir que las de la carne blanca, lo que aumentará sus molestias digestivas y le dificultará el sueño.
    • Al preparar sus menús, ten en cuenta que digerirá mejor los alimentos hervidos, al vapor y en papillote que los fritos y los guisos.
      • Aunque tu hijo ya puede masticar perfectamente, sírvele la comida muy troceada. Cuanto más pequeñas sean las porciones que lleguen a su estómago, menos enzimas necesitará para digerirlas.
        • No le dejes abusar del agua durante las comidas. Su exceso le quitará el hambre y diluirá la cantidad de jugos gástricos que necesita para hacer una buena digestión. Además, debes dársela del tiempo, no de la nevera. Que no esté fría favorece el vaciado gástrico.
          • También debes reservar las chuches para las ocasiones especiales.

            Remedios que funcionan

            Hasta que tu pequeño digiera mejor, dale infusiones de camomila, poleo o hinojo después de las comidas. Y si se tumba durante 20 o 25 minutos sobre el costado izquierdo también sentirá menos pesadez de estómago, ya que así libera la presión sobre el hígado.

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            Situaciones excepcionales

            En ocasiones aparecen cuadros de indigestión temporal cuando el niño ha estado en tratamiento con antibióticos.

            El motivo es que estos medicamentos reducen las bacterias buenas que colonizan el intestino delgado, provocando un tránsito intestinal más lento. En otros casos, aunque menos comunes, las digestiones pesadas pueden deberse a una intolerancia alimentaria.

            Cuando esto ocurre el pequeño también se muestra inapetente y hace deposiciones con más frecuencia y de consistencia más líquida de lo normal.

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