Combate la astenia con ejercicio moderado y descanso

En primavera un gran número de personas, entre ellos los niños, sufren cansancio, tienen inapetencia o están tristes. Por ello es tan importante que respetéis el binomio ejercicio moderado y descanso que son las claves para que tu hijo recupere la energía.

Necesita jugar al aire libre

Además de todo lo dicho hasta ahora, para combatir la astenia primaveral también es muy importante encontrar el equilibrio entre el ejercicio al aire libre que hacen los pequeños y lo que descansan a diario.

Ya sabes que es muy bueno animar a los niños a correr, a montar en triciclo y en bici, a jugar al balón... Y sacarlos de paseo, llevarlos al parque para que monten en los columpios, acostumbrarlos a ir a algunos sitios andando y no siempre en coche...

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Pero no sólo porque estas actividades fortalecen sus huesos y sus músculos y favorecen su crecimiento, sino porque el ejercicio físico y el contacto con el sol y el aire les ayudan a estar de mejor humor, a conciliar antes el sueño y a tener más apetito, factores que resultan ideales para combatir la astenia.

A todo esto se suma que si los pequeños han pasado muchas horas seguidas sentados y quietecitos en el aula, moverse les ayuda a descargar la tensión que han podido ir acumulando a lo largo del día y después de desfogarse es natural que se sientan más contentos y relajados.

Ahora bien, para que este hábito resulte realmente beneficioso para tu hijo, recuerda: no hay que confundir la práctica de ejercicio físico controlado con el deporte intenso, jamás debe hacer ejercicio a pleno sol (la luz solar es buena y necesaria para que nuestro organismo funcione bien, pero el sol directo no) y tiene que dejar de moverse antes de quedarse exhausto.

Mantente atenta a sus juegos y si él está tan entusiasmado moviéndose de acá para allá que no se da cuenta de que se está quedando sin fuerzas, hazle parar tú y dile que descanse un ratito a tu lado.

Por último, ten en cuenta que tampoco es recomendable que realice ejercicio si falta menos de una hora para que se acueste. Es muy probable que el movimiento le excite y entonces le cueste aún más conciliar el sueño.

El descanso, vital para tener energía

En cuanto al descanso, no hay que olvidar que los niños desarrollan su sistema inmunitario durante el sueño, y si la astenia primaveral les causa dificultades para dormir, es lógico que en esta estación del año se sientan más alicaídos y estén más propensos a contraer enfermedades.

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Para evitar que se pongan malitos y lograr que se sientan más animados, hay que procurar que a diario duerman lo que precisan.

Aunque cada niño es un mundo y tiene unas necesidades particulares, como pauta general los pequeños de entre 1 y 3 años deben dormir alrededor de 12 horas, y a partir de los 4 años, unas 10 horas diarias. Si tu hijo tiene la posibilidad de dormir algo de siesta al mediodía, procura que lo haga. No es verdad que por echar una cabezadita durante el día a los niños les cueste más dormirse por la noche.

Al contrario, este sueñecito diurno, si dura menos de hora y media y tiene lugar antes de las cinco de la tarde, les permite llegar al final del día mucho más relajados, lo que favorece su descanso nocturno.

Para que a tu pequeño le cueste menos dormirse por la noche, además de evitar que se entretenga con juegos movidos poco antes de ir a la cama, impide que vea la televisión o, si es más mayorcito, que juegue a videojuegos: el movimiento rápido de las imágenes desvela.

Si su problema es que no quiere acostarse porque “aún es de día”, baja la persiana de su cuarto sin que te vea, en un momento en el que esté entretenido con su padre. Y dale un baño con agua calentita y música tranquila. Así se relajará y empezará a sentirse somnoliento.

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