Soluciones contra la astenia primaveral en niños

Tu hijo está agotado, no quiere comer, le cuesta dormir... Tranquila, sus síntomas son propios de esta estación, no denotan gravedad y pueden combatirse fácilmente.

En esta época del año en la que los días son cada vez más largos y el tiempo atmosférico es tan inestable, muchos pequeños se muestran más cansados de lo habitual, algo lógico si tenemos en cuenta que pasan más horas jugando al aire libre, se acuestan más tarde, unos días sudan como pollitos y otros pasan auténtico frío...

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También pierden las ganas de comer, presentan cambios inexplicables de humor, se sienten más tristones, están más sensibles y quejicosos... Y además, resulta curioso que a pesar de estar tan agotados, muchos tienen problemas para conciliar el sueño por la noche (por eso se pasan el día bostezando).

Todos estos síntomas se agudizan si los pequeños asisten a la guardería o al colegio, debido a que el hecho de madrugar, de someterse a un horario estricto y de tener que permanecer atentos en clase les supone otro gasto importante de energía, que incrementa su cansancio.

Una alteración del ritmo biológico

Si observas estas alteraciones en tu pequeño, conviene que pidas cita con su pediatra para que le examine y descarte una posible enfermedad, pero si no presenta síntomas específicos como fiebre, vómitos ni ningún tipo de dolor, lo más probable es que se encuentre perfectamente sano y lo único que le ocurra es que esté afectado por la llamada “astenia primaveral” (del griego “a”, que significa no, y “sthénos”, que se traduce como vigor).

Hasta hace algunos años se pensaba que este trastorno afectaba sólo a las personas mayores, pero hoy se ha demostrado que los niños también son vulnerables a los cambios de luz, humedad, presión atmosférica y horarios.

Es evidente que la astenia resulta molesta, pero afortunadamente no se trata de una enfermedad ni denota gravedad. Es sólo un trastorno adaptativo temporal y aparece porque el incremento de horas de luz y los cambios en las rutinas habituales alteran nuestro ritmo biológico.

¿Cómo? Disminuyendo la producción de determinadas hormonas, en concreto de las endorfinas, responsables del estado de bienestar, y de las feniletilaminas, que tienen efecto euforizante (es por ello que las personas con tendencia a la depresión se sienten peor en primavera).

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El tratamiento más eficaz

Salvo casos excepcionales en los que el pediatra receta un complejo vitamínico al pequeño, la astenia se combate sin medicamentos, únicamente adoptando unos hábitos de vida más regulares y saludables.

En el caso de los niños, éstas son las pautas fundamentales que debemos seguir para que recarguen pilas cuanto antes:

✒ Acostumbrarlos a unos horarios fijos de sueño y comidas. Así su organismo estará más predispuesto a dormir cuando llegue el momento de descansar y su estómago empezará a segregar más jugos gástricos cuando les toque comer.

Esto implica que los pequeños no gastarán energías por desvelarse ni por forzarse a comer sin tener apetito y que dispondrán de ellas para mantenerse más enérgicos y estar de mejor humor.

Procura no retrasar la hora de la cena de tu hijo, aunque haya luz y parezca más temprano. Si lo haces, también le acostarás más tarde y le restarás horas de sueño, justo lo contrario de lo que precisa para reponerse de su cansancio.

Evitar que pasen muchas horas sin comer. El ayuno prolongado produce bajones de azúcar que agudizan la irritabilidad y el cansancio de los niños.

Si acostumbras a tu hijo a hacer cinco comidas sanas y livianas al día, en lugar de sólo tres muy copiosas, no pasará más de cuatro horas seguidas sin ingerir nada y así prevendrás este riesgo.

Proporcionarles una dieta completa, variada y equilibrada, adecuada a su edad.

Vigilar que estén muy bien hidratados. Con frecuencia los niños se enfrascan tanto en sus juegos que no se dan cuenta de que tienen sed, y la falta de agua en el organismo altera el equilibrio hídrico y produce decaimiento y malestar.

Por eso debes ofrecer agua a tu pequeño con cierta frecuencia, aunque él no te la pida, para que así, en el momento en que la necesite, pueda disponer de ella.

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