Prueba del parche, de provocación y específica para el asma

PRUEBA DEL PARCHE

Se suele realizar cuando el niño presenta dermatitis tras estar en contacto con algún metal o sustancias como látex, cosméticos, etc.

Los pendientes, pulseras o collares que contienen níquel suelen producir eccema a algunas personas y también puede ocurrir con los botones metálicos de los pantalones que tocan el abdomen.

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Tras un largo periodo de contacto con el metal, aparecen granitos, picor, enrojecimiento y piel seca en la zona. Para detectar este tipo de alergia se utilizan unos parches que contienen extractos de alergenos.

Se colocan en la mitad superior de la espalda, a ambos lados de la columna, y se dejan 48 horas. “La dermatitis alérgica por contacto es menos frecuente en niños que en adultos. En los casos en que se da, se hace esta prueba para buscar la alergia retardada, no inmediata”, explica el alergólogo Javier Ruiz.

Al cabo de dos días el médico quita los parches y marca las zonas con un rotulador. El niño debe volver a ser valorado por el especialista 24 o 48 horas después para comprobar la reacción.

Los alergenos que se aplican en esta prueba suelen ser extractos comerciales de metales, de látex o de conservantes de los cosméticos. También, si se sospecha que algún alimento o inhalante le provoca dermatitis atópica, se pueden poner en el parche extractos comerciales o el alimento en fresco.

Mientras el niño lleve los parches hay que evitar que sude en exceso (esta prueba no se hace en verano), ya que la sudoración interfiere en los resultados. Tampoco se debe hacer si tiene dermatitis en la espalda o si se ha tratado con corticoides la zona.

PRUEBAS DE PROVOCACIÓN

Cuando las pruebas cutáneas y el análisis de sangre han dado negativo y/o el médico no sabe con seguridad cuál es el alergeno que ocasiona los síntomas, se realizan las pruebas de provocación. Pueden ser de dos clases:

  • Oral. Consiste en darle a probar pequeñas cantidades del alimento o medicamento sospechoso. Se comienza por cantidades mínimas y se aumentan progresivamente.

    Durante todo el proceso el niño ha de estar controlado por médicos. Entre una toma y la siguiente se suele esperar de 30 a 60 minutos. Si el especialista observa cualquier reacción, la trata de inmediato; si no aparece, le administra la siguiente toma, y así hasta comprobar que tolera cierta cantidad.

    “El riesgo de esta prueba es que puede desencadenar una reacción alérgica con urticaria o broncoespasmo”, explica el doctor Ruiz Hornillos. Si ocurriera, el médico administraría rápidamente la medicación necesaria para detenerla.

    En algunos casos de niños con dermatitis por reacción a medicamentos es necesario ver al pequeño un día después de la prueba de provocación para comprobar posibles reacciones tardías.

  • Conjuntival. Se emplea para determinar qué alergeno inhalante (polen, ácaros, epitelios de animales, hongos...) le produce la alergia.

    Se utilizan los mismos extractos que en las pruebas cutáneas, pero específicos para esta prueba. Consiste en poner una gota en la conjuntiva del ojo y esperar 15 minutos para ver la reacción.

    Se empieza por concentraciones muy bajas y se van aumentando poco a poco hasta ver si surge lagrimeo, picor, enrojecimiento e inflamación.

    Existe otra prueba de provocación con inhalantes en la que se administran pequeñas concentraciones del alergeno por vía respiratoria mediante una mascarilla. Pero no se suele realizar en menores de 5 años, porque después es necesario hacerles una espirometría y es difícil que colaboren.

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    Específica para el asma

    En los niños asmáticos por alergia respiratoria también se hace a partir de los 4 años un test que mide la inflamación bronquial: la prueba de óxido nítrico exhalado.

    Se realiza con un aparato que tiene una pantalla donde aparece una nube. El niño debe soplar a través de un tubo hasta conseguir levantar la nube y mantenerla en un nivel durante unos segundos.

    Esta exploración puede hacerse en cualquier momento, aunque en los alérgicos al polen, si se lleva a cabo en época de polinización da cifras más elevadas que si se hace cuando no hay polen.

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