Así aprenderá tu hijo a cepillarse los dientes

Para aprender a hacerlo correctamente tu pequeño necesita un cepillo infantil, unas pocas pautas y mucha constancia por tu parte.

Aunque los dientes de leche se pierden, su salud influye en el nacimiento y en la colocación de los definitivos. Por eso, ahora que tu hijo ya ha adquirido la destreza y la coordinación manual suficientes para poder manejar el cepillo dental, debes enseñarle a cepillarse.

Trucos que funcionan

Si logras que tus “lecciones” le resulten amenas, tu pequeño las asimilará enseguida y no tardará demasiado en convertir esta actividad en un hábito cotidiano.

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Para ello, lleva una banqueta al cuarto de baño para que pueda subirse a ella y mirarse en el espejo y tú ponte detrás de él. El juego consiste en que te imite con su cepillito mientras te lavas los dientes.

Las primeras veces tendrás que llevarle tú la mano para que realice bien el movimiento del cepillado. Le costará menos aprender si le compras un cepillo específico para su edad, que tenga las cerdas suaves y un mango adaptado a su mano. Procura que esté decorado con dibujos o que sea de su color preferido.

Esto le ayudará a reafirmarse en la idea de que cepillarse los dientes es una obligación, pero muy divertida. Si se traga el dentífrico o no le gusta, no se lo pongas.

Por ahora puede utilizar el cepillo sólo humedecido con agua.

El cepillado de la noche

Para que se acostumbre a lavarse los dientes debe ver que tú lo haces a diario: así aprenderá que es un hábito de higiene normal y su interés por practicarlo se verá incentivado para ser como tú. De todos modos, pega en el cuarto de baño un dibujo de un niño lavándose los dientes. Le recordará que tiene que hacerlo todos los días.

El objetivo final es que se cepille los dientes después de cada comida, pero de momento basta con que lo haga antes de acostarse (el caso es que vaya adquiriendo el hábito). Y es que el cepillado de después de la cena no puede obviarse, porque mientras dormimos disminuye el flujo salival y esto favorece la acción de las bacterias.

Hasta que aprenda a cepillarse bien, “remata” su tarea dándole tú el último repaso: cuidar sus dientes es velar por su salud.

¡Qué útiles!

Estos cuentos están pensados para iniciar a los más pequeños en el cepillado de los dientes. Dado que tu hijo está inmerso en este aprendizaje, seguro que le interesan.
“¡A lavarse los dientes!”, Ed. Combel, 14 €; “Caillou. Me cepillo los dientes”, Colección Mano a Mano, Ed. Everest, 8,95 €, y “¡A cepillarse los dientes!”, Ed. La Osa Menor, 9,95 € (además del libro incluye un pequeño cepillo dental).

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¿El cepillo le da asco y se niega a utilizarlo?

A algunos niños pequeños les ocurre: en cuanto se meten el cepillo de dientes en la boca sienten náuseas y por eso no quieren volver a usarlo. Si al tuyo le pasa...

  • Cómprale un dentífrico específico para niños, del sabor que más le guste, y dile que se eche un poquito en el dedo y que use éste como cepillo. La idea le encantará.
    • Otra opción es echar unas gotas de colutorio infantil en media tacita de agua, para que no le resulte fuerte, y enseñarle a enjuagarse con él y a escupirlo después. Él debe tener su taza y tú la tuya. Colócalas a la vista, en un estante del cuarto del baño.
      • Cuando empiece a utilizar el cepillo, recuérdale que no se lo meta mucho en la boca y que lo lleve sólo por los dientes, intentando no tocarse la lengua.
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