El niño tiene las piernas zambas

Muchos padres se inquietan al observar que su pequeño camina juntando las rodillas y separando los tobillos, pero se trata de una alteración leve e indolora que suele corregirse sola, sin necesidad de tratamiento.

Alrededor de los 2 años muchos niños presentan una posición inadecuada de las piernas: las juntan por las rodillas cuando tienen separados los tobillos. Esta alteración es conocida popularmente como piernas zambas o piernas en equis y en el argot médico se denomina “genu valgo”.

Es cuestión de tiempo

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Si tu pequeño se ve afectado por ella y en lugar de corregírsele observas que se le va acentuando, no te agobies, porque es un trastorno que progresa así. Poco a poco la curvatura de sus piernas se irá agudizando hasta alcanzar su pico máximo sobre los 3 o 4 años.

Tiempo después, hacia los 5 o los 6 años, se corregirá espontáneamente: las piernas se le endurecerán de manera natural por el propio crecimiento y el problema se irá atenuando hasta desaparecer.

Hasta entonces es normal que tu hijo se canse al caminar y que se caiga a menudo. Esto último no le ocurre por torpeza, sino porque tiene que separar mucho las piernas para evitar el roce de sus rodillas, lo que altera su eje de gravedad.

No existen ejercicios específicos para mejorar el “genu valgo”, ni está demostrado que el uso de plantillas ayude a corregirlo, pero si pones a tu hijo un zapato cómodo y de un material natural y transpirable, caminará mejor y tropezará menos.

También es recomendable que en ocasiones le lleves a andar descalzo por el césped o por la arena de la playa. Así fortalecerá las articulaciones de las piernas y de los pies.

Cuidado con las posturas

Además, debes vigilar su posición al sentarse y al dormir, para evitar que él mismo agudice su problema. Por el día, no le dejes sentarse con las piernas en forma de W ni apoyar el culete en los talones cuando se arrodille. Estas posturas aumentan la flexibilidad de sus ligamentos y acentúan la curvatura de sus piernas.

Por la noche, evita que duerma boca abajo con el borde interno de los pies reposando sobre el colchón.

Esta alteración sólo es patológica en el 5% de los casos, pero por si acaso, estate muy atenta y si tu hijo cojea, sólo presenta curvatura en una de sus piernas o tiene los tobillos separados de una forma exagerada, llévale a un traumatólogo infantil.

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Los kilos de más agudizan este trastorno

Uno de los factores que más puede agravar la curvatura de las piernas de los niños es el sobrepeso, no sólo por el esfuerzo extra y continuo al que se ven sometidos sus huesos y articulaciones, sino porque el volumen de sus muslos les impide juntar las piernas.

Si a tu hijo le sobran kilos, no le pongas a régimen por tu cuenta, pero pregunta a su pediatra cómo puedes modificar su dieta habitual para que le ayude a crecer a lo alto y no a lo ancho.

Otra medida acertada es que procures que haga más ejercicio todos los días. Pasear, montar en los columpios y subir a casa por las escaleras en lugar de coger el ascensor será suficiente para que vaya bajando de peso. Al mismo tiempo, al moverse más ganará fuerza y musculatura en las piernas y en los pies, lo que le facilitará la adopción de una mejor postura al andar.

¡Qué curioso!

  • Las niñas son más propensas a las piernas en equis que los niños, porque tienen más flexibles los ligamentos de las rodillas.
    • El “genu valgo” es el trastorno contrario al “genu varo” o piernas arqueadas (de vaquero). Lo presentan todos los bebés al echar a andar, por la postura flexionada que adoptaron durante su vida intrauterina y porque así mantienen mejor el equilibrio.
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