3 años: Cómo evitar las malas posturas en el niño

Los malos hábitos posturales al andar, al sentarse para comer o para dibujar y al dormir pueden hacer que tu hijo tenga problemas de columna en el futuro. Estate muy pendiente de él para corregirlos cuanto antes.

Ponte derecho!” es lo que aconsejas a tu hijo cuando le sorprendes retorcido en el sofá viendo un cuento. Y haces bien, ya que esa manera de sentarse no es buena para su desarrollo. El crecimiento de los niños se estimula por las fuerzas de compresión que reciben sus huesos (tanto a través del ejercicio físico como del propio peso de los pequeños) y por las fuerzas de tracción que ejercen sobre ellos los músculos al contraerse.

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Por ello, las malas posturas mantenidas en el tiempo pueden generar contracturas musculares y hacer que los huesos se resientan y acaben causando diversos dolores.

La espalda siempre recta

Para prevenir estos males debemos inculcar a los niños buenos hábitos posturales desde sus primeros años.

  • Al andar. Tu pequeño debe hacerlo con la espalda derecha y los hombros algo echados hacia atrás.
    • Al sentarse. También debe acostumbrarse a sentarse apoyando toda la espalda en el respaldo de la silla, para lo que tendrá que meter el culete lo más dentro posible del asiento. Lo ideal es que éste tenga la altura de su tibia para que, estando sentado, su muslo y su pantorrilla formen un ángulo recto. Si está realizando alguna tarea (comer, pintar, modelar...), la altura de la mesa debe quedar un poco por encima de sus codos, para evitar una sobrecarga cervical y de los hombros.
      • Al dormir. Elige para él un colchón semirrígido. Si le compras uno demasiado duro su espalda perderá su curvatura natural, y si es muy blando tu pequeño adoptará posturas inadecuadas mientras descansa. En cuanto a la almohada, tendrá la altura adecuada si cuando tu hijo se tumba de lado, apoyando la cabeza en ella, mantiene el cuello alineado con el resto de la columna. Y otra cosa: intenta que se habitúe a dormir de lado o boca arriba, pero no boca abajo, pues esta postura fuerza las vértebras cervicales y lumbares.

        Hay que variar de posición

        A nivel biológico nos caracterizamos por el movimiento, lo que implica que cualquier postura, por correcta que sea, se convierte en perjudicial si la mantenemos durante demasiado tiempo. Por eso debes acostumbrar a tu hijo a interrumpir brevemente la actividad que está haciendo para cambiar de posición, al menos, cada 40 minutos.

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        Este hábito es aún más importante cuando realice actividades que pueden “desconectarle” del entorno, como ver una película o hacer un trabajo manual.

        Otra cuestión: la cartera escolar

        De momento, la cartera de tu hijo apenas pesa unos gramos, pero es bueno que desde ahora le vayas enseñando a llevarla bien. Lo ideal es que le compres una de espalda, para que se la cuelgue de los hombros a una altura media.

        Las carteras tipo carrito son otra elección acertada, siempre que tu pequeño lleve la suya empujándola hacia adelante, no tirando de ella. Por el contrario, las carteras de mano no son nada adecuadas porque “obligan” a ladear la espalda. En cualquier caso, tu hijo nunca debe llevar una carga superior al 15% de su peso.

        ¡Qué interesante!

        • Los reposapiés son muy útiles, pues ayudan a los pequeños a mantenerse bien sentados.
          • Las mesas de arquitecto, inclinadas hacia adelante, evitan que los niños se tumben sobre ellas mientras pintan.
            • Para comprobar si tu hijo tiene la columna desviada, dile que se ponga de pie y que se eche hacia adelante y píntale la columna con un rotulador que se borre.
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