Al niño se le ha caído un diente

¿Cómo suelen vivir los niños la caída de sus dientes de leche? ¿Cómo debemos actuar si se dan un golpe en la boca y pierden uno?

La dentición se desarrolla en dos etapas: la temporal o primaria y la permanente o secundaria. Lo ideal es que la dentadura temporal se conserve íntegra hasta el momento natural del recambio.

Sólo así los dientes de leche mantienen el espacio que necesitan las piezas definitivas para brotar.

Los niños pueden empezar a cambiar sus dientes de leche a finales del quinto año, aunque esto depende del desarrollo de cada uno y hay pequeños a los que no se les cae ninguno hasta los 7 años y están sanos.

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Un regalo para compensar la pérdida del diente

En cualquier caso, cuando a tu hijo se le caiga su primer diente celébralo con alegría y si se asusta un poco explícale que es una señal evidente de que se está haciendo mayor.

Recuérdale también que para compensar la pérdida, si pone su diente debajo de la almohada, por la noche el ratoncito Pérez entrará en su cuarto y se lo cambiará por un regalo.

Ya sabes que es muy positivo que los niños crean en personajes mágicos como el ratoncito o los Reyes Magos: les hacen sentirse más confiados en el mundo y les facilitan la aceptación de los cambios.

Pérdidas precoces de los dientes

El problema surge cuando el niño pierde una pieza dental antes de tiempo, por caries o por un golpe.

Para prevenir las caries debes acostumbrar a tu hijo a lavarse los dientes después de cada comida y antes de irse a la cama y también llevarle al dentista regularmente. En principio basta con una vez al año, pero si tiene molestias o alguna alteración bucodental tendréis que acudir a su consulta más a menudo.

Si a pesar de tus precauciones, a tu hijo tienen que extraerle alguna pieza porque se le ha picado entera, tendrán que ponerle un mantenedor, un aparatito metálico en la boca, con el fin de impedir que los demás dientes se corran y dificulten la salida de la pieza definitiva.

En cuanto a los traumatismos, si tu hijo se da un golpe y se le parte un diente debes conservar el trocito en leche o en suero fisiológico y acudir al dentista inmediatamente. Lo más probable es que éste pueda pegar el trocito a la pieza original.

Si el diente le salta entero debes limpiar con agua su parte superior, sin tocar la raíz, y conservarlo en leche hasta llegar al dentista. Si pasan menos de cuatro horas y no está astillado, el médico logrará reimplantarlo.

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Por último, siempre que tu hijo se dé un golpe fuerte en los dientes debes llevarle al dentista, aunque creas que no se ha hecho nada, para que le examine concienzudamente.

Sobre el entrañable Ratoncito Pérez

Cuentan que en las primitivas sociedades agrarias, las madres ofrecían los dientes de leche de sus hijos a los ratones para que se criaran fuertes y así pudieran proteger de los gatos a sus niños y a las cosechas.

En esta leyenda se inspiró el Padre Luis Coloma para crear al entrañable Ratoncito Pérez. Encontraréis más información sobre este personaje y sobre el cuidado de los dientes en estas páginas: www.ratoncitoperez.com y www.vitaldent.com.

Y también en cuentos como estos:

La fantástica historia del Ratoncito Pérez (Ed. Beascoa, 16,90 €), que es una casita de cartón que simula la del roedor, y El Ratoncito Pérez (Ed. Corimbo, 14 €), que incluye una cajita para guardar los dientes hasta que se los lleve Pérez y un recordatorio para apuntar cuándo se le van cayendo al niño.

¡Ideas prácticas para cuidar los dientes!

  • Para evitar que tu pequeño se lave los dientes en un visto y no visto, cómprale un reloj de arena que tarde al menos dos minutos en vaciarse y acuerda con él que no podrá marcharse del cuarto de baño mientras sigan cayendo granitos.
    • No cogerá miedo al dentista si le llevas contigo cada vez que tengas que ir tú y evitas poner cara de susto cuando te llegue el turno.
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