El niño vuelve a estar estreñido

El estreñimiento es una alteración bastante frecuente en los niños de esta edad. En un 95% de las ocasiones se debe a la escasez de agua y fibra en su dieta diaria y en un 5% a cuestiones psicológicas o emocionales.

Como los adultos, cada niño tiene un ritmo intestinal. Es interesante que te ocupes de conocer el de tu hijo, para así poder controlar cómo va de vientre habitualmente.

Existen unos criterios médicos para confirmar si un niño está estreñido: “Si el pequeño hace caca dos veces o menos a la semana, tiene la tripa dura, sus heces son secas, compactas y en forma de bolitas y le cuesta expulsarlas, sufre estreñimiento”, nos explica la pediatra Isabel Romero.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

En ocasiones, el pequeño puede incluso hacerse sangre por los esfuerzos.

Factores que hacen estreñido al niño

En los niños pequeños esta alteración no suele ser reflejo de ninguna enfermedad. Se trata de un estreñimiento funcional y está relacionado con los siguientes factores:

  • Una alimentación inadecuada, con exceso de hidratos de carbono y escasez de frutas, verduras y agua.
    • La predisposición familiar. La tendencia al estreñimiento se hereda.
      • Un acontecimiento traumático. El estrés causado por la muerte de un familiar, un divorcio o dificultades en el colegio puede afectar al intestino, provocando estreñimiento.

        Esta afección intestinal resulta bastante incómoda para el niño. “A veces son sólo molestias pasajeras que no repercuten en su actividad normal, pero en otras ocasiones puede llegar a provocar distensión abdominal y un dolor intenso. De hecho, muchos padres acuden a urgencias pensando que su hijo tiene apendicitis”, explica la doctora Romero.

        Cómo tratar el estreñimiento en niños

        Para solucionar el estreñimiento el niño debe seguir una dieta rica en líquidos y en alimentos fibrosos. El agua y los zumos naturales favorecen el movimiento intestinal y las verduras, frutas, legumbres y cereales hacen que las heces se ablanden.

        Además, hay que incitar al pequeño a realizar ejercicio físico a diario, hablar con él sobre los temas que le preocupan y educarle en el hábito de hacer caca: debe ir al cuarto de baño todos los días a la misma hora, aunque no tenga ganas, y permanecer sentado en el inodoro durante un tiempo mínimo de 10 minutos.

        Si en una semana no mejora, hay que consultar con el pediatra.

        El niño, cada día más estreñido

        A medida que pasan los días, las heces retenidas en el intestino van aumentando de tamaño y consistencia, lo que hace que el esfuerzo que el pequeño tiene que realizar para expulsarlas sea mayor.

        Publicidad - Sigue leyendo debajo

        Para evitarse este mal rato, el niño se aguanta las ganas de defecar, lo que hace que las heces se agranden más y que el recto se dilate, disminuyendo su necesidad de ir al baño. Se establece así un círculo vicioso que complica la situación y que debe ser solucionada por el médico, para prevenir posibles fisuras. Éste recetará al pequeño laxantes o supositorios por un tiempo, hasta que expulse el tapón y eduque su intestino (jamás debemos dárselos nosotros por nuestra cuenta).

        Ayudas para que el niño haga caca

        Para que al niño estreñido le resulte más sencillo y menos doloroso hacer caca hay que cuidar la postura que adopta al intentarlo. Las más recomendables son:

        • Agachado de cuclillas en el suelo.
          • Sentado en el inodoro, pero con un adaptador que reduzca el agujero, para que no se cuele por él, y con un escalón en el que pueda apoyar los pies y empujar con ellos.
            Publicidad - Sigue leyendo debajo
            Más de Salud infantil