A mi hijo le han salido hongos en los pies

Con la llegada del calor, el contagio de hongos en playas y piscinas es bastante frecuente, sobre todo entre los niños. Se trata de una infección molesta y persistente que requiere tratamiento antimicótico.

Los hongos son unos parásitos que habitan en lugares húmedos y cálidos, de ahí que proliferen más en verano.

Pueden infectar la piel del niño, en concreto la de los pies, cuando camina descalzo por lugares donde hay humedad, como playas, piscinas y duchas públicas.

Síntomas inequívocos

La infección por hongos en los pies suele aparecer en la planta y extenderse con el paso de los días.

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Lo primero que siente el niño afectado es un intenso picor, que le llevará a rascarse con nerviosismo la planta del pie. Al cabo de unos días le aparecerán unas grietas en la piel y empezará a sentir dolor.

Más tarde el pie se le llenará de manchitas blancas y vesículas diminutas y posteriormente la zona se le pelará. Será entonces cuando el pie se le pondrá rojo, caliente y sudoroso y además desprenderá mal olor.

Existe otra infección por hongos conocida como “pie de atleta”. Suele afectar a ambos pies y se localiza en los espacios interdigitales, que adquieren un color blanquecino y huelen fatal.

En cualquier caso, hay que acudir al pediatra al primer síntoma para evitar que los hongos se extiendan.

El tratamiento

Esta infección debe atajarse con fármacos antimicóticos en crema y en polvo. La crema se aplica en la zona afectada por la noche y actúa mientras el niño duerme, y los polvos se echan por el día en el interior de los zapatos y de los calcetines, para evitar que los pies se mantengan humedecidos y se vuelvan a contaminar.

Junto con el tratamiento farmacológico es necesario tomar unas medidas higiénicas para evitar que los hongos resurjan.

Las principales son éstas:

  • Mantener los pies secos (de agua y sudor) el mayor tiempo posible.
  • Cambiar al pequeño de calcetines dos o tres veces al día.
  • Comprarle un calzado que transpire y ponerle unos zapatos por la mañana y otros por la tarde, para que los primeros puedan secarse por completo mientras lleva puestos los otros.
  • Ponerle sandalias, chanclas, zuecos o “cangrejeras” para ir a la playa, a la piscina o al río.
  • Intentar que el pequeño no se rasque, para que no se haga heridas en los pies ni se pase la infección a otra zona del cuerpo. Si se rasca debe lavarse las manos enseguida con jabón y agua caliente.

    Siendo muy constantes y siguiendo las indicaciones del médico al pie de la letra, conseguiremos que esta infección, que es persistente, remita en cinco o seis semanas.

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