Si le sangra la nariz...

No es un síntoma grave, pero sí aparatoso y tu hijo puede asustarse. Toma nota de cómo debes pararle la hemorragia y tranquilizarle.

El sangrado de nariz es conocido como “epistaxis” en el argot médico. Significa “goteo” y es relativamente frecuente entre los niños pequeños. Ello se debe a varias causas.

  • Por un lado, ellos son más susceptibles a los enfriamientos que los adultos y con el moqueo y los estornudos se les inflama la mucosa nasal, lo que favorece la rotura de los diminutos vasos sanguíneos.
    • A ello se unen las caídas y los golpes que se dan jugando y que muchos tienen la manía de “explorarse” las fosas nasales con los dedos y se hacen heriditas internas que a veces acaban en hemorragias.
      • Por último, la sequedad ambiental que hay en las casas durante el invierno, debida a la calefacción, les reseca la nariz por dentro, algo que también puede causar el sangrado.

        LO MEJOR, PREVENIR

        Para disminuir el riesgo de que a tu pequeño le sangre la nariz hay varias medidas que puedes tomar.

        • A modo de juego, ponle un pañuelo en la nariz y enséñale a sonarse despacito y sin hacer mucha fuerza. Así, cuando se constipe lo hará de esta manera y no se le romperán los vasos sanguíneos nasales.
            • Si tiene la nariz reseca, úntale un poquito de una pomada a base de vaselina dentro de ella.

              CALMA Y DECISIÓN

              Si a pesar de tus cuidados, a tu hijo le sangra la nariz alguna vez, debes mantener la calma y actuar con decisión, así que dale un abrazo para transmitirle tranquilidad y céntrate en parar la hemorragia. Hazlo así:

              • Colócale un algodón en la fosa sangrante y presiónale la parte superior de la nariz con tus dedos índice y pulgar, a modo de pinza.
                • Mantén a tu hijo sentado y con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante (no hacia atrás), para evitar que se trague la sangre.
                  • Pasados cinco minutos deja de presionarle, pero mantenle el algodón al menos un cuarto de hora.
                    • Procura que hasta el día siguiente no realice actividades bruscas, no se toque la nariz ni se suene fuerte.

                      En caso de no poder parar el sangrado lleva a tu hijo a un centro de urgencias, pero esto es algo muy raro, que no suele ocurrir casi nunca.

                      A VECES ES NECESARIO CONSULTAR CON EL MÉDICO

                      Cuando las hemorragias nasales son habituales (se producen varias a la semana, sin motivo aparente) se recomienda pedir cita con el otorrino infantil, incluso aunque el sangrado sea escaso y se corte enseguida. El especialista explorará
                      al pequeño y lo más probable es que le encuentre alguna venita rota o debilitada que cauterizará (quemará) con el fin de que no vuelva a sangrar.

                      También es probable que el niño sufra una rinitis aguda o que jugando se haya introducido un cuerpo extraño en la nariz y se le haya quedado metido dentro (en este caso, aparte de molestias y sangrado, suele haber mal olor).

                      La exploración del especialista también sirve para descartar posibles problemas de coagulación de la sangre, pero éstos son muy poco comunes y de tipo hereditario.

                      Publicidad - Sigue leyendo debajo
                      Más de Salud infantil