Gripe en niños: la prevención

Aunque es difícil evitar el contagio de la gripe, sí existen medidas para reducir la exposición de tus hijos al virus, sobre todo si tienes niños de riesgo (con alguna enfermedad de base).

Toma nota de estos consejos para prevenir que tus hijos cojan la gripe:

  • El lavado frecuente de manos con agua y jabón es la medida más eficaz para evitar contagios. Conviene que lo hagáis al llegar de la calle, antes de manipular alimentos y, sobre todo, después de toser o estornudar. Enséñale a lavarse con jabón líquido (no en pastilla), despacio y frotando entre los dedos y en el dorso de la mano. También podéis usar gel de alcohol para desinfectarlas.
  • Al toser o al estornudar hay que cubrirse con un pañuelo de papel (no de tela) y tirarlo después.
  • La lactancia materna es el mejor seguro contra la gripe. Si estás dando el pecho y la coges, no lo interrumpas: la leche materna contiene en esta época anticuerpos que protegen al bebé. Eso sí, lávate las manos y ponte una mascarilla siempre que tomes al niño en brazos.
  • En época de gripe no lleves al niño a lugares cerrados y concurridos.
  • Si enferma alguien de la familia lo mejor es evitar el contacto. Procura que esté en su habitación y que no comparta toallas, pañuelos o servilletas con el resto de la familia (hazlo hasta una semana después de que desaparezcan los síntomas).
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    Como verás son medidas muy simples, pero resultan de gran eficacia para evitar que tu hijo contraiga la gripe.

    Vacunar a los peques que tienen más riesgo

    La Asociación Española de Pediatría recomienda vacunar de la gripe a los niños mayores de 6 meses y adolescentes con enfermedades de base, a estos mismos menores convivientes con personas de riesgo y a todos aquellos niños mayores de 6 meses cuyos padres desean la protección vacunal. Pregunta a tu médico.

    Se consideran enfermedades de base o grupos de riesgo:

    1. Enfermedad respiratoria crónica, incluyendo asma e hiperreactividad bronquial.
    2. Trastorno renal o hepático crónico.
    3. Enfermedad cardiovascular crónica o enfermedad metabólica crónica (como diabetes…).
    4. Enfermedad inflamatoria intestinal crónica.
    5. Inmunodepresión o inmunodeficiencia (congénita o adquirida).
    6. Asplenia funcional o anatómica (falta de bazo).
    7. Enfermedad oncológica.
    8. Trastorno neuromuscular crónico y encefalopatías moderadas y graves.
    9. Enfermedad hematológica moderada-grave.
    10. Malnutrición moderada o grave.
    11. Obesidad mórbida.
    12. Síndrome de Down y otras cromosomopatías graves.
    13. Niños en un tratamiento continuado con ácido acetilsalicílico.
    14. Niños de 6 meses a 5 años tutelados por la administración.
    15. Implante coclear.
    16. Adolescentes embarazadas.
    17. Enfermedad reumática infantil.
    18. Prematuridad.
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